Estrenos: crítica de «Song Sung Blue: Sueño inquebrantable», de Craig Brewer

Estrenos: crítica de «Song Sung Blue: Sueño inquebrantable», de Craig Brewer

por - cine, Críticas, Estrenos
07 Ene, 2026 05:16 | Sin comentarios

Lejos del brillo de la fama, el film retrata cómo dos personas comunes usan la música de Neil Diamond para sostener un amor, una familia y un sueño que siempre parece estar a punto de escaparse. Con Hugh Jackman y Kate Hudson. Estreno: 8 de enero.

Las bandas tributo, los músicos que imitan a otros más famosos, los trabajadores del entretenimiento y la cultura popular son un material maravilloso para la construcción dramática. A diferencia de los films o las historias sobre celebridades (de Freddie Mercury a Elton John, de Johnny Cash a Bob Dylan), estos personajes suelen ser personas comunes, como cualquier espectador, simples mortales con un sueño que muchas veces no se cumple, o se cumple a medias o, como acá, se frustra más de una vez, crece y se apaga de modo impensado. Song Sung Blue bebe de una historia de esas, más reales que la realidad y, por eso mismo, absolutamente increíble.

La verdadera historia tuvo lugar alrededor de Milwaukee, desde fines de los ’80 a mediados de la década del 2000, y ya fue condensada y contada en un documental de 2008 titulado, al igual que la ficción, Song Sung Blue, que es el título de una de las canciones más famosas de Neil Diamond, el cantautor en el que el dúo Lightning & Thunder basa su acto musical. Lo que Craig Weber (Hustle & Flow) hace aquí es recuperar esa historia contada entonces por Greg Kohs, reformularla aún más y aplicarle los académicos arcos narrativos que suelen ponerle a este tipo de adaptaciones, cambiando además los rostros de los verdaderos protagonistas por los de dos estrellas como Hugh Jackman y Kate Hudson. Y el resultado es emotivo, agradable, una película mucho más convencional que el sorprendente documental en el que se inspira pero que se gana sus risas y lágrimas de una manera digna y, sobre todo, sincera.

Mike Sardina (Jackman) es un mecánico de autos que tiene en paralelo una carrera como músico, tocando la guitarra en una banda de soul y haciendo algunos shows propios en los que interpreta diversos covers de rock. Claire Stengl (Hudson) trabaja como peluquera y en sus ratos libres hace excelentes imitaciones de cantantes country como Patsy Cline. Ambos se conocen en un show que se frustra cuando Mike no quiere hacer la imitación que le piden y, tras verla cantar en vivo a ella, le propone hacer un dúo: el será Lightning (Rayo), ella será Thunder (Trueno), y la dupla hará más que nada canciones de su admirado Neil Diamond, un famosísimo cantautor pop estadounidense cuyas épicas canciones –y su manera dramática de interpretarlas– lo convirtieron en una celebridad, especialmente en los años ’70.

A lo largo de veloces y atractivos 130 minutos Brewer condensará –de una forma cronológicamente mucho más apretada de lo que fue en la realidad– las diversas experiencias de esta pareja que unió pasión musical con historia romántica: se casaron, vivieron con los dos hijos de ella (él tenía también una hija), empezaron a hacerse conocidos en el estado de Wisconsin gracias a su impactante show (tocaban con media docena de músicos en vivo) y, en pleno camino al éxito, se toparon con un par de sorpresas que alteraron de un modo inesperado sus carreras y, sobre todo, sus vidas.

La primera hora del film –la más romántica y entusiasta, cuando no habían aparecido aún los problemas– es la mejor. Allí es donde el carisma siempre al borde del exceso de Jackman se conjuga a la perfección con un personaje que actuaba con similar grandilocuencia. Hudson, en un papel que va creciendo ya que su historia se complica con el paso del tiempo, no es del todo una revelación porque la actriz de Casi famosos tiene más de 25 años de experiencia, pero sin dudas se trata de su mejor rol desde aquel film, iluminando la pantalla con su presencia y sonrisa como no lo hacía desde hace mucho tiempo. El carisma de ambos eleva un film que, por fuera de eso, no se aleja demasiado de los beats narrativos prototípicos para este tipo de propuestas.

El tema es que se trata de una historia real y ahí es donde Song Sung Blue deja entrever su construcción un tanto utilitaria, su modificación de datos y hechos de la realidad (no demasiados, pero significativos en cuanto a cómo están incorporados al relato) para generar un mayor impacto emocional. No son trampas ni trucos «sucios» sino un mecanismo habitual cuando una historia real se lleva a la ficción. El problema que, al existir un documental que cuenta esta misma historia, las diferencias y manipulaciones se sienten más claramente.

Por fuera de eso, el éxito de la película estará relacionado con dos elementos importantes. Por un lado, la relación que los espectadores puedan o no tener con las canciones de Neil Diamond, cantautor que no logró fuera de los Estados Unidos el mismo nivel de éxito y devoción que en su país de origen. Es que, por fuera de la deportiva Sweet Caroline, la mayoría de los otros temas no fueron tan populares como ese, algo que pesa también sobre los protagonistas, que tratan de evitar (especialmente él) recaer en ese éxito, prefiriendo darle espacio a canciones famosas pero menos obvias como Soolainmon, Holly Holy, Play Me, Forever in Blue Jeans o la que le da título al film.

Y, por otro, lo que distinguen tanto al documental como a la ficción, el elemento de generosidad, empatía y afecto que las películas tienen por sus personajes, de los que jamás se burlan, ironizan o tratan con sorna alguna. Sus esfuerzos, sacrificios y sufrimientos por vivir de lo que les gusta es lo que ambos films priorizan, más allá de los resultados musicales en sí, que no son malos tampoco en este contexto. Junto a eso, la ficción intenta no perder nunca de vista el lado personal, familiar y comunitario que se desarrolla alrededor de una propuesta de este tipo. En un momento en el que están «en la mala», Lightning consigue trabajo en un restaurante tailandés en el que hace su show solo y conduce las noches de karaoke. Y lo que podría ser un punto bajo de su carrera termina convirtiéndose en algo muy distinto, gracias a la conexión que las grandes canciones nos permiten tener con desconocidos. Entender ese secreto es parte de la magia de esta bella y triste historia.