Re-estrenos: crítica de «Alicia en el país de las maravillas», de Eduardo Plá (MUBI)

Re-estrenos: crítica de «Alicia en el país de las maravillas», de Eduardo Plá (MUBI)

Esta psicodélica adaptación de la novela infantil de Lewis Carroll se estrenó en la Argentina después del golpe militar de 1976 y cuenta con música de Charly García. Desde el 23 de enero en MUBI.

Una verdadera rareza dentro del cine nacional –dentro de otra rareza que es que una película de este tipo aparezca en la programación de MUBI–, Alicia en el país de las maravillas es una de esas excentricidades que reflejan un tipo de cine y, especialmente, una época de experimentación, de surrealismo, de consumo de drogas (muy probablemente alucinógenas), de riesgo estético y de una mezcla de juego y delirio transformado en algo parecido a una película. Filmada en 1975 por el artista visual Eduardo Plá y protagonizada por un elenco de desconocidos –lo eran entonces, en su gran mayoría lo siguen siendo ahora–, lo más llamativo que tiene esta producción es que cuenta con canciones de Charly García (o «Charlie», como se le decía mayormente entonces), incluyendo una versión primigenia de Canción de Alicia en el país –que publicaría Serú Girán en 1980, en el álbum Bicicletas— cantada aquí por Raúl Porchetto.

Alicia en el país de las maravillas es, en realidad, una versión bastante fiel del libro infantil Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, escrita por Lewis Carroll y publicada en 1865. Filmada con bajo presupuesto, una mezcla de simples disfraces de fiesta infantil con otros más elaborados, se la podría pensar como una reconstrucción en plan happening de lo que cuenta la historia de la pequeña Alicia (Mónica Von Reust) que, siguiendo a un misterioso conejo blanco a través de su famosa madriguera (acá es un tipo vestido de blanco en plan mimo quien la hace atravesar el centro porteño y una galería comercial antes), termina llegando a un universo en el que las reglas de la lógica y del comportamiento humanos no funcionan, topándose allí además con una serie de curiosos personajes y situaciones inesperadas.

En un sentido narrativo, más allá de algunas diferencias específicas, los principales hechos de la novela aparecen representados (no todos, algunos brillan por su ausencia) y reflejan, en más de un sentido, las conexiones del texto con la psicodelia y la cultura de las drogas de la época (“One pill makes you larger / and one pill makes you small”) que lo transformaron en una lectura obligada de esos tiempos. Pero más allá de esa ligazón –que queda muy clara en la alucinógena botellita de la que Alicia bebe al llegar–, esta versión de Alicia… sigue siendo una fábula sobre la crisis de identidad: una experiencia de desconcierto que marca el pasaje de la infancia a una conciencia más compleja y contradictoria que aparece con la llegada de la adultez.

Esta versión local de Alicia… se topó con un dato de la realidad. Cuando estuvo lista para su estreno tuvo lugar el golpe militar de 1976 en la Argentina y la película se terminó exhibiendo en el Cine Premier a fines de ese año y pasando bastante inadvertida, más una curiosidad que otra cosa. Plá, un artista que venía del Instituto Di Tella y ya había dirigido un corto sobre el mismo texto, terminaría haciendo también una obra teatral –protagonizada por Leonor Manso– sobre Alicia…, pero el largometraje iría olvidándose con el correr de los años hasta que fue rescatado, restaurado y reestrenado unos años atrás.

La igualmente llamativa llegada del film a MUBI le da una nueva oportunidad para ser revisado. Si a la prestigiosa plataforma se le da por recuperar cine argentino poco visto de los años ’70 hay, además de esta simpática curiosidad, varias docenas de títulos extraordinarios para recomendar.


El film se exhibe como parte del ciclo «Rompiendo el Hechizo: Cuentos de Hadas Retorcidos» que incluye Donkey Skin, de Jacques Demy; A Dream Longer than the Night, de Niki De Saint Phalle y The Color of Pomegranates, de Sergei Parajanov, todas disponibles a partir del 23 de enero.