Series: reseña de «Si es martes, es asesinato», de Carlos Vila (Disney+)

Series: reseña de «Si es martes, es asesinato», de Carlos Vila (Disney+)

Un grupo de turistas españoles viaja a Lisboa. Tras un misterioso asesinato, cuatro de ellos –aficionados al género policial– investigan quien es el culpable.

A ver, grupito, que les cuento un poco de qué va esto. Digamos que Si es martes, es asesinato es un combo de origen español que intenta tener un pie puesto en Only Murders in the Building, otro poco en The White Lotus, con una pizca de Knives Out: una historia criminal muy al uso Agatha Christie, subgénero del policial que ha vuelto a ponerse en boga gracias a las series de plataforma. Esta va de un grupo de turistas en su mayoría españoles que hacen un viaje guiado en bus a Lisboa que empieza de modo accidentado y se va complicando cada vez más con el paso de los días.

A razón de un episodio diario, la historia empieza un lunes con la salida del bus en cuestión hacia Lisboa, capitaneado por Cristina (Carmen Ruiz), una tensa coordinadora –la que se pasa repitiendo lo de «a ver, grupito» todo el tiempo, tratando de arrear a los turistas– y con un variopinto grupo de pasajeros que, sabemos de entrada, no son todo lo que parecen ya que muchos ocultan algo. Fabio (Alex García) arranca guardando fajos de billetes en algo que parece sospechoso y llega sobre la hora a la partida. Y Alicia (Inma Cuesta) es la primera en darse cuenta que el hombre algo raro trae.

La comitiva está integrada, además, por dos amigas en plan despedida de soltera, una tensa familia que carga con una abuela en silla de ruedas, una pareja con un hijo adolescente, Daniel (Biel Montoro), que está en el espectro autista, y la simpática Pura (Ana Wagener), de Canarias. A ellos, en el camino, se le suma Fernando (Pedro Casablanc), un severo hombre de acento portugués. Todo va mal al llegar a Lisboa: no hay lugar en el hotel reservado, terminan parando en otro de aspecto muy creepy y, esa misma noche, el señor en apariencia portugués aparece muerto, electrocutado con un secador en la bañera de su cuarto.

Como el jefe de la policía –que tiene sus propios problemas– no parece muy preocupado en investigar, cuatro de los turistas, todos por distintos motivos interesados en el trabajo detectivesco, hacen su propia tarea y meten las narices por su cuenta. Es claro que Fabio conoce esos mundillos y da la impresión de que Alicia también. Daniel es, por características, un obsesivo de los detalles y eso le permite descubrir raras conexiones. Y Pura es una fan del true crime que parece tener también sus propios secretos. Como el grupo de Only Murders…, estos cuatro van tratando de descifrar un misterio con curiosos lazos históricos que podrían explicar el misterio de la muerte de Fernando.

Con cierto humor inesperado y salidas simpáticas que lo sacan de la rutina más previsible de este tipo de entramados, Si es martes… mantiene cierta ligera gracia en sus primeros episodios, más que nada ligados a las confusiones y desencuentros entre sus protagonistas. Creada por Carlos Vila (Los misterios de Laura) y dirigida por Salvador Calvo y Abigail Schaaff, la historia hace un calculado uso de la belleza turística de Lisboa, lo que da a pensar en una potencial serie de secuelas por otros escenarios similares, a la manera de The White Lotus, combinando nuevos y viejos personajes.

Ya para el tercer episodio y a partir de un encadenamiento de sucesos que no conviene revelar, la serie va agrandando su radio de búsqueda, perdiendo su inicial gracia y enredándose en misterios cada vez menos inquietantes y más caprichosos. Cada episodio corresponde a un día distinto y está precedido por revelaciones que permiten ir sabiendo más del pasado de los personajes, hasta que eso terminará confluyendo en el presente.

Previsiblemente –y como sucede en estos casos– casi todos son sospechosos, incluyendo los «investigadores», por lo que el misterio sigue bastante abierto hasta el final. Si es martes, es asesinato se suma así a esta moda del whodunit que parece arrasar en plataformas. Los que disfrutan el formato con todas sus reconocidas características, podrán apreciarla. Los demás, grupito, mejor ponerse con otra cosa, que tampoco hay tiempo de ver todo.