Estrenos online: crítica de «Kajillionaire», de Miranda July

Estrenos online: crítica de «Kajillionaire», de Miranda July

La nueva película de la directora de «Me and You and Everyone We Know», protagonizada por Evan Rachel Wood, Debra Winger, Richard Jenkins y Gina Rodríguez, cuenta la historia de una familia poco convencional que se dedica a las más extrañas estafas. Seleccionada en la Quincena de Realizadores de Cannes.

El cine de Miranda July –una artista multimediática que retorna al largometraje nueve años después de su última película, THE FUTURE— está plagado de seres solitarios en busca de algún tipo de conexión emocional. Está, también, armado en función de personajes y sucesos curiosos, extravagantes, un tanto fuera de lo que podríamos llamar convencional. Todo eso confluye de una manera absolutamente propia, identificable y finalmente emotiva en KAJILLIONAIRE, de ese tipo de películas que uno sabe con apenas ver un par de planos de qué director/a es.

KAJILLIONAIRE –seleccionada como parte de la finalmente cancelada Quincena de Realizadores de Cannes– quizás hasta sea más excéntrica que las previas, tanto desde sus personajes como en algunas nociones de puesta en escena –y humor visual– que bien podrían pertenecer a un film de Jacques Tati. Los protagonistas son los tres miembros de una curiosa familia de Los Angeles que se dedica a tratar de ganar dinero de las más extrañas formas posibles. Los Dynes intentan obtener pequeñas ganancias con tretas de todo tipo: devolviendo productos comprados, robando sobres ajenos en un correo, utilizando o revendiendo cupones de regalo, pidiendo recompensas por productos que ellos mismos roban y estafas similares. Andan por la ciudad en buses, se visten siempre con las mismas ropas, viven en una oficina semi-abandonada y con raros problemas de filtraciones (ya verán) y se tratan entre sí de una manera totalmente profesional. «No tender feelings«, dicen una y otra vez. Nada de sentimientos tiernos.

Robert (Richard Jenkins) es el padre, un obsesivo de esos que ven conspiraciones en todos lados y que espera el gran terremoto que acabará con todo. Theresa (una reaparecida Debra Winger, que actuó muchos años en la serie THE RANCH pero ha hecho poquísimo cine en este siglo) es la madre, una mujer seca y operativa. Y está Old Dolio (Evan Rachel Wood), la hija, que tiene 26 años y que funciona como la «mano de obra» de los Dynes, ya que es la que suele poner el cuerpo en las trampas que organizan sus padres. Pero lo principal pasa por la relación entre el excéntrico trío, que es absolutamente desprovista de afecto, cariño o hasta emoción.


KAJILLIONAIRE se centrará, fundamentalmente, en Old Dolio, una chica que ha crecido en ese particular ambiente –y con un montón de costumbres por lo menos llamativas– y que a partir de la aparición de un elemento extraño en su grupo familiar empieza a darse cuenta que existen otras formas de vivir y de relacionarse con la gente. Y la responsable es Melanie (Gina Rodríguez), una joven, amable y extrovertida mujer que los Dynes conocen en una de sus más elaboradas estafas. La chica se gana la confianza de los padres (no tanto la de Old Dolio, por celos) y decide sumarse a las actividades delictivas de la familia, ofreciendo no solo sus contactos sino también otras maneras –más empáticas– de conseguir resultados.

Como en todas las películas de July, las peculiaridades de los personajes terminan siendo secundarias a sus problemas psicológicos y emocionales. Por momentos, en KAJILLIONAIRE, la directora lleva casi al extremo las extravagancias de sus protagonistas. Y si bien eso puede a veces quedarse en la broma efectista (vean sino como se agachan y contorsionan para evitar ser vistos por el dueño de su departamento al que le deben varios meses de alquiler), en otros sentidos funcionan como evidencias y manifestaciones físicas de esos problemas emocionales. El caso más claro es de Old Dolio, que Wood interpreta de manera casi robótica, con una voz muy grave y sin inflexiones. Al principio parece una curiosidad, pero luego revela ser bastante central a las dificultades del personaje.

Quince años después de su fascinante opera prima, ME AND YOU AND EVERYONE WE KNOW, July parece reencontrarse con sus mejores ideas después de ese paso en falso, un tanto excesivo, que había sido THE FUTURE. Las rarezas siguen estando ahí –a su manera, lo de July es tan específico y preciso como lo que hacen Wes Anderson o Todd Solondz–, pero todos esos elementos dispares se conectan de una manera mucho más natural aquí. Y ciertos llamativos motivos visuales, lejos de distraer, le otorgan a la película una riqueza que refuerza sus temas centrales.

Aquello de «cada familia es un mundo» le cabe a la perfección a esta película de July. Quizás los Dynes parezcan más excesivos que las demás, pero todas las familias funcionan con sus propias reglas y con una lógica que puede ser extrañísima para los otros. La aparición de la carismática Melanie genera un quiebre en esa estructura por contraste –solo basta ver la forma opuesta en la que se visten, ellos y ella–, pero lo fundamental de KAJILLIONAIRE pasa por la relación entre los personajes y el mundo que los rodea. Los Dynes lo enfrentan como un enemigo, como un problema inmanejable con el que hay que batallar, al que hay que engañar y, si se puede, vencer. El viaje de Old Dolio –el del cine de July en general– consiste en empezar a poder verlo de otra manera. Habrá terremotos que nos harán daño, sí, pero acaso podamos sobrevivir a ellos y aprender a relacionarnos mejor con los demás.