Berlinale 2026: crítica de «Trial of Hein» («Der Heimatlose»), de Kai Stänicke (Perspectives)

Berlinale 2026: crítica de «Trial of Hein» («Der Heimatlose»), de Kai Stänicke (Perspectives)

por - cine, Críticas, Festivales
13 Feb, 2026 07:00 | Sin comentarios

Un hombre regresa después de muchos años a su aldea natal pero allí nadie parece reconocerlo. ¿Es quién dice ser o algo raro está sucediendo allí? Película de Apertura de la competencia de operas primas.

Las historias sobre suplantación de identidad, sea real o no, ofrecen siempre muchos elementos dramáticos inquietantes. Si bien en la actualidad ese tipo de dudas sobre si una persona es o no es quien dice ser son más difíciles de sostener –hay todo tipo de tecnologías que pueden probar ese tipo de cosas–, en ciertas épocas podía ser algo un tanto más plausible. Una muy particular historia con estas características es la que se cuenta en Trial of Hein, un drama alemán que toma el tema de las identidades para darle una vuelta de tuerca, si se quiere, político-filosófica.

Todo transcurre en una aldea alejada de todo en el Mar del Norte, una comunidad de pescadores que vive separada de cualquier otra, en lo que parece ser fines del siglo XIX o principios del XX. Una de las particularidades de la opera prima de Kai Stänicke es que el escenario tiene una estructura más teatral que cinematográfica, ya que buena parte de las casas del pueblo no tienen techos ni todas las paredes construidas, y funcionan más como escenografía –de una manera que recuerda un poco a Dogville— que como estructuras reales, algo que en la película jamás se aclara pero que de a poco va quedando en evidencia.

A ese pueblo llega en bote un joven que se llama, o dice llamarse, Hein (Paul Boche), quien ha vuelto al lugar 14 años después de haberse ido, cuando era adolescente. El problema es que Hein no es recibido como espera serlo. Todos lo miran como si no lo conocieran, inclusive su hermana y sus dos mejores amigos. Su madre, anciana y enferma, tampoco parece reconocerlo pero eso puede tener más que ver con su salud mental que con otra cosa. Luce distinto, es cierto, pero Hein no logra entender qué es lo que pasa. Y como no termina de poder probar que es quién dice ser, las autoridades de esa cerrada comunidad arman una suerte de juicio, con testimonios, en los que se irán cotejando hechos y situaciones tal como cada uno las recuerda.

El planteo es bastante forzado si uno le aplica una lógica realista, pero es claro de entrada que la propuesta de Stänicke no pasa por ahí, que trabaja el material desde un lugar más simbólico, metafórico. Parece obvio de entrada que las diferencias de criterio y de recuerdos pasan por algún tipo de secreto ligado al pasado, uno que la llegada del supuesto Hein podría sacar a la luz. Y, en ese sentido, da la impresión de que a la comunidad toda le conviene «fingir demencia» y hacer que no lo conocen. De hecho, cada cosa que él recuerda de un modo ellos las recuerdan de otra manera. Pero cuando esa parece ser la lectura más evidente, las cosas vuelven a cambiar una y otra vez de lugar.

Las dos personas que más saben son sus amigos de la infancia, Friedemann (Philip Froissant) y Greta (Emilia Schüle), pero ninguno de los dos lo defienden ante las acusaciones de los más veteranos que van poniéndolo cada vez en mayor riesgo. Es que, en cierto momento, ya no solo corre peligro de no ser aceptado en la comunidad sino que se vuelve posible que la histeria popular lleve la situación todavía más lejos. Allí, Stänicke trata de poner en discusión de qué se habla, realmente, cuando se habla de identidad. ¿Quién es una persona? ¿Lo que ven los demás o como uno se siente? ¿Y quién tiene razón, finalmente?

Hay un juego de cartas que juegan varias veces en el film, uno que Hein sabía jugar muy bien y hoy parece haberse olvidado, despertando con eso sospechas. Similar al que por acá se conoce como «desconfío», es un juego en el que hay que saber mentir y descubrir cuando el otro está mintiendo. Esa habilidad es la que Hein tiene que recobrar si quiere entender qué es lo que está pasando y poder encontrarle la vuelta al asunto. Ese recorrido entre la mentira y la verdad, entre lo que uno es y lo que los otros ven de uno, es lo que cuenta de manera inteligente esta opera prima alemana acerca de los misterios de la identidad.