San Sebastián 2019: crítica de “Mientras dure la guerra”, de Alejandro Amenábar

San Sebastián 2019: crítica de “Mientras dure la guerra”, de Alejandro Amenábar

por - cine, Críticas, Festivales
21 Sep, 2019 09:18 | Sin comentarios

La nueva película del director de “Mar adentro” es un tradicional drama sobre la Guerra Civil centrado en la figura del escritor Miguel de Unamuno y sus cambiantes posiciones políticas de entonces.

En tiempos políticos caldeados en España, MIENTRAS DURE LA GUERRA, la nueva película del director de ABRE LOS OJOS, ha quedado enredada en debates ligados al momento que se vive en el país. Si bien se trata de una película que transcurre en 1936, en los comienzos de la Guerra Civil, las divisiones políticas en España, con algunos cambios pero menos de lo que parecían ser a partir del regreso de la ultraderecha, siguen siendo similares. Y la pintura que Amenábar hace de algunos personajes y situaciones de aquel entonces hace que el discurso sobre la película pase a estar ligado solamente a esos temas.

Pero el problema de MIENTRAS DURE LA GUERRA, al menos para el que la mira con cierta distancia, es otro. Es un problema esencialmente formal, de tipo de cine, de idea sobre la narración y propuesta estética. En resumen, estamos ante esa típica y académica película sobre la Guerra Civil hecha con todo el peso e impostura de las que se hacían en los años 80. Lo preocupante de esta película es el retroceso formal que supone de parte de un cineasta (o de una generación de cineastas) que habían cobrado fuerza dentro del cine español rechazando, escapando o al menos distanciándose de esa formas de filmar.

En un punto eso es más reaccionario que cualquier discusión que se pueda tener sobre la trama o la postura ideológica de la película. Hay quienes encontrarán a este relato acerca de los últimos meses de vida del escritor Miguel de Unamuno y sus cambios de pareceres al momento del primer levantamiento militar del general Franco, como una película crítica acerca de cómo muchos ciudadanos (hasta los más ilustrados, cómo el propio escritor) tienden a ignorar o desestimar la aparición o crecimiento de la ultraderecha hasta que suele ser demasiado tarde para la República. Otros aquí le apuntan a Amenábar por izquierda, por lo que, dicen, es un equivocado intento de ser ecuánime con aquella situación, criticando también a “los rojos”. 


Yo estoy más cerca de estar de acuerdo con la primera opción (Unamuno es aquí un claro exponente de cómo se puede ser, casi sin quererlo, facilitador de la legitimación de gobiernos antidemocráticos), pero creo que es secundario al problema de la película. Las formas son también posturas políticas respecto al cine. Y la ideología muchas veces se cuela en cómo se filma y no solo en lo que dicen los personajes. MIENTRAS DURE LA GUERRA, en ese sentido, es como un regreso a la academia, un síntoma preocupante para el cine actual. Y el discurso ideológico más conservador del film pasa por ahí y no tanto por lo que cuenta su historia.

Formalmente prolija, con actuaciones rimbombantes (el estilo que adoptan Karra Elejalde, Eduard Fernández y Santi Priego en los roles de Unamuno, Millán Astray y Franco pertenece a la escuela ampulosa de las grandes actuaciones, mas allá de que cada uno haga muy eficientemente lo suyo) y diálogos de manual escolar, MIENTRAS DURE LA GUERRA tiene a favor un ritmo narrativo bastante ágil que la aleja de los ejemplares más tediosos del género y la vuelve potencialmente exitosa para un público de cierta edad o para toparse con ella un fin de semana en Netflix, pero con eso no alcanza. Si bien hace ya muchos años que el director de LOS OTROS no hace una gran película uno siempre espera algo más interesante, audaz o al menos más inquietante de parte de un realizador que supo ser original y que aún no tiene 50 años.

Acaso por eso se habla solo de política cuando se habla de MIENTRAS DURE LA GUERRA. Es que de cine no hay demasiado para hablar. Uno podría hasta citar la célebre frase del propio Unamuno —que forma parte del famoso discurso que dio en la Universidad de Salamanca hacia el que esta película conduce— para hablar de esta película. “Venceréis pero no convenceréis”.