
Series: reseña de «Joven secuestrada» («Girl Taken»), de David Turpin (Paramount+)
Una adolescente acepta que un profesor de su escuela la lleve en auto, sin saber que terminará secuestrándola. Mientras ella lucha por sobrevivir, su familia inicia una búsqueda desesperada para encontrarla.
Lo más interesante que tiene Girl Taken pasa por su estructura, relativamente inusual para una serie policial que arranca con el secuestro de una adolescente. No es una serie sobre la investigación y la búsqueda de sospechosos, sino una sobre lo que esa desaparición genera en todos las personas implicadas y relacionadas a ella. La trama no se ocupa demasiado de pistas, detalles y persecuciones –las hay, pero son ínfimas– ya que prefiere poner el eje en todo lo que un hecho de ese tipo genera en los involucrados, cada uno a su manera. Eso sí: una serie de este tipo tiene un problema. Es difícil hablar de ella sin entrar en spoilers, aún cuando la propia información oficial de la serie adelanta algunos de ellos.
Así que, inicialmente, solo diremos que la serie británica de seis episodios se centra en dos gemelas de 17 años, Lily y Abby (las hermanas Tallulah y Delphi Evans), que están terminando la escuela en un pequeño pueblo rural inglés. Ambas viven con su madre, Eve (Jill Halfpenny), y tienen una relación un tanto tensa entre ambas. Abby piensa más que nada en estudiar y Lily en pasarla bien con sus amigos y su novio, Wes (Levi Brown). Una discusión en una fiesta termina con Lily yéndose por un bosque y subiendo al auto del Rick Hansen (Alfie Allen), un amable maestro de la escuela con quien su hermana Abby tenía una particular afinidad. Y el aparentemente simpático profesor la secuestrará, la encerrará en el sótano de una cabaña perdida en el bosque y la tendrá allí encadenada.
La búsqueda de la ineficiente policía local no avanza mucho y, en paralelo a eso, veremos cómo pasa el tiempo adentro y afuera: la madre y la hermana van perdiendo las esperanzas mientras ella es sometida a situaciones cada vez más desagradables y violentas. SPOILER ALERT para los que no quieran saber nada de nada. A fin de cuentas, Joven secuestrada se centra más en lo que sucede cuando la joven se escapa del secuestro –al final del segundo episodio– y no tanto en lo que pasa durante. Es que la serie dará cuenta del paso del tiempo muy rápidamente y así veremos que, tras cinco años de estar en cautiverio, Lily logrará fugarse. Y allí empezará otra serie de complicaciones, ligadas tanto a la recomposición familiar –que cambió bastante– como a la detención y condena de Rick, quien a falta de testigos asegura que todo lo que dice la chica es un invento.

La serie, de entrada, promete muy poco. De hecho, esta adaptación de la novela Baby Doll, de la escritora Hollie Overton, parece de movida idéntica a las decenas que estrenan las plataformas cada año. Es tan prototípica que, de no ser por los acentos y algunos detalles locales, uno podría pensar que sucede en un pueblo chico estadounidense, con sus amplios bosques, sus casas grandes y alejadas entre sí, con gente moviéndose en coche y así. Pero cuando deciden pasar rápidamente el secuestro y la investigación para centrarse más en las experiencias de una y otra hermana –la que está afuera y la que está adentro– empieza a volverse evidente que su creador, David Turpin, está más interesado en las consecuencias emocionales que el hecho tiene en los personajes que en pasarse episodios persiguiendo pistas falsas.
De todos modos, acaso por la lógica misma del relato serializado, Girl Taken juega un poco con la confusión, con engaños dramáticos y con un suspenso que el libro no tiene, ya que en él se anuncia de entrada cómo ese secuestro concluyó. El suspenso pasa en realidad por saber si podrán atraparlo y, sobre todo, condenarlo. Ahí sí que la serie cae en algunos recursos trillados del género –escapatorias agónicas, escenas de acción poco creíbles–, pero no son demasiadas. El eje casi siempre está puesto en las relaciones interpersonales entre las hermanas (hay culpas, broncas, tensiones), las tensiones que Lily tiene con su madre y las que van surgiendo entre Rick y su «devota esposa» cuando ella empiece a darse cuenta que los viajes de su marido a la cabaña quizás no eran solo para escribir una novela. FIN DE ZONA DE SPOILERS.
Joven secuestrada es una serie amarga, que deja en evidencia que estos casos no solo suceden todo el tiempo sino que en su mayoría no se resuelven, que la policía no tiene mucha idea de cómo solucionarlos y que la justicia no actúa siempre con la claridad necesaria. Allen, el actor de Juego de tronos, retoma algunos de los manierismos de su vicioso personaje de esa serie (allí interpretaba al temible Theon Greyjoy) para crear un temible villano cuya pulcra imagen pública lo hacen insospechado. De las hermanas Evans, que encarnan a Lily y a Abby, es Delphi la que más se luce, que no es la secuestrada sino la otra, que tiene que lidiar con emociones complejas ligadas a su suerte y sus decisiones. Formalmente la serie utiliza el modelo «policial oscuro» patentado hace años por las plataformas (sus títulos imitan a los de True Detective), por lo que no hay mucha tela para cortar por ahí. Lo importante pasa por lo que no está, lo que no se dice y no se muestra, pero afecta a todos los involucrados.



