
Series: reseña de «Mujeres imperfectas» («Imperfect Women»), de Annie Weisman (Apple TV)
Tras el asesinato de una mujer rica, dos amigas investigan su muerte y descubren secretos, traiciones y deseos ocultos que ponen en crisis sus vidas aparentemente perfectas. Con Elisabeth Moss, Kate Mara y Kerry Washington. En Apple TV, desde el 18 de marzo.
Actrices de renombre. Amistades. Matrimonios complicados. Lujos y dinero. Affaires amorosos. Un crimen. Estos puntos podrían definir una docena de series –de Big Little Lies a la reciente All Her Fault— que, con algunos cambios más cosméticos que otra cosa, se parecen bastante entre sí. Tienen a favor la familiaridad con los elencos –y el carisma de sus protagonistas principales– y un formato que «camina solo»: pistas van, pistas vienen, nada es lo que parece pero lo que importa en realidad es otro asunto. En contra tiene exactamente lo mismo: una familiaridad con los procedimientos que hacen que todo se parezca a alguna otra cosa.
Pero hoy el policial para fans del true crime –las estadísticas dicen que son más mujeres que hombres– es algo así como la versión elegante de «la novela de la tarde», un primo prestigioso de un formato que, hoy por hoy, bien puede hacer una Inteligencia Artificial bien entrenada. Mujeres imperfectas se basa en la novela homónima de Araminta Hall y se presenta como la «representante» de Apple TV en este exitoso formato. Elisabeth Moss, Kerry Washington y Kate Mara son las amigas en cuestión. Y es a partir de un crimen que esa relación revela ser un tanto más enredada de lo que se creía.

Todo queda planteado de entrada. Tras una salida de las tres amigas, Nancy (Mara), la esposa de un empresario millonario, es asesinada, aparente víctima de un robo. Shockeadas, Eleanor (Washington), que tiene una reconocida fundación que hace beneficencia, y Mary (Moss), una ama de casa, serán cuestionadas por las autoridades y, a la vez, se pondrán a hacer su propia investigación, tratando de develar qué pudo haber pasado con Nancy. Esa búsqueda es abrir una compuerta a lo inesperado. No solo relacionado a la vida privada de su amiga, sino también respecto a la conexión entre todas ellas.
Los primeros tres episodios están narrados desde el punto de vista y la experiencia de Eleanor, para luego pasar a ser la fallecida Nancy –en versión retrospectiva– y, finalmente, Mary, las que relatan los eventos desde su propia perspectiva. Lo que se puede adelantar es que de a poco se va viendo que su impecable amistad entre ellas tenía sus zonas oscuras, sus celos, traiciones, deseos cruzados y tensiones que corrían por debajo de la fachada amable y las sonrisas públicas. De todos modos, pese a sus falsedades y ocultamientos, la amistad existía y era, a su modo, real.
La acción de la novela se mueve de Londres a Los Angeles, pero en lo esencial la historia es bastante similar a la escrita por Hall. Creada por Annie Weisman, la serie va tejiendo –habría que decir, destejiendo– a través de sus ocho episodios una historia que va girando de eje constantemente. ¿Fue un crimen casual cometido por un ladrón? ¿Tenía Nancy un amante que la mató? ¿Fue su marido el que lo hizo al descubrirla? ¿O hay algo más circulando por debajo de lo aparente y obvio? Los que suman su muy diferente energía al trío de chicas son Joel Kinnaman –que encarna al denso marido de Nancy–, Corey Stoll –al de Mary– y Leslie Odom Jr., que es el hermano y el hombre más importante en la vida de la soltera Eleanor.

Cualquiera que haya visto tres o cuatro series de este tipo –o leído novelas con este formato– se dará cuenta bastante rápido qué pudo haber pasado. Lo relativamente interesante de la serie es que, de ahí en adelante, el peso de Imperfect Women estará más en el retrato de esa relación, en cómo tres mujeres de aparentes vidas satisfactorias –en un caso en lo económico, en otro respecto a su carrera y en el tercero, por haber creado una familia aparentemente armónica– en realidad siempre buscaban y/o deseaban otras cosas.
Y es allí donde contar con tres actrices de la talla de Mara, Washington y, especialmente, Moss, lo mejora todo. La trama no tiene casi nada nuevo para ofrecer. Son las actrices las que le dan algo de vida, de complejidad y, sobre todo, de humanidad a personajes un tanto arquetípicos.



