Berlinale 2013: Dumont, Panahi, Soderbergh, Yamada

Berlinale 2013: Dumont, Panahi, Soderbergh, Yamada

por - Críticas
13 Feb, 2013 07:45 | Sin comentarios

Hace algunos días venía sosteniendo a los que me preguntaban por Twitter que no había visto ninguna obra maestra en la Berlinale. Vi, sí, algunas muy buenas películas aquí, pero me parecía que ninguna alcanzaba una estatura de gran filme. Ni siquiera perfecto, sino una película de esas que justifican un viaje a un festival. […]

berlin binocheHace algunos días venía sosteniendo a los que me preguntaban por Twitter que no había visto ninguna obra maestra en la Berlinale. Vi, sí, algunas muy buenas películas aquí, pero me parecía que ninguna alcanzaba una estatura de gran filme. Ni siquiera perfecto, sino una película de esas que justifican un viaje a un festival. La encontré, ayer, en CAMILLE CLAUDEL 1915, de Bruno Dumont. Con ella, además, vinieron varios filmes que me gustaron y que me van dejando una mejor impresión del festival. Me parece buena, aunque un poco tramposa, la política de programación de dejar lo mejor para la segunda mitad. Como con las tramas de las películas, uno se va con mejor impresión de los filmes que arrancan mal y tienen buenos finales que con los que empiezan bien y se caen luego. Tal vez sea conveniente, en la medida de lo posible, estructurar las narrativas de los festivales cinematográficos de similar manera a las narraciones de las películas, aunque me imagino lo poco simpático que le puede caer a un director cuyo filme está programado para los primeros días. Repasemos lo último, entonces.

berlin binoche 2CAMILLE CLAUDEL 1915, de Bruno Dumont (Competencia) Es la primera vez que Bruno Dumont trabaja con una estrella de cine como protagonista. En este caso, Juliette Binoche, que aseguraba a la prensa que ella se comunicó con el director de LA HUMANIDAD expresándole su deseo de trabajar con él y fue así que se pusieron a armar este proyecto. Ese cambio es y no es radical en el cine de Dumont, proponiéndole una modificación en su forma de hacer cine. Más que un rechazo a su anterior estilo, es una variación. Es que, sin Binoche, la historia podría haber sido igualmente llevada al cine por Dumont, sólo que de esta manera, enfrentando a una actriz que «actúa» con un grupo de pacientes de un hospital psiquiátrico reales, lo que crea es un conflicto que pasa de la trama a la filmación en sí. Binoche encarna a la escultora Camille Claudel un par de años después de haber sido enviada a un asilo en el sur de Francia, asilo que comparte con un grupo de mujeres con desórdenes mentales mucho más severos. El suyo es paranoia persecutoria y algunos ataques de violencia procedentes del fracaso de su relación con Auguste Rodin, años atrás. Camille no se siente bien allí y quiere irse, por lo que casi toda la película será un retrato de su estadía, sus costumbres -el lugar, manejado por monjas, se parece mucho a un convento- y sus frustraciones por no poder salir… (ver crítica completa en OtrosCines.com)

