San Sebastián 2019: crítica de “Thalasso”, de Guillaume Nicloux

San Sebastián 2019: crítica de “Thalasso”, de Guillaume Nicloux

por - cine, Críticas, Festivales
25 Sep, 2019 10:17 | Sin comentarios

En esta comedia, el escritor Michel Houllebecq y el actor Gerard Depardieu interpretan versiones de sí mismos viviendo diversas e incómodas aventuras en un lujoso y moderno spa de rehabilitación física.

Sé que para muchos lo que diré será considerado una boutade pero me atrevería a asegurar que Michel Houellebecq me interesa más como personalidad y como “actor” que como escritor. Los pocos libros suyos que leí me parecieron detestables y tanto su visión del mundo como sus personajes me resultan entre irritantes y deplorables. Sin embargo, es claro que el hombre, en lo personal, tiene un mérito admirable: sabe reírse de sí mismo. Eso, que no se nota tanto en sus libros, aparece como una agradable sorpresa en las dos películas de Nicloux en las que hace una versión ligeramente ficticia de sí mismo.

THALASSO es una secuela de EL SECUESTRO DE MICHEL HOULLEBECQ. Cinco años después de aquel suceso en el que el escritor fue secuestrado para luego terminar siendo amigo y compinche de sus captores (todo es ficción, aclaremos), el tipo está más viejo, cansado y físicamente frágil. Flaquísimo, sin dientes y débil, se interna en una suerte de clínica/spa en la que le harán diversos y muy modernos tratamientos para mejorar sus dolencias físicas. El problema no solo es la incomodidad del hombre ante los masajes de barro o la críoterapia, sino que Michel quiere también mantener sus hábitos de fumar y beber alcohol, ambos prohibidos en el marco de su tratamiento.

La incomodidad de Michel ante las invasivas y extrañas terapias causarán muchas situaciones graciosas en la primera parte del film. Imaginen una versión más enrarecida y francesa de Woody Allen ante situaciones similares y podrán imaginar la broma. Pero la situación se volverá aún más absurda cuando el escritor se tope en el spa nada menos que con Gerard Depardieu, quien también interpreta una versión aún más excesiva de sí mismo, también en pleno tratamiento pero con la posibilidad de conseguir alcohol y de enseñarle cómo fumar a escondidas de médicos, enfermeros y guardias.


El humor, y los momentos de rara emoción, que se generan entre ellos dos (que pasan de fumar a escondidas en terrazas como si fueran adolescentes a analizar de manera emotiva la posibilidad de la resurrección) serán el gran atractivo del nuevo film del director de VALLEY OF LOVE. Depardieu y Houllebecq funcionan como una dupla cómica casi perfecta, a la manera de Laurel & Hardy, con dos cuerpos, actitudes y personalidades muy diferentes que los vuelven muy graciosos. Depardieu es también un maestro en eso de tomarse el pelo a sí mismo y aquí se divierte burlándose de su propia fama y leyenda.

La película pierde fuerza cuando el eje pasa por los secuestradores del anterior film, quienes reaparecen para enredar a nuestros antihéroes en una trama ligada a la desaparición de la madre de uno de ellos, una mujer de 80 años que habría dejado a su marido tras medio siglo de convivencia, para fugarse con otro más joven. Si bien en esa subtrama hay momentos muy divertidos, el verdadero entretenimiento pasa por cada diálogo o picardía cometida por estos curiosos veteranos que tratan de arreglar sus desarreglos físicos sin realmente ponerse demasiado las pilas al respecto.

Quizás THALASSO no sea una gran película pero es, sí, una muy entretenida comedia que sabe utilizar la imagen pública de dos celebridades francesas para tomarles el pelo y divertirse con ellos, quienes parecen encantados con la propuesta de mostrarse bien sin dientes (como Houllebecq) o con una inmensa barriga (como Depardieu) vistiendo muchas veces solo un slip. Ironizando sobre las viejas tradiciones bohemias de los intelectuales y artistas del siglo XX con los modos y métodos del cuidado de la salud y de la imagen del siglo XXI, Nicloux construye una muy simpática sátira sobre “la vida real” de las celebridades, muy lejos de la falsa realidad de Instagram y más cerca de la imagen más íntima que nadie suele mostrar en público. Salvo que tus apellidos sean Houllebecq o Depardieu, claro, y ya no te importe mucho nada lo que digan los demás…