Festivales: FIDBA 2016 (9 críticas)

Festivales: FIDBA 2016 (9 críticas)

por - Críticas, Festivales
26 Jul, 2016 06:23 | Sin comentarios

El lunes 25 comienza una nueva edición del FIDBA, uno de los festivales de cine documental que tiene la ciudad. El evento comenzará con Master Classes y Seminarios de parte de reconocidos especialistas en el género como el argentino Hernán Khourián, el chileno José Luis Torres Leiva y el mexicano Everardo González. El miércoles 27 […]

fidba logoEl lunes 25 comienza una nueva edición del FIDBA, uno de los festivales de cine documental que tiene la ciudad. El evento comenzará con Master Classes y Seminarios de parte de reconocidos especialistas en el género como el argentino Hernán Khourián, el chileno José Luis Torres Leiva y el mexicano Everardo González. El miércoles 27 empezarán las proyecciones propiamente dichas, que tendrán lugar en diferentes sedes: la Filmoteca Metropolitana en la UMET (Sarmiento 2037), en el Gaumont (Av. Rivadavia 1635), la Alianza Francesa (Av. Córdoba 917) y en la Casa del Bicentenario (Riobamba 985). El ciclo incluye una retrospectiva del notable realizador Rithy Pahn, cuya última película recientemente presentada en Cannes, EXILE, funcionará como apertura, el 27, en la Filmoteca.

Todas las proyecciones son gratuitas (no así los Seminarios) y la programación completa con todas las películas, sedes, horarios y secciones puede consultarse aquí. En este post aprovecharé, como lo he hecho muchas veces, a publicar las críticas de las películas que ya he visto, algunas más recomendables que otras, pero todas ellas valiosas de ser vistas. Asi que aquí van nueve críticas de las más de 60 que se exhiben.

 


 

EL VIENTO SABE QUE VUELVO A CASA, de José Luis Torres Leiva.


el vientoDifícil de clasificar es la nueva película del realizador chileno de VERANO. Mezcla de documental con toques de ficción, tiene como “protagonista” a otro documentalista –el célebre Ignacio “Nacho” Agüero- quien encarna a un realizador que está preparando el rodaje de una nueva película, haciendo castings, escuchando historias y buscando locaciones. Torres Leiva sigue a Agüero en un proceso que se parece mucho al de las películas del propio Agüero, ya que lo vemos a él entrevistando a gente con su habitual tono empático y amigable, escuchando amablemente sus historias e investigando en una de ellas, específicamentre. Pero, si bien puede parecer un documental sobre el proceso de trabajo de Agüero (Torres Leiva haciendo una suerte de “detrás de escena”), en realidad la situación es totalmente ficcional, aunque en la película nunca se lo dice y finalmente no es importante.

La película plantea de entrada que el Agüero de la ficción quiere filmar una historia de amor a lo Romeo y Julieta en unas alejadas islas del sur de Chile en las que, según una leyenda, una pareja que quería casarse pero no podía por las severas reglas del lugar (racismo, para ser más precisos) decidió fugarse y no volvieron a ser vistos. Agüero entrevista adolescentes como para protagonizar la película y ellos, además de mostrar sus más diversas habilidades (leen poemas, imitan a estrellas pop, bailan, etc) van contando cómo se vive en esa isla. Eso lleva a otras entrevistas realizadas en la isla en cuestión. Allí, si bien la historia que “escuchó” Agüero no es conocida por nadie, las condiciones están dadas para que pudiera suceder, ya que existe un histórico racismo contra las poblaciones indígenas y la prohibición de mezclarse es tácita, si bien ha mejorado con los años.

El_viento_sabe_que_vuelvo_a_casa-239848_655xTorres Leiva filma a Agüero entrevistando a pobladores y escuchando sus historias y las del lugar. Cada personaje, cada “historia”, tiene su tiempo y su desarrollo, y van de lo entrañable (una mujer que tiene tantos hijos al punto que no recuerda sus nombres) hasta lo sobrenatural (muertos que revivieron y leyendas de ese tipo), pero siempre lo que prima es la empatía, el cariño y la amabilidad entre entrevistado y entrevistador, en un estilo que recuerda al del brasileño Eduardo Coutinho, aún cuando lo que sobrevuela a la vida en la isla es una historia de marginación y racismo. La conjunción de sensibilidades entre director y protagonista/director es justa y exacta, al punto que uno tiene la sensación de estar viendo una película de Agüero “versionada” por Torres Leiva. Ambos manejan un registro similar que implica abrir las puertas al mundo y dejar que sean quienes lo habitan (y el espacio en el que viven, la historia que los atraviesa) los que revelen sus verdades y no tratar de imponer las propias sobre las reales. Una lección que muchos cineastas deberían aprender.

