Estrenos online: crítica de «Plan B», de Natalie Morales

Estrenos online: crítica de «Plan B», de Natalie Morales

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04 Jun, 2021 09:36 | comentarios

Tras un accidentado encuentro sexual, una chica y su mejor amiga que viven en un pequeño pueblo del conservador estado de South Dakota deben salir a la ruta y viajar 200 kilómetros para conseguir comprar una pastilla «del día después» del embarazo en esta inteligente comedia adolescente.


Inteligente, simpática, bastante irreverente, PLAN B podría ser fácilmente resumida como una mezcla entre BOOKSMART y NEVER, RARELY, SOMETIMES, ALWAYS. Es la historia de dos amigas adolescentes, de esas que no se integran del todo bien con las «populares» del colegio –el que van en está en un pueblo del conservador estado de South Dakota–, que se encuentran de golpe con la necesidad de resolver un problema inesperado y tienen que viajar a otra ciudad para hacerlo. El tono, siendo una comedia, es claramente más cercano al de la primera de las dos películas citadas pero el tema que las une está ligado a la segunda.

Sunny (Kuhoo Verma) y Lupe (Victoria Moroles) tienen la particularidad, además, de integrar dos minorías que son poco comunes en ese estado tan tradicional. Lupe es latina, de una familia bastante religiosa y Sunny es de origen indio, con una madre que está obsesionada con que estudie, estudie y estudie. En esta película de Natalie Morales, escrita por Joshua Levy y Prathiksha Srinivasan, las características culturales de cada familia no exceden el lugar común y el cliché, pero son personajes creados desde una extraña empatía y llenos de detalles que los hacen particulares.

Sunny está obsesionada con Hunter (Michael Provost), uno de los «chicos lindos» del colegio que es inusualmente sensible para alguien de sus características en este tipo de comedias. Lupe, mientras tanto, se comunica online con Logan, un misterioso personaje que conoceremos más adelante y con el que también la chica está obsesionada. A ambas casi nadie les presta atención en el colegio. Si bien no son objetos de burla excesiva, solo parecen tenerse la una a la otra, además de a Kyle (Mason Cook), un compañero de escuela religioso al que solo le importa hablar de Dios.


Para intentar «conquistar» a Hunter, Sunny organiza una fiesta en su casa aprovechando que su madre se fue a un congreso. Entre bebidas y otros consumos, Sunny termina teniendo sexo con Kyle en un baño. Y al otro día se da cuenta que hubo un «accidente» y que necesita tomar, en 24 horas, la pastilla que da título a la película. Es aquí donde PLAN B empieza a ofrecer una mirada más directamente crítica: cuando las amigas quieren comprar una de esas pastillas «del día después» (o píldora anticonceptiva), el farmacéutico se niega a vendérselas por ser «objetor de conciencia» y, dice, por ser menores de edad. Y les asegura que no conseguirán a nadie que se las venda en el pueblo.

A las chicas no les queda otra que agarrar el auto de la madre de Sunny y viajar hasta Grand Rapids –a unos 200 kilómetros de distancia– donde hay una clínica de Planned Parenthood en la que le proveerán la deseada pastilla. Y esas desventuras a lo largo de un par de días son las que contará la realizadora de LANGUAGE LESSONS y actriz de PARKS AND RECREATION y DEAD TO ME. Sunny y Lupe se topan con personajes bastante curiosos –entre simpáticos y peligrosos, o ambas cosas a la vez–, van a un show de rock, a una fiesta y se van enfrentando a la evidencia de que no será sencillo conseguir lo que desean. Y, que para una adolescente de ese lugar, es bastante difícil poder solucionar un accidente así.

Salvo en los últimos minutos, Morales se mantiene dentro de los más estrictos códigos de la comedia, poniendo a sus protagonistas a atravesar situaciones absurdas: con bizarros dealers de lo que sea que haya que conseguir ilegalmente, raras vendedoras de supermercados, músicos intensos de una banda de rock y algunos de sus amigos de la escuela con los que se reencuentran en el camino. El eje que sostiene a todo el relato es la relación entre las dos chicas, cuya amistad parece genuina, creíble y resulta muy entretenida de observar. Hay química entre ambas y se nota apenas empieza el film.

Son dos chicas que andan por la vida con una mezcla de impostada seguridad y evidente fragilidad. Se manejan con confianza, como si supieran lo que hacen pero, claramente, no tienen demasiada idea de algunas cuestiones del mundo real. Ciertas revelaciones que tendrán lugar en la segunda mitad del relato le agregarán al film un elemento extra de interés –también ligado a la experiencia de sentirse diferente en un lugar conservador y con familias tradicionales– que se suma al de la interrupción del embarazo y al que genera el hecho que Lupe y Sunny sean parte de minorías.

Pero la película raramente pone el acento en esos conflictos. Si bien son temas fundamentales a la hora de entender y darle peso a lo que sucede, PLAN B siempre está en clave cómica, más cercana a la película de desventuras adolescentes que al drama ligado al embarazo. Y aún los personajes más problemáticos de la historia están tratados con humanidad y hasta cierto cariño. Finalmente lo que hace funcionar el film es un muy buen guión, un tono cómico más que logrado y sus dos extraordinarias actrices. Todo eso hace de esta comedia una de esas propuestas que parecen menores pero que no lo son ya que logra contar una historia de crecimiento, de supervivencia y de una amistad que es capaz de atravesar todos los contratiempos. Los reales y los imaginarios.