Series: reseña de «Belleza fatal» («The Beauty»), de Ryan Murphy y Matthew Hodgson (Disney+)

Series: reseña de «Belleza fatal» («The Beauty»), de Ryan Murphy y Matthew Hodgson (Disney+)

Cuando un producto experimental de belleza se propaga sin control y con consecuencias aterradoras, dos agentes del FBI se ponen a investigar. Con Evan Peters, Rebecca Hall and Ashton Kutcher. En Disney+

En el contexto, puede pasar desapercibido. Una modelo –interpretada nada menos que por Bella Hadid– avanza con cara de enojada por una pasarela que parece una ruta embarrada en medio de un campo. Se acerca a la primera fila del público con un gesto serio, le roba la botella de agua a una invitada y se la tira en su cara. Tomando en cuenta la teatralidad creciente de este tipo de eventos todo podría ser parte del show. Pero no es así. La chica agarra más y más aguas, el público se asusta, ella empieza a golpearlos y, antes que puedan detenerla, se roba una motocicleta, atropella a varios y es perseguida por toda la ciudad hasta llegar a una situación tensa y explosiva. ¿Qué cuernos está pasando?

El disparador narrativo de Belleza fatal es atrapante, intenso, llamativo, como lo piden las reglas del streaming. Pronto la serie retoma los ritmos más clásicos de los productos de Ryan Murphy y nos pone frente a los verdaderos protagonistas, dos agentes del FBI que tienen una relación íntima que va más allá de las normas. Ellos son los Agentes Cooper Madsen (Evan Peters, figura repetida en el universo del creador de American Horror Story) y Jordan Bennett (Rebecca Hall). Mientras lidian con los límites que debería tener su relación les asignan el caso de la modelo en cuestión. Pronto, los dos detectives se están desayunando que no es el único hecho así y que ya han sucedido otros, similares, que involucran a gente necesitando agua desesperadamente y volviéndose violenta para terminar explotando por los aires.

The Beauty se centrará, más que en la investigación acerca de qué es lo que sucede –eso quedará bastante claro de entrada–, en los distintos casos y personajes que se mueven alrededor de este fenómeno ligado a un «producto» experimental que logra embellecer inmediatamente a quienes lo consumen, pero que tiene sus altos riesgos a mediano plazo. Creado por un hombre misterioso a quien se conoce como La Corporación (Ashton Kutcher), esa droga mágica todavía no debía haber salido al mercado pero alguien la robó, la puso en la calle y hoy circula en el mercado negro, con consecuencias imprevisibles. Y el primer episodio se centra también en uno de esos casos: un obeso joven afroamericano sin suerte con las chicas cuyo aspecto cambia radicalmente gracias a ese curioso tratamiento.

Yendo de Francia a Italia (y hablando bastante mal en italiano y francés), Peters debe lidiar con conflictos con otras agencias de seguridad, con un caso que los pone a ellos mismos en riesgo de contagio, con una creciente cantidad de infecciones (no hace falta haberse hecho el procedimiento para ser infectado) y hasta con un asesino (Anthony Ramos), que trabaja para la Corporación y quiere eliminar a todos los que trafican con su aún no aprobado producto. Y esas conexiones darán para una serie que va y viene todo el tiempo entre la acción violenta y algo parecido a un drama humano ligado a personas que le dan demasiada importancia a la belleza física y son capaces de arriesgar todo por eso.

En el universo de Beverly Hills en el que Murphy vive y con el que se conecta a diario esta obsesión es omnipresente y notoria, al punto que su primera serie importante, Nip/Tuck, trataba sobre esto mismo. A esta temática, vista también en La sustancia –cuya trama se apoyaba en un producto similar que rejuvenecía y embellecía a las personas pero tenía sus peligrosos efectos colaterales–, Murphy le aplica su habitual combo de intensidad dramática, largos diálogos llenos de citas y referencias al mundo real, una trama que deja de lado cualquier sutileza y una serie de escenas de sexo que, supuestamente, son centrales para el traspaso de este producto e infección.

Las metáforas son amplias y variadas. The Beauty habla de la obsesión por la belleza, sí, pero también de los virus (sida, COVID), de los laboratorios farmacéuticos, de los ricos y famosos (Isabella Rossellini interpreta a la mujer de Kutcher), y de la obsesión por el dinero y el poder que engloba a todos o casi todos los protagonistas. Entre caso y caso la investigación va complejizándose pero a la vez se repite, por lo que uno tiene la impresión de que llegar a los once de la primera temporada puede volverse un tanto tedioso. Pero Murphy –que coescribe muchos episodios y dirigió varios también– funciona de ese modo: tirando toda la carne al asador y no perdiendo mucho el tiempo en editarse a sí mismo. Da la impresión de que esa es la única manera en la que puede lidiar con tener tantas series a la vez en distintas plataformas.

Con elementos del cine de terror (más específicamente body horror, ya que las transformaciones y las derivaciones que genera son particularmente espeluznantes) pero más cerca de ser, como también es habitual en la obra de Murphy, un combo entre varios géneros y registros, Belleza fatal no logra ser una gran serie si bien toca temas de impacto cercano e inmediato. En el contexto de la prolífica obra del creador de All’s Fair, 9-1-1 y de sagas episódicas como Monster, Feud y la inminente Love Story, esta nueva serie se ubica entre las más prestigiosas y, por ende, cuidadas. Con eso no logra transformarse en el drama relevante que pretende ser pero al menos consigue combinar de a ratos la potencia pulp de sus entretenimientos más populares con una mirada crítica acerca del mundo que lo rodea.