Berlinale 2026: crítica de «I Understand your Displeasure («Ich verstehe Ihren Unmut»), de Kilian Armando Friedrich (Panorama)

Berlinale 2026: crítica de «I Understand your Displeasure («Ich verstehe Ihren Unmut»), de Kilian Armando Friedrich (Panorama)

por - cine, Críticas, Festivales
13 Feb, 2026 12:45 | Sin comentarios

Cuando un poderoso subcontratista amenaza con retirar su apoyo si no se le asigna más trabajo a su equipo, Heike se enfrenta a una decisión difícil. Para cumplir con esa exigencia, debe sacrificar a uno de sus propios empleados.

Heike no para de moverse, de trabajar, de dar órdenes, consejos, criticar a sus empleados, exigirles para que trabajen mejor, no siempre de la mejor de las maneras. Una devota empleada jerárquica de una compañía que se dedica a la limpieza de empresas, instituciones y oficinas, Heike se esfuerza hasta el borde del ataque de stress por entregar un trabajo perfecto, no perder clientes y que su jefe valore sus sacrificios. Pero en el clima laboral y económico de la Europa contemporánea, no importa cuanto uno se esfuerce y se degrade en su trabajo que las cosas no van a mejorar demasiado. De hecho, es más probable que suceda todo lo contrario.

En esta película alemana con claras reminiscencias del cine de los hermanos Dardenne y –ya desde su título, usando con doble sentido una convención del lenguaje empresarial– del de Laurent Cantet, especialmente Recursos humanos, lo que se cuenta es el recorrido de descubrimiento o el shock de realidad que se lleva Heike mientras trata –con sus peores modales– de hacer bien su trabajo. Heike es eficiente y enérgica, de eso no hay dudas, pero en su deseo de cumplir con las metas, ambiciones y hasta el sostén económico de la empresa en la que trabaja es capaz de hacer cosas que borden lo cruel y repulsivo. La mujer de 59 años ha absorbido la cultura del «sálvese quien pueda» y la replica casi sin darse cuenta. Hasta que, claro, la crisis laboral de Europa le cae encima a ella también.

I Understand Your Displeasure no tiene tiempo para explicaciones ni para análisis sociológicos. Es un film en constante movimiento en el que uno entiende quizás la mitad de las cosas que están sucediendo –Heike lidia con subcontratistas, empleados, jefes, clientes, servicios sociales, bancos, préstamos, pedidos de reducción de personal y otros enredos de la vida profesional alemana– pero en ningún momento pierde de vista la lógica que todo eso trae: una constante exigencia a dar más, a pasar esa demanda a los otros (los que están aún más abajo en la escala socioeconómica) y, si es necesario, a ser crueles con ellos.

La opera prima del alemán Kilian Armando Friedrich tiene la energía, el ritmo y la tensión que le imprime la cámara en movimiento y un personaje que no para (casi) nunca. En el rol de Heike, Sabine Thalau es una nerviosa masa de energía, tensión, furia y ansiedad mientras va viendo que, pese a su continua degradación ética, sus objetivos no solo no se cumplen sino que la van enfrentando cada vez con más gente, inclusive a sus más íntimos. En ese sentido, I Understand… es un retrato duro y –salvo por un cierre más esperanzador que realista– bastante áspero del clima laboral que se vive en la Europa contemporánea, en la que trabajadores de varios países, especialmente del Este, compiten por bajísimos ingresos y constante maltrato.

Si bien la película se ocupa de un escenario ya visto varias veces en el cine social europeo contemporáneo, Friedrich le agrega algunos puntos que la diferencian de otras. Por un lado, la aparición como «jugadora» en el terreno laboral de la Inteligencia Artificial. Pero, más que nada, al poner en su centro a una protagonista bastante desagradable, que no intenta ganarse la simpatía de nadie –ni de las personas con las que se cruza o trabaja ni de los espectadores– en su intento ilusorio de imponerse en la lógica de la competencia permanente. Una carrera cuyo final, si Heike no amplía un poco la mirada y observa el mundo a su alrededor, no será tan positivo como ella lo imagina.