
Venecia 2025: crítica de «Gorgonà», de Evi Kalogiropoulou (Settimana della Critica)
Una mujer compite con agresivos hombres para ver quien reemplaza al líder de una apocalíptica urbe del futuro en este relato de acción y violencia.
Apoyándose ya desde el título con el mito griego al que hace referencia, la opera prima de Evi Kalogiropoulou se organiza como un relato bélico, de acción, un modesto thriller futurista que imagina una ciudad-estado en la búsqueda de un reemplazante para Nikos, su líder, quien controla a sus habitantes con mano dura y toma todas las decisiones allí. En medio de una serie de hombres que se conducen como movidos por su musculatura y que compiten por ser el sucesor de Nikos, hay una mujer que los pone ante una encrucijada. Ella es María (Melissanthi Mahut), una suerte de esclava que se ha criado en ese mundo y que puede disputarle a los varones el acceso a ese lugar. Pero, ¿será posible que en ese universo tan masculino y brutal se le otorgue ese espacio?
Ese es el punto de partida que organiza la trama de GORGONA como si fuera una competición con etapas varias de eliminación. Por detrás de esos enfrentamientos, transcurren las tensiones que se viven en un lugar lleno de machos alfa que se pavonean en cueros, viven comiendo cosas imposibles, emborrachándose y siendo agresivos con las mujeres. Ellas –no solo María– les aguantan la postura y le disputan con fiereza cada cosa. Pero no es sencillo hacerles frente, ya que son más y los protege el líder. Pero María, con la ayuda de Eleni (Aurora Marion), irán buscándole la vuelta para ganar la pulseada. ¿Podrán?

A modo de western moderno, feminista y pop, GORGONA se mantiene dentro de una fórmula de la que no logra salir casi nunca. Más allá de sus ideas sobre los géneros, sus comentarios sobre la masculinización de la cultura y, si se quiere, sus críticas al patriarcado, el film no evita muchos de los clichés de este tipo de relatos en su versión tradicional, incluyendo una prescindible escena de sexo cuya única diferencia es que la llevan adelante dos mujeres.
Hay ideas visuales interesantes y un clima propio de adaptación de comic book apocalíptica que recorre al film de punta a punta –por momentos se ve como una versión minimalista de los últimos episodios, los feministas, de la saga MAD MAX–, pero sus alteraciones temáticas no logran evitar que se vuelva previsible en cuanto a lo que tiene para mostrar y contar. Y la mitología griega que la sostiene, con Medusa y sus dramáticos parientes, no logra evitar el carácter repetitivo de su trama.