 


 

CHICAGO BOYS, de Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano

UnoChBoys_foto-gentileza-Carlos-Massad de las temas más curiosos y contradictorios (al menos para los argentinos) del país vecino es su historia económica neoliberal y cómo se ha implementado de un modo que, a menos a primera vista, parece haber funcionado mucho mejor que en otros países del Tercer Mundo, como Argentina específicamente, al punto que fue uno de los motivos que impidieron que la dictadura de Pinochet acabara antes y con las unánimes condenas sociales que tuvieron todas las dictaduras en América Latina.

Este documental de tono periodístico y de investigación se ocupa de los llamados “Chicago Boys”, estudiantes de la Universidad de Chile que fueron becados en los años ’50 para estudiar economía a la Universidad de Chicago, donde aprendieron bajo la órbita de Milton Friedman. Personajes que luego se convertirían en los líderes y gurúes económicos de Chile.

chicago1Entrevistando a varios de los miembros de esa primera generación de estudiantes, la película irá mostrando cómo lo aprendido allí se fue empezando a aplicar en Chile bajo la dictadura de Pinochet, políticas que, desde entonces y más allá de los cambios de gobierno, tampoco parece haberse modificado demasiado. Sin hacerlo evidente desde el discurso o el montaje sino desde los contradictorios y en algunos casos repulsivos testimonios de los economistas que hablan en la película, es claro que ese “ladrillo” de medidas económicas (así se lo conoce, “El ladrillo”) solo pudo ser aplicado mediante la violencia política, la misma violencia que los entrevistados niegan haber estado enterados.

CHICAGO BOYS muestra en claro esas conexiones pero lo hace de una manera ambigua, sin usar recursos obvios de esos que ponen en evidencia a los héroes y a los villanos, sino dejando que sean los propios testimonios hagan que los protagonistas, digamos, “se incendien” solos. A tal punto es sinuoso ese registro que seguramente no faltará quien piense que el documental celebra a esos economistas que sacaron el país adelante de las manos de “los subversivos y los comunistas” que se alineaban con Salvador Allende.

En una película de formato relativamente convencional –entrevistas más material de archivo–, el gran logro de CHICAGO BOYS es desnudar, en sus propias palabras, a los artífices de un sistema que ha generado enormes desigualdades en Chile en los últimos 40 años. Desigualdades que, en algún sentido, se “esconden” bajo la espuma exitosa de unos pocos y el silencio de unos cuántos más que prefieren mirar para otro lado y justificar lo injustificable.

 


 

EL TEOREMA DE SANTIAGO, de Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel

PrintEste documental sobre el trabajo de Hugo Santiago en la producción de EL CIELO DEL CENTAURO es un must para cualquier estudiante de cine o analista interesando en el quehacer cinematográfico. La experiencia del veterano realizador de INVASION, radicado en Francia, volviendo a la Argentina a hacer una película con un grupo de jóvenes productores (integrantes de La Unión de los Ríos y El Pampero, que incluye entre otros a Mariano Llinás, Laura Citarella, Alejo Moguillansky, Agustina Llambí Campbell y Martín Mauregui, entre otros) es un ejemplo de los encuentros y desencuentros, del choque entre dos sistemas de trabajo y culturas de producción que se hermanan a partir del amor por el cine.

La película está dividida en tres partes. La primera se centra en el intercambio epistolar entre Santiago y Llinás en la etapa de guión y preproducción, en la que queda claro que la manera de trabajar (y de escribir emails) de ambos son muy distintas. Pero el asunto se volverá más espeso en la segunda parte, la de la producción, en la que chocarán metodologías contrapuestas: la puntillosa dedicación de Santiago a la construcción de cada plano (el “encuadre” por escrito) con el estilo más libre de los realizadores de HISTORIAS EXTRAORDINARIAS, OSTENDE o EL ESCARABAJO DE ORO en cuanto a la organización del tiempo, el espacio, las locaciones, el presupuesto, la puesta en escena, el respeto al máximo por el guión, etc. Una tercera parte se dedicará al montaje (hecho en París entre Santiago y Moguillansky) en el que similares diferencias saldrán a la luz y en la que el “teorema” en cuestión hará su fulgurante aparición en escena.

el teorema de santiagoLa película funciona como una clase cinematográfica, desde la observación de la construcción de cada plano, las discusiones que se tienen antes, durante y después del rodaje, con entrevistas que no interrumpen el flujo del relato sino que aportan a expandir y profundizar sus ideas y conflictos, ese choque de talentos (y de egos) que es hacer una película. Como dice Llinás en un momento del filme, el equipo se entregó a la forma de hacer cine de Santiago aún cuando no entendían (y acaso no compartían) sus decisiones acaso ancladas a otra época, pero a sabiendas que todo eso que el realizador intentaba hacer existía en su imaginación y él necesitaba plasmarlo de esa manera y no de otra: detalle por detalle, encuadre por encuadre, teorema por teorema. Una película imperdible del festival y una lección de cómo hacer una película sobre el trabajo cinematográfico.

 


 

LA CALLE DE LOS PIANISTAS, de Mariano Nante

lacalleUna de las sorpresas del cine argentino de esta temporada se presentó en la pasada edición del BAFICI como cierre de la programación con una función de gala en el Teatro Colón. El evento incluyó música en vivo con una performance de piano de dos de las protagonistas. LA CALLE DE LOS PIANISTAS es el documental con el que el realizador Mariano Nante retrató a la familia de músicos que integran Karin Lechner, su hija Natasha Binder, el hermano de Karin, Sergio Tiempo, todos ellos herederos de Lyl Tiempo, madre de los hermanos y maestra del instrumento. A la vez, la película está filmada en gran parte en Bruselas, donde ellos viven, justo al lado de la casa de otra gran pianista argentina, nada menos que Martha Argerich.

La película es un retrato de un mundo en el que la música circula como el alimento cotidiano, con ejecutantes que escuchan detrás de las paredes lo que otros hacen, y que hablan, ensayan y se preparan para giras y conciertos. Pero, más que nada, es un retrato de la pequeña y prodigiosa Natasha, que tiene un descomunal talento para su corta edad. Y, especialmente, de la relación con su madre, que la sigue, acompaña y ayuda en sus progresos musicales.

lacalle1El director logró un grado de intimidad con los personajes que es inusual, al punto que parece ni notarse la presencia de la cámara a lo largo del filme, capturando detalles muy personales, especialmente de Natasha y su madre. El centro del filme, además de la calle en cuestión, es el momento que atraviesa la niña, uno en el que tal vez deba decidir si se dedicará por completo a la música o si preferirá tener la vida es un adolescente, digamos, normal. Tomando en cuenta la herencia familiar y el descomunal talento de Binder, de todos modos, no parecen quedar muchas dudas.

Además, es claro que la música se vive en ese núcleo con placer, algo que la transforma en cierto modo en una especie de correctivo de WHIPLASH, el éxito del año pasado que mostraba que para triunfar en el mundo de la música (allí el jazz, aquí, clásica) había, básicamente, que sufrir, trampear, maltratar, agredir y sacrificar cualquier relación personal. LA CALLE DE LOS PIANISTAS no evita esos tópicos. Queda claro que es una carrera que implica sacrificios y esfuerzos, pero una que se vive de manera placentera cuando se hace rodeado de afecto, cariño y comprensión de los profesores, compañeros y de los seres queridos.

 


 

L’IMAGE MANQUANTE, de Rithy Panh

panhEsta película sin duda merece un post más largo, pero también requiere un análisis más histórico y cinematográfico que es imposible hacer en medio de un festival. Como “preview” de una crítica más grande que haré más adelante diré que se trata de un filme diferente en lo formal a los últimos de Panh. Si bien se trata de otra película acerca de la historia política de Camboya -y específicamente de la época gobernada por el Khmer Rouge, a fines de los ’70-, Panh pone el acento en su experiencia familiar.

A falta de suficientes materiales de archivo (y de “imágenes”, tema central a la película), el realizador de S21 utiliza, un poco a la manera de Albertina Carri en LOS RUBIOS unos muñequitos de arcilla a los que manipula para ir graficando las escenas que la voz en off narra. Durísima historia de vida, sí, pero también un denso análisis político de un gobierno “del pueblo y para el pueblo” cuyos métodos terribles no son tan lejanos e imposibles de existir hoy como podrían parecer.

 


 

LOS PIBES, de Jorge Leandro Colás

LOS-PIBESEl proceso que implica entrar en un club de fútbol, para miles y miles de chicos y adolescentes argentinos al año, está muy bien retratado en este documental centrado en el trabajo de “scouting” que hacen en Boca Juniors varios veteranos ex jugadores que hoy se dedican a recibir a los chicos que llegan a probarse al club y a viajar a distintos lugares del país a descubrir promisorias “joyitas”.

Si bien se trata de una película centrada en Boca –y con el evidente beneplácito y permiso de las autoridades del club– el filme relata esos procesos de una manera bastante honesta. Se observa lo complicado que es llegar para los chicos, lo duro y competitivo que puede volverse el proceso, cómo los clubes se roban jugadores entre sí y otros secretos del “negocio” que viejos zorros del club manejan a la perfección.

Tal vez, sí, Boca quede como una especie de paraíso en lo que respecta al reclutamiento de jugadores –se habla todo el tiempo de lo bien que se los tratará allí, se les dice constantemente lo importante que es la educación y no se muestran cosas seguramente más oscuras que deben suceder en esos escenarios, como la soledad y angustia de muchos de estos pibes que no quedan o que sí quedan y deben dejar a sus familias–, pero por lo general es un retrato honesto de un mundo que se muestra y conoce poco.

Particularmente interesantes son las charlas al pasar, anecdóticas (la centrada en el “Pollo” Vignolo es muy divertida) entre Madurga, Mastrángelo y otros ex jugadores que hoy se dedican a descubrir talentos, y los comentarios al pasar que hacen mientras analizan a los jugadores. Un documental sobre la cocina del fútbol que disfrutarán especialmente los que estén interesados en el tema, como es obvio. Y los hinchas de Boca, hoy, todavía más…

 


 

SOLAR, de Manuel Abramovich

SolarLos que tenemos cierta edad recordamos, vagamente, el fugaz paso por la televisión de Flavio Cabobianco, un niño que a principios de los ’90 empezó a circular por los medios tras haber escrito un libro titulado “Vengo del sol”, una suerte de texto new-age que sorprendía por venir de un púber que encima decía haber empezado a escribirlo… a los tres años. Con su hermano Marcos, unos años mayor, y con su madre detrás de cámara (y de todo el andamiaje), el locuaz e inteligente Flavio se convirtió en una celebridad breve e instantánea.

Pasaron los años, poco y nada supimos de los Cabobianco fuera de los circuitos new-age que pululan por el mundo y el director del corto LA REINA lo reencuentra para ver qué es de su vida hoy. Eso, en realidad, se resuelve fácilmente (ya lo verán) y lo que termina importándole al director es armar un documental en el que el realizador y el sujeto “documentado” discuten por ver quien controla el relato. Es así que SOLARocupa la mayor parte de su tiempo en poner en escena ese conflicto ya que Abramovich tomó la decisión de darle la cámara a Cabobianco para que él se filmara a sí mismo y luego el ahora treintañero gurú espiritual quiso tomar el control de la narración, de qué se filma y cómo.

solar flavioNo hay dudas que el tema de la relación entre documentalista y sujeto documentado da para varias tesis y cursos académicos, pero aquí por momentos la discusión sobre el dispositivo domina tanto el relato que prácticamente se pierde la historia de Flavio, con todas sus peculiaridades, las que pasan a segundo plano y parecen más ricas de analizar por momentos que los debates sobre lentes, cámaras o iluminación. Los mejores momentos del filme aparecen cuando los dos temas se funden bajo la cuestión de la autoría, ya que tanto el documental como el libro “mítico” ponen en discusión quien es, finalmente, el autor: ¿cineasta o sujeto? ¿Niño peculiar o madre ambiciosa?

En cierto modo SOLAR es la crónica de un fracaso, el de Abramovich siendo doblegado por su sujeto, quien parece terminar ganando la pulseada, boicoteando el documental desde adentro. Ese “fracaso” genera sin dudas grandes momentos cinematográficos: algunos reencuentros y conflictos familiares (el gran personaje parece ser en realidad el hermano) y algunas discusiones reveladoras entre el director y su muy sagaz e ingenioso (aunque un tanto insoportable) sujeto, a los que hay que sumar los insólitos materiales de archivo. No hay que desestimar, de todos modos, que buena parte de esos conflictos no sean del todo reales, sino parte de un juego metalinguístico de un documental que quizás tenga más elementos ficcionalizados de los que suponemos. Es noble y valioso el intento del realizador de alejarse del documental convencional, pero aquí tal vez se topó –al menos en apariencia– con un hueso demasiado duro de roer.

 



MI ULTIMO FRACASO, de Cecilia Kang

mi ultimo fracasoLos documentales familiares han explotado en los últimos años, en buena medida con motivo de la proliferación de cámaras digitales pequeñas, baratas y de buena calidad, lo mismo que equipos caseros de edición, etc. Este filme de Kang –de quien se vio un muy buen corto hace algunas ediciones de HISTORIAS BREVES— intenta hacer lo propio con su historia familiar, partiendo de la base de tratarse de una segunda generación de inmigrantes coreanos. Hay dos historias que se cuentan de manera cruzada y un poco confusa en el filme: por un lado un viaje de la directora a Corea con una profesora de arte suya y, por otro, un retrato de su hermana mayor, quien superó una difícil enfermedad años atrás, además de algunos romances complicados.

Las historias en lo específico resultan entrañables pero no logran cobrar fuerza un poco por el propio montaje confuso del filme y otro tanto porque, por lo bajo, hay otro tema que parece más interesante y que no termina por explorarse lo suficiente y que tiene que ver con las vidas de estos jóvenes argentinos de origen coreano que ya casi perdieron el idioma de sus padres y están prácticamente asimilados a la vida local. Las escenas en las que eso sale a la luz son, sin dudas, las mejores del filme.  Las otras, valiosas en cada caso y sin duda centrales a la vida de la realizadora, quedan un poco desdibujadas y recién sobre el final parecen cobrar un valor cinematográfico real y no solo uno personal/emocional. Los riesgos y los valores del diario personal/familiar llevado al cine están todos presentes en este breve, noble y desparejo filme.

 


 

NEY: NOSOTROS, ELLOS Y YO, de Nicolás Avruj

aavrujAlrededor de quince años después de rodada, el productor de las películas de Diego Lerman, entre otras, Nicolás Avruj, estrena su primera película como realizador, NOSOTROS, ELLOS Y YO. El “rodaje” en cuestión tuvo lugar cuando Avruj –de una familia judía porteña– viajó de muy joven a Israel con algunas convicciones bastante claras –heredadas, familiares, aprendidas aquí– acerca del Estado Judío para toparse allí con que las cosas no eran tan sencillas ni blanco/negro, ya que una intifada palestina lo agarró en pleno viaje.

Avruj recupera ese material filmado entonces y lo reorganiza desde el presente para contar un viaje de descubrimiento que es una historia personal y familiar, una que se vuelve universal gracias a la presencia del realizador en Gaza justo en el momento de los hechos, que de distintas maneras continúan afectando la relación entre los dos países hasta hoy.

Nosotros, Ellos y YoHay varias entrevistas y mucho material rodado en el lugar acerca de la tensa situación entre Israel y los palestinos, y si bien los que conocen más o menos bien el tema sentirán que algunas cuestiones son un poco didácticas y/o subrayadas, para los que viven esa historia más de afuera (o la conocen muy por arriba) se encontrarán con un documental que supera el relativo amateurismo de su registro inicial para convertirse en un viaje de (re)descubrimiento que pone en cuestión algunas convicciones de la comunidad judía argentina acerca de la situación que se vive en Israel. Y que pone en duda muchas certezas heredadas familiarmente, certezas que no son sencillas de confrontar.