Estrenos online: crítica de «Detox de plásticos» («The Plastic Detox»), de Louie Psihoyos y Josh Murphy (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Detox de plásticos» («The Plastic Detox»), de Louie Psihoyos y Josh Murphy (Netflix)

Este documental sigue a parejas con problemas de fertilidad mientras revela la creciente evidencia científica que vincula la exposición a microplásticos con trastornos hormonales y graves riesgos de salud. Disponible en Netflix.

Este impactante documental sobre microplásticos –más por lo que cuenta que por cómo lo cuenta– divide su narración en dos ejes y formatos distintos. Por un lado, funciona como una especie de reality show en el que la epidemiologa Shanna Swan hace un estudio con seis matrimonios que quieren pero no pueden quedar embarazados para chequear si la culpa del problema tiene que ver con su exposición a microplásticos, las diminutas partículas que entran en nuestros cuerpos, habiéndose desprendido de la superficie del plástico, y afectan nuestras hormonas. Y, por otro, es un documental más clásico, abarcador y divulgativo sobre los distintos males que causa el consumo y exposición a esas moléculas en personas que desarrollan todo tipo de enfermedades.

Swan, una especialista en la materia, con libros y papers científicos publicados, va explicando la cantidad de cosas de nuestra vida cotidiana que tienen microplásticos y que ingresan en nuestro cuerpo sin que lo notemos. Prácticamente, todo lo que nos rodea: la ropa, los productos de limpieza, con lo que cocinamos, comemos, usamos, incluyendo los objetos más anodinos imaginables. En su eje del documental, lo que ella hace es iniciar un estudio –no científico en un sentido estricto sino una suerte de testeo para luego hacer uno metodológicamente más apropiado– con seis parejas que, sin motivos evidentes, no pueden embarazarse. A lo largo de 90 días, les propone dejar de lado todos los microplásticos que los rodean y ver así si suben los distintos niveles que pueden llevarlos a lograr el deseado embarazo.

En paralelo a la evolución en las vidas de esas parejas que cambian muchísimos hábitos, The Plastic Detox arma un relato histórico, que habla de la relación de las empresas con los plásticos, sus falsas promesas, el relativo éxito del reciclado, los problemas que fueron generando en regiones específicas de los Estados Unidos, los negociados con empresas contaminantes y los juicios o campañas de base para frenarlas. Todo esto rodeado de explicaciones científicas bastante sencillas de entender acerca de lo que esa ingesta de microplásticos causa en términos de salud, un amplio abanico que va del cáncer al «achicamiento del pene», entre otras cosas. Por último, el documental presenta a distintos emprendedores que tienen compañías que producen más que nada ropa sin derivados del plástico.

El documental puede ser abrumador pero es necesario para, al menos, ser consciente de los riesgos que nos rodean sin que casi nos demos cuenta. Los shampúes en plásticos, los desodorantes y lo que tienen adentro, los productos para limpiar la ropa, los cepillos dentales, la comida envuelta en plásticos, las facturas de las compras, los cubiertos plásticos y los envases, y así al infinito. The Plastic Detox no pone el eje tanto en el desastre ambiental causado por el plástico –aunque ver los basurales que dejan es terrible– sino en la manera en la que los derivados de esos productos petroquímicos entran a los organismos de las personas y pueden generar enfermedades, muchas de ellas gravísimas.

Ese documental, el más convencional –al que también aporta Swan con sus explicaciones a las parejas de su testeo–, es el que mejor funciona. Las pruebas que intentan que las distintas parejas queden embarazadas busca, más que nada, que el espectador se enganche de un modo emotivo, siguiendo las historias de los esfuerzos de todos ellos tratando de ser padres. Y la emoción llegará. Se trata, de todos modos, de una conexión más humana e individual que un análisis global. A juzgar por los resultados, eso sí, uno podría pensar que los cambios que dejar de consumir, sin querer, los benditos microplásticos, puede mejorar y mucho tu vida.