
Estrenos online: crítica de «Zeta», de Dani de la Torre (Prime Video)
Un agente español vuelve para detener asesinatos ligados a una operación del pasado, descubriendo conspiraciones, traiciones y un misterio que nunca debió salir a la luz.
Desde los tiempos del cine clásico hollywoodense, cuando era usual identificar estudios con géneros –Warner tenía las películas de gangsters, Universal las de terror, MGM los musicales y así–, que era difícil ensayar similares criterios para la producción actual, más allá de la obvia conexión entre Disney y las películas de animación. Pero el combo Amazon Prime y MGM, especialmente a partir de la adquisición de los derechos de la saga James Bond, se ha caracterizado por ponerle fichas, como si fueran una marca de la casa, a los relatos de espionaje. Lo han hecho con la serie Jack Ryan, Citadel, La lista terminal y muchas otras. Ahora la oficina española ha hecho su aporte con Zeta, una película que propone a Mario Casas como una nueva versión de Bond o Bourne en versión gallega.
El film de Dani de la Torre (realizador de El desconocido y un especialista en cine de género) se inicia mostrando cómo cuatro españoles son asesinados en distintos parajes del mundo de maneras misteriosas y violentas. ¿Cuál es el motivo de esos violentos crímenes? ¿Qué los une a todos? Casas encarna al Agente Zeta, un agente del CNI que es buscado por sus jefes, en medio del año sabático que se tomó para cuidar a su madre enferma, para resolver el caso. El servicio secreto español sabe bien a qué se debe: esos cuatro agentes estaban ligados a una operación llamada La Ciénaga que tuvo lugar décadas atrás en Colombia y, claramente, están siendo buscados en función de eso. Lo que quieren evitar es que los asesinos capturen o maten al quinto, un misterioso ex agente (Luis Zahera), cuyo paradero es bastante desconocido y al que Zeta tiene que encontrar y proteger.

De a poco se irán desvelando no solo las conexiones que existen entre todos ellos –que son muchas más de las inicialmente planteadas pero que se deducen muy rápido– sino en qué consiste el misterio que los reúne y las recientes amenazas. El guión, escrito por De la Torre junto a Oriol Paulo y Jordi Vallejo, intentará colar varias supuestas sorpresas pero casi todas se vuelven previsibles, no solo por la lógica del género sino por las constantes y repetidas explicaciones (lo que los norteamericanos llaman infodump) que existen a lo largo de la película. Es que Zeta está armada con un formato curioso: un inicio plagado de escenas de acción por lo general inconexas, un largo segundo acto que, salvo por repetidos flashbacks, transcurre en una suerte de reunión entre la agencia española y la colombiana de espionaje, y un tercero en el que vuelve la acción y se acumulan las supuestas sorpresas.
El primer bloque funciona bien. Zeta arranca con furia y cierto estilo, incluyendo una intensa persecución por una favela de Río de Janeiro, y el choque entre Casas y Zahera se presenta con la necesaria potencia. Pero una vez armado el panorama somos víctimas de una larga serie de explicaciones, no necesariamente correctas, acerca de lo que pasó, lo que está pasando y lo que pasará, como si fuera algo realmente importante que el espectador tiene que conocer al dedillo. Y no, no lo es. La trama es funcional, similar a decenas de tramas de espionaje que están atadas a algo que pasó 30 o 40 años atrás y que todos parecen haber olvidado (Slow Horses maneja con elegancia esa idea lecarriana de espías con traumas de juventud por alguna operación fallida), y dedicarle más de media hora a explicarla es por lo menos problemático, por más esfuerzo que el enigmático personaje que encarna el talentoso Zahera le ponga a su relato.
Por fuera de eso, Zeta es un relato de espionaje by-the-numbers, con el agregado de un posible interés romántico (la actriz de origen cubano Mariela Garriga, cuyo paso por la escuela Tom Cruise en Misión: imposible se nota en su abigarrada forma de correr), una enrevesada trama que involucra desde narcos colombianos hasta la ETA y las propias traiciones internas del mundo de los servicios secretos. Hay varias escenas de acción resueltas con solvencia y una idea regidora que pretende convertir al film en el inicio de una saga de espías con características latinas. No por nada gran parte de la película transcurre en Colombia y en Brasil, y el elenco incluye todas esas y otras nacionalidades. Prime Video está viendo si Casas puede ser el nuevo Bond o Jack Ryan iberoamericano y si a partir de esta película hay una saga para inventar. Lamentablemente, Zeta es la última letra del abecedario por lo que les será difícil saber cómo seguir a partir de ahí.



