
Estrenos online: crítica de «Outcome», de Jonah Hill (Apple TV)
Cuando un video amenaza su regreso, un actor famoso revisita vínculos del pasado y descubre rencores ocultos en un Hollywood hecho de imagen y falsedades. Con Keanu Reeves, Jonah Hill y Cameron Diaz. En Apple TV desde el viernes 10 de abril.
En la tradición de películas sobre Hollywood y sus zonas oscuras, Outcome se propone como una comedia dramática acerca de las curiosas decisiones de un actor famoso que está a punto de ser «cancelado» de salir a la luz un video que podría terminar con su carrera. Dirigida por Jonah Hill y protagonizada por Keanu Reeves, el film juega con datos conocidos del mundillo –figuras famosas reales y sus «chanchullos», incluyendo posters y comentarios acerca de Kanye West, Bill Clinton, Kevin Spacey y otros– para ocuparse de la carrera de un actor que, a la vista de todos, está muy lejos de ser problemático. O eso, al menos, es lo que la mayoría cree.
Haciendo eco con su vida real, la estrella de Matrix encarna a Reef Hawk, un actor famoso desde niño, amado por generaciones, protagonista de «tres sagas exitosas» (Keanu tiene también tres así en su carrera) y conocido por todos como un buen tipo, querible y simpático. Cuando retomamos su vida, promedia los 50 años y hace cinco que está sin filmar. Lo que nadie sabe es que no se trata de un retiro espiritual ni nada parecido: es un esfuerzo de años por superar una adicción a la heroína que lo acompaña hace tiempo. Y todo indica que está listo para volver al ruedo.

Hasta que las cosas se complican. Un llamado de su abogado Ira (Jonah Hill, encarnando al personaje más exagerado y claramente cómico del film) frena sus planes. El tipo le cuenta que ha recibido la información de que hay un video comprometedor de Reef que podría arruinar su carrera y que necesitan sí o sí frenarlo antes de que se haga público. Con la ayuda de sus amigos Kyle (Cameron Diaz) y Xander (Matt Bomer), Reef hará una curiosa investigación para definir de donde eso puede venir. Usando la terapia de recuperación de adicciones como excusa, irá a visitar a muchas personas que conoció en el pasado para pedirles disculpas por si hizo algo que pudiera haberlas dañado. Pero en realidad lo que busca es saber si alguno de ellos puede ser el que lo está chantajeando.
Outcome va pasando de lo cómico a lo dramático de un modo extraño, a veces en la misma escena. Plagado de cameos de famosos –algunos de los cuales hacen de sí mismos–, la película llevará a Reef a reunirse con su manager de la infancia (un conmovedor Martin Scorsese, que revela una sensibilidad actoral desconocida hasta el momento), con su madre (Susan Lucci), que es una reality star a costa de la fama de su hijo y hasta con ex parejas, dándose cuenta que, si bien su imagen pública es impoluta, en la intimidad hay muchas personas que tienen rencores y deