Series: reseña de «Esa noche», de Jason George (Netflix)

Series: reseña de «Esa noche», de Jason George (Netflix)

Durante unas vacaciones en República Dominicana, Elena atropella a un hombre. Con sus hermanas intenta ocultarlo y descubre hasta dónde llega la lealtad familiar.

En este policial, las vidas de tres hermanas españolas pega un brusco giro una noche en República Dominicana. Contada de un modo inicialmente cómico pero pasando de a poco a convertirse en un drama, Esa noche se centra en las hermanas Arbizu y en lo que les sucede cuando, una noche («esa noche»), una de ellas atropella a un hombre en una zona oscura y cercana a la playa de Punta Cana. El intento de encubrimiento del crimen y, en paralelo, de saber qué fue lo que pasó, será el centro de estos seis episodios.

La serie maneja varios tiempos narrativos y cambiantes puntos de vista que van reconfigurando lo que se vio antes. Así, el mismo hecho mostrado de un modo en el primer episodio narrado por una de ellas, cambiará al siguiente y al otro, en tanto y en cuanto la historia en la que se apoya vaya modificándose. Lo que en principio se va armando como un puzzle crece en intriga y misterio hasta que, promediando la serie y con las cosas más claras, eso desaparece y la trama va de a poco perdiendo fuerza y potencia, además de entrar en zonas narrativas de bajísima plausibilidad.

La primera narradora es Cris (Paula Usero), la hermana del medio, una chica inocente y bienintencionada que se ha mudado a Repúbica Dominicana obsesionada por la cantidad de perros callejeros que hay allí y con la intención de darles refugio. Las tres hermanas (y la novia de Paula, la mayor) ya habían estado allí un año antes, quedaron fascinadas con el lugar, pero no tanto como ella. Las otras se volvieron a España y Cris se quedó a vivir ahí. Un año después, todas regresaron para visitarla –con la bebé pequeña de Elena, la más chica– y es allí que se meten en problemas.

Una noche Elena (Clara Galle) llama a Cris desesperada desde su coche. Ella va a verla y allí está también Paula (Claudia Salas). Ambas le explican que a Elena intentaron asaltarla, que ella se defendió y arrolló con su auto al criminal. Cris quiere llamar a la policía pero las otras se lo impiden. ¿El motivo? El muerto es también policía. Y allí comienza una epopeya entre las tres –muy poco preparadas para un acontecimiento de este tipo, por inocencia, mal carácter o torpeza, respectivamente– para tapar el crimen y salir del país, evitando también que la pareja de Paula se entere.

Para el segundo episodio, narrado por Paula y centrado en su propio recorrido, veremos que en realidad las cosas no son exactamente como se las plantearon a Cris. Y ya para el tercero, en el que conoceremos la versión de Elena, quedará aún más claro que las cosas son bastante más complicadas y severas que lo visto hasta el momento. Si a todo eso se le suma que ninguna de las tres es muy buena como «criminal profesional» aparece como muy difícil que puedan salir del paso como si nada. En el medio, Esa noche irá complejizando la trama sumándole asuntos ligados a su trágica historia familiar, a su complicada relación con el padre y a una serie de asuntos personales que no conviene adelantar.

Esa noche tiene su energía, ritmo y cierta gracia durante sus primeros episodios, en el que su ligereza permite aceptar a tres personajes –dos de ellos, sobre todo– que son retratados de una manera un tanto brutal. Es que se trata de la peor combinación posible para un trío de improvisadas criminales ya que son impulsivas (la mayor), desconocen casi todo acerca del mundo real (especialmente las dos más chicas, por distintos motivos) y no paran de cometer error tras error en un lugar en el que ese tipo de cosas pueden costar caro. En un punto, y cuando la serie se torna más densa y violenta, esa lógica se les volverá en contra, ya que en lugar de caerles simpáticas a los espectadores es probable que generen más rechazo e incomprensión que otra cosa.

De todos modos, el creador Jason George –que se apoyó en una novela inglesa escrita por Gillian McAllister llamada originalmente That Night— hace lo posible por empatizar con un trío de chicas que llevan encima un trauma familiar, que actúan primero y preguntan después, y que tienen una relación entre ellas que está muy marcada por ese pasado doloroso. Ahora bien, sueltas en un país latinoamericano en el que hay personas con una lógica distinta en cuanto a cómo manejarse con los turistas, su tontuela inocencia bordea lo irritante.

Tomada con la ligereza proopia de una novelita de vacaciones, Esa noche se ve rápido y se olvida en pocos minutos. Tiene a su favor a tres buenas actrices comprometidas con sus roles, por más que cada uno de ellos esté diseñado de una manera un tanto simplista. La serie no apuesta a la parodia en plan hermanos Coen, pero quizás ese podía haber sido una mejor elección de tono para contar sus desventuras. Es que, si uno las toma en serio, se merecen cualquier cosa que les pueda suceder…