Estrenos online: crítica de «Noche de pizza» («Pizza Movie»), de Brian McElhaney y Nick Kocher (Disney+)

Estrenos online: crítica de «Noche de pizza» («Pizza Movie»), de Brian McElhaney y Nick Kocher (Disney+)

Dos nerds universitarios consumen una misteriosa droga y deben atravesar su caótico edificio para buscar pizza antes de que el viaje se vuelva peligroso.

Quizás lo más parecido a una película sobre adolescentes hecha con espíritu adolescente, Noche de pizza bien podría haber sido dirigida por personas de la misma edad –o, convengamos, bastante más chicas– que sus protagonistas. Un film lisérgico, salvaje, cómico y absurdo, el film de la dupla autodenominada BriTANick tiene la misma sensibilidad de los chicos de ¿15, 16? años que son su público objetivo, curado en base a videos online y películas de trasnoche. En comparación, títulos como Superbad parecen films de prestigio para los Oscars.

Pizza Movie busca convertirse en esas películas de culto adolescente que hablan de drogas a través de las desventuras de una dupla de amigos nerds que las consumieron sin saber cuáles eran sus efectos y tienen que tratar de evitar los peores. Todo empieza de la manera más absurda imaginable. Jack (Gaten Matarazzo, la estrella de Stranger Things) y Montgomery (Sean Giambrone, de The Goldbergs) son dos amigos del primer año de la universidad que, definitivamente, entran en la categoría de supernerds. El primero es confiado y simpático, pero todos lo odian por algo terrible que hizo con el equipo de fútbol americano. El otro es ansioso a más no poder y no sabe cómo hacer para acercarse a la chica que le gusta.

Los dos son víctimas de constante bullying de parte de casi todos, por lo que tienden a encerrarse solos en su cuarto y allí pedir pizza o jugar juegos. Una noche como tantas un grupito entra a su habitación, los agrede (su pasatiempo es tirarse pedos en sus caras), derrama el alcohol que habían conseguido y destruye su habitación. Casualmente, del techo caen unas misteriosas píldoras. Los amigos buscan online qué es y se topan con un video que les asegura un intenso viaje psicodélico. Las toman y, dicho y hecho, empiezan a vivir extravagantes experiencias. Cuando se les pasa en parte el efecto, siguen viendo el video hasta el final y descubren que, si no comen algo en medio del trip, las consecuencias pueden ser horribles y hasta peligrosas.

Y de eso va Noche de pizza, de los intentos de la dupla de atravesar un par de pisos en ese edificio de la universidad para recoger la pizza en cuestión que han pedido y que les trajo un robot repartidor. Para ellos es una epopeya, ya que tienen enemigos en todos lados y, además, la droga en cuestión vuelve a hacer sus raros efectos en etapas, efectos que incluyen viajes en el tiempo, transposición de cuerpos y así. En el medio, se les une Lizzie (Lulu Wilson), una amiga con la que estaban peleados, y se meten en problemas con una suerte de patrulla anti-drogas que recorre el lugar amenazando a los culpables con mandarlos al equivalente universitario de Siberia.

Comedia alocada, tonta, absurda y juvenil, con momentos simpáticos, algunas rutinas efectivas y un humor que, imagino, resultará insulso para cualquiera de más de 20 años o quien vea la película en estado de sobriedad, Pizza Movie tiene tantas ganas de convertirse en película de culto que tira todo por la borda en un esfuerzo titánico por conseguirlo. Si lo logrará o no lo desconozco, pero lo cierto es que la dupla de ex guionistas de Saturday Night Live no deja recurso supuestamente humorístico sin utilizar: lo suyo es una cringe comedy pura y dura que coquetea con volverse un poco más que eso –en un momento aparece un costado tierno, de revalorizar la amistad que tienen– pero no va mucho más allá.

Matarazzo parece ideal para este tipo de películas y cumple con lo esperado de un actor tan particular y expresivo. Giambrone tiene su raro e inocente encanto nervioso y, fuera del cierto encanto que posee la dupla, no hay mucho más que breves cameos o papeles secundarios anodinos, como los del líder de la patrulla antidrogas que encarna Jack Martin. Hiperkinética y olvidable, simpática pero agotadora, la comedia de McElhaney y Kocher podrá ser un éxito en los dorm rooms alrededor de los Estados Unidos, pero difícilmente se transforme en un clásico del género. O, quien sabe, quizás sí. Cosas más raras han sucedido…