
Streaming: crítica de «A Bigger Splash», de Luca Guadagnino (Prime Video)
Mientras está de vacaciones en una isla siciliana con su novio (Matthias Schoenaerts), una estrella de rock (Tilda Swinton) recibe la visita inesperada de un viejo amor (Ralph Fiennes) y su seductora hija (Dakota Johnson).
Una verdadera curiosidad en estos tiempos, pero un tipo de película que solía hacerse en los ’50 y los ’60 cuando la financiación europea –y los prestigiosos autores de ese continente– podían convocar a estrellas de Hollywood a trabajar allí, este filme de Guadagnino (realizador de la muy buena I AM LOVE) retoma no solo ese modelo sino el tipo de historias y hasta la estética que solían tener esos filmes. A BIGGER SPLASH es, de hecho, una remake/actualización de la película del francés Jacques Deray LA PISCINE (1969) que tenía como protagonistas a Alain Delon, Romy Schneider y Jane Birkin.
En Pantelleria, una pequeña isla al sur de Sicilia, uno de los puntos más cercanos a Africa de Italia, Marianne Lane, una estrella de rock (Tilda Swinton), se toma unas vacaciones con su novio Paul, un documentalista y director de fotografía (Mattias Schoenaerts), para recuperarse de una operación en las cuerdas vocales por lo que casi no puede hablar. El, por su parte, trata de escapar de su propensión al alcoholismo y es bastante callado y taciturno. Pero las pacíficas vacaciones de la pareja en este rocoso pero muy bello paraíso se interrumpen con la llegada de Harry (Ralph Fiennes), un intenso y casi frenético productor musical que trabajó con ambos en el pasado y estuvo en pareja con Marianne.

Harry llega con su joven hija (Dakota Johnson, de 50 SOMBRAS DE GREY), cuya belleza y picardía empiezan a complicar las relaciones entre todos los que están en el lugar. Pero más las complica aún el propio Harry, un maniático insoportable que habla (de sí mismo) todo el tiempo y en apenas unas horas pone todo patas para arriba ya que tiene intenciones más que evidentes de entrometerse en la nueva relación de Marianne y recuperarla.
Si uno entra en la propuesta entre retro y demodé de Guadagnino –y si, especialmente, tolera la actuación descontrolada de Fiennes- es probable que tenga grandes posibilidades de meterse en el planteo del realizador italiano. A los que preferimos este tipo de historias contadas con una mano más sutil (Rossellini y Antonioni supieron narrar grandes historias con elencos internacionales en parajes similares) y delicada, nos cuesta acomodarnos. Pero de a poco la película va dejando de lado el «gesto» o el ejercicio para volverse cada vez más un drama de relaciones entre esas cuatro personas, con un elemento de suspenso/violencia que, parece, explotará en cualquier momento.
Una película despareja pero inquietante, a la que hay que tenerle un poco de paciencia hasta acomodarse a sus curiosidades (la puesta en escena es particularmente caótica, recordando con bruscos zooms y movimientos de cámara cierta estética de los ’60 y ’70) y, especialmente, a la irritación –-buscada, pero irritación al fin-– que produce el personaje de Fiennes, A BIGGER SPLASH es una historia de extranjeros en Europa, de choques culturales (pintados de manera un tanto tosca), un psicodrama pop y una especie de homenaje a un cine que ya casi no se hace más.
(Nota: crítica publicada originalmente en 2017)



