
Series: crítica de «Los asesinos de Colosio» (HBO Max)
La serie documental explora las distintas teorías ligadas al caso que, en 1994, terminó con la vida del candidato presidencial mexicano Luis Donaldo Colosio. Por HBO Max.
Organizado más como un true crime que como documental político, la serie de tres episodios Los asesinos de Colosio se ocupa de uno de los casos más polémicos de la historia política mexicana: el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio en 1994. A lo largo de tres episodios con ejes más o menos claros, la serie va analizando las distintas posibilidades y elucubraciones acerca de qué pudo haber pasado esa fatídica tarde del 23 de marzo en Lomas Taurinas, Tijuana, cuando en medio de un mitín el entonces popular candidato a la presidencia fue asesinado mediante dos disparos.
El eje central pasa, inicialmente al menos, por el seguimiento desde la perspectiva de los familiares de Mario Aburto, el hombre que al día de hoy continúa preso como responsable del homicidio. Pero desde entonces, tanto él como sus familiares y varios periodistas han dicho o bien que no es el asesino o que no fue el único, y que el segundo disparo corresponde a otra persona. Es que en las imágenes que capturan el momento parece evidente su participación en el primer disparo pero en el otro, que fue realizado con Colosio ya en el piso, es más dudosa su participación.

Como sucede en estos casos, la participación de una segunda persona habilita la posibilidad de una conspiración y la aleja del concepto del «lobo solitario» que actúa por su propia cuenta con el que se construyó la historia. Y el documental irá tratando de determinar –siguiendo imágenes, fotos, testimonios de sus familiares y materiales inéditos–, qué es lo que pudo haber sucedido, los errores de la Justicia y quién pudo haberse sumado a ese crimen. Y, más importante aún, trabajando para quién. Es ahí que el documental se entromete en la situación política de México de entonces.
El segundo episodio pasará más que nada por entender el conflicto que significó para el PRI la aparición de un candidato como Colosio, que contradecía en más de un sentido al recorrido neoliberal del partido, entonces dirigido por el presidente Carlos Salinas de Gortari. Entrevistado en el documental, el hoy septuagenario político hablará del caso y dará su versión de los hechos. La serie no profundizará demasiado en detalles ideológicos sino que preferirá meterse en submundos más ligados al crimen que pudieron haber participado del hecho.
Y el tercer episodio se ocupará de una de esas hipótesis de un segundo tirador, incluyendo distintas posibilidades, sorpresas y especulaciones que continúan hasta la actualidad. La serie de ese modo completa un repaso clásico, armado con entrevistas, material de archivo y los recursos formales ya estandarizados por las series tipo true crime que, en esta oportunidad, pone el ojo en un crimen político que shockeó a una nación. No va más allá de eso –de hecho, ni lo intenta–, ya que su principal preocupación parece ser más la de crear suspenso policial que hacer un análisis político del hecho y de los cambios que pudo haber producido en el país.