berlin panahiCLOSED CURTAIN, de Jafar Panahi (Competencia) El director iraní que está en prisión en su país volvió a filmar otra película, clandestinamente, en lo que parece ser su casa de verano, frente al mar. El filme toca similares tópicos al anterior, THIS IS NOT A FILM, pero es más ambicioso y no tan logrado en su complejidad de capas sobre capas narrativas. La cámara nunca sale de la casa, por lo que todo lo que sucede afuera se ve desde allí, empezando por el arribo de un hombre que entra al lugar con su perro. El simpatiquísimo can (una estrella del festival) está allí porque, según se escucha en la tele, los perros se han vuelto animales prohibidos y hay que esconderlos. El hombre cierra puertas y ventanas, pero en un momento logra colarse en la casa una pareja con motivos sospechosos. Dicen estar fugándose, pero no se sabe si dicen la verdad o mienten. La relación y confusiones entre el protagonista y la mujer, con tendencias suicidas, dará paso promediando el filme a la aparición del propio Panahi y de sus cámaras. Como ya es clásico en el realizador, la realidad y la ficción se confundirán, espejadas. La cámara de la película, las cámaras de teléfono que se usan y las cámaras que filman a las cámaras generarán varios niveles de relatos cruzados en un todo atrapante aunque bastante confuso. Como en su anterior película, CLOSED CURTAIN es un retrato de un artista perseguido, en soledad, con tendencias suicidas y fantasmas que lo persiguen todo el tiempo. La sensación de encierro y de que afuera hay una suerte de estado totalitario tipo película de ciencia ficción es muy fuerte y lograda. Si se quiere, la aparición de la primera persona resulta un poco reiterativa, pero se entiende tomando en cuenta la necesidad de expresión del realizador iraní.


berlin side effectsSIDE EFFECTS, de Steven Soderbergh (Competencia) La que ya se ha anunciado oficialmente como la película que marca el retiro de Steven Soderbergh del cine es un thriller bastante efectivo aunque un poco disparatado acerca de una mujer (Rooney Mara) que actúa de manera muy extraña a partir de los «efectos colaterales» de un medicamento antidepresivo que toma desde que su marido, un financista de Wall Street (Channing Tatum), fue preso por manipulaciones de dinero. Tras un intento de suicidio la empieza a ver un psiquiatra (Jude Law) que le receta una nueva droga recomendada por la ex psiquiatra de la misma paciente (Catherine Zeta-Jones), pero el asunto no mejora. Al contrario, la chica hace algo mucho peor bajo los efectos de esa droga. ¿Qué sucedió? ¿La droga es un peligro, las trampas de las farmacéuticas, los arreglos de los psiquiatras o los propios pacientes tienen su responsabilidad? Eso es lo que hay que resolver en la segunda mitad de este muy bien construido filme que, lamentablemente, sobre el final se vuelve un poco pedestre y confuso. Muchas vueltas de tuerca, trampas y traiciones sobre traiciones hacen caer el nivel de una película que podría haber sido mucho más interesante si se hubiera centrado del todo en las alteraciones perceptivas que pueden causar ciertos medicamentos psicotrópicos. De cualquier modo, la serie de personajes (e instituciones) ambiguos y tramposos, capaces de hacer cualquier cosa por dinero o para salvar el pellejo, torna al filme en algo mucho más siniestro que un thriller con héroes y villanos. Aquí, son todos corruptos y tramposos, la diferencia es qué es lo que son capaces de hacer por plata.

berlin tokio familyTOKYO FAMILY, de Yoji Yamada (Berlinale Special) Una remake y adaptación del clásico TOKYO STORY, de Yasukiro Ozu, a la actualidad, la película del veterano Yamada no tiene la rigurosidad ni la belleza de esa gran obra del cine mundial, pero en su apego a los conflictos que surgen cuando un matrimonio de ancianos viaja de su pequeño pueblo a Tokio a visitar a sus muy ocupados hijos demuestra qye no sólo la historia sigue siendo interesante y conmovedora, sino que los conflictos -pese a ciertas diferencias- siguen siendo los mismos. La trama es conocida: padre y madre viajan, sus hijos no saben bien qué hacer con ellos y los mandan a un hotel de vacaciones, surgen los discretos fastidios entre las partes y, promediando el relato, sucede algo que cambia el eje y que, si no vieron el filme de Ozu no se los voy a revelar. La película tiene un tono como «ochentoso», de drama para toda la familia, y ni la puesta en escena ni las actuaciones están en sintonía con la película de Ozu. Pero, evidentemente, hay algo en la trama que sigue resonando y que tornó a este espectador un poco irritado del principio en otro que, 150 minutos después, trataba de buscar más Kleenex en el bolsillo…