
Estrenos online: crítica de «I’m Chevy Chase and You’re Not», de Marina Zenovich (HBO Max)
Este documental indaga cómo el talento, el timing y el temperamento dieron forma a una de las herencias más conflictivas de la comedia norteamericana. En HBO Max desde el 31 de enero.
En la larga línea de comediantes que se hicieron conocidos gracias a Saturday Night Live para luego pasar a ser famosos en películas hay una suerte de agujero negro justo en el centro. Se trata del primer e inicialmente más exitoso de todos los ex miembros de esa troupe cómica en hacer esa transición y, sin embargo, son pocos los que lo recuerdan, celebran u homenajean. De hecho, el hombre fue invitado y estuvo presente en el televisado cincuentenario de ese programa pero no participó en ninguno de sus sketches. El dueño de esa problemática herencia no es otro que Chevy Chase, considerada la gran figura de la camada inicial de SNL y alguien que, tras una década en la que fue una super-estrella de Hollywood, fue desapareciendo paulatinamente del mapa. Este documental trata, a su modo, de descifrar ese enigma.
Primero, un poco de contexto. Chase fue tan importante en los inicios de aquel show televisivo que muchos lo consideraban su programa, uno en el que los demás funcionaban como secundarios, su elenco de reparto. Chase era un joven gracioso, con enorme aptitud para la comedia física (caídas, golpes, etcétera) y con un tono arrogante que tendía, inicialmente al menos, ser considerado entre simpático, autoparódico y sarcástico. Esa personalidad cómica se popularizó gracias a Weekend Update, el exitoso segmento periodístico-paródico de SNL que él mismo patentó y cuyo estilo se mantiene, con algunas diferencias, hasta hoy.
El problema es que Chevy se la creyó. Entendió que él era más que el programa y, empujado por su agente (eso al menos es lo que dice acá), dejó el show para lanzarse a una carrera protagonizando películas en Hollywood, siendo el primero en abrir ese puente constante que luego cruzarían decenas más, como Eddie Murphy, John Belushi, Dan Aykroyd, Bill Murray, Adam Sandler, Will Ferrell y muchos otros. En lo profesional le fue muy bien ya que protagonizó muchos de los más grandes éxitos cómicos de la siguiente década, como Juego sucio (1978), Los locos del golf (1980), Fletch (1985), Los tres amigos (1986) y la saga de películas de National Lampoon: Vacaciones (1983), Gran disparate yankee en Europa (1985) y Vacaciones de Navidad (1989). Pero su carrera entró un pozo, cayó y nunca se recuperó. Y no se trató, solamente, de malas elecciones profesionales. Había –hay aún– algo más ahí.

I’m Chevy Chase and You’re Not es la manera en la que el hombre se presentaba al inicio de cada segmento de Weekend Update. Y la elección de un título así, que suena un tanto arrogante fuera de contexto, no es casual. Quizás el principal problema de Chase –algo llamativo en una industria que está llena de personalidades intensas y difíciles– es que se hizo conocido por su enorme ego, sus malos tratos con compañeros de elenco y su manera entre cínica, sarcástica y cruel de tratar a muchos colegas. Eso lo ha transformado en una suerte de paria dentro del mundo de la comedia y en la interna de ese mítico show, al punto de dejarlo de lado en su más importante celebración histórica. Y este documental, además de recorrer momentos clave de su carrera, lidia con esa fama. Y con sus consecuencias.
En las entrevistas que la realizadora de Roman Polanski: Wanted and Desired le ha hecho, Chase no abandona ese humor un tanto ácido que lo caracteriza. Se trata de un modo que, en función de su fama, no se lee como tal sino como arrogancia hecha y derecha. Y eso, entiende él, sus mejores amigos y su familia, es una de las características suyas que lo han metido en problemas. Sin develar las explicaciones y justificaciones que ellos dan al respecto, es claro que funciona como un mecanismo para lidiar con otros problemas de su vida. El problema es que pocos advierten la diferencia entre un «maltrato» humorístico y uno que se traslada a la vida real.
Su esposa, sus hijas, sus familiares, colegas y fans como Goldie Hawn, Ryan Reynolds, Beverly D’Angelo, Martin Short, Lorne Michaels, Dan Aykroyd, el músico Paul Shaffer y el agente Mike Ovitz, entre otros, tratan de explicar la complicada herencia de Chase, sus elecciones, sus aciertos y errores, y describen su fascinación y hasta cariño por un hombre que, claramente, no ha sabido hacerse de muchos amigos en el medio. Son muy pocos los colegas de SNL que aparecen aquí para hablar bien de él y tampoco sale nadie del elenco de Community, la serie de los 2000 que fue su único gran éxito más o menos reciente y de la que se fue en muy malos términos con casi todos. Claramente, no hay muchos que lo defiendan, aún en sus 82 frágiles años.

Zenovich juega a pelearse con Chase en algunos momentos –de hecho, se usan esas «discusiones» como clips de difusión– pero el documental es, más que nada, celebratorio, un «producto» hecho para promocionar o al menos establecer a futuro un recuerdo un tanto más amable del comediante. Se lo muestra cálido con sus familiares, solidario con sus amigos y justificando o explicando algunos de sus comportamientos en un historial de traumas de familia y adicciones. Chase reconoce tener una personalidad particular. El hombre tiene un modo directo de decir las cosas, sin filtro, que tiende a sonar chocante y que sostiene a cara de piedra. Tanto es así que más de una vez ha hecho comentarios hirientes, racistas e insensibles, comentarios que él considera sarcásticos, pero que otras personas no entienden de ese modo. Alrededor suyo aseguran que su mala reputación es exagerada y que, por algún motivo, la prensa lo ha tomado de punto, transformándolo en un villano de caricatura.
¿Cuál es la verdad? No lo sabremos nunc. I’m Chevy Chase…, sin negar ese costado oscuro, trata de sacar a la luz el otro lado, el que engancha talento y timing para la comedia con una historia complicada y una personalidad llena de matices. A la vez, la falta de colegas participando de este homenaje y el «ninguneo» que se le hizo en SNL hace muy poco (algo que Chase y familia consideran doloroso), dejan en claro que esas tensiones siguen existiendo, pese a las décadas y décadas que pasaron desde su momento de máxima exposición. No esperen de este tipo de documentales una respuesta. Su misión no es es revelar grandes y ocultas verdades. Nos cuentan algunos secretos, nos acercan a sus personajes y nos invitan a husmear en algunas de sus contradicciones, pero a la vez están calibrados hacia la empatía y el brand management. La verdad, en Hollywood, es una batalla de relaciones públicas.




Interesante tu comentario. Mientras veía este documental dudaba si el ida y vuelta con la directora era real o no (recordaba el de Pee Wee Herman aunque allí había otros temas algo más espinosos como sexualidad y causa judicial de por medio). Y también lo comparaba con el de Eddie Murphy, que está en el polo opuesto: realmente es un ego trip, un recorrido autocelebratorio. Claro, él es uno de los productores. Chase y Murphy fueron primeras figuras durante muchos años.
Alguien debería asomarse a ese grupo humorístico llamado Lemmings, cantera de numerosas carreras en el humor.
Saludos.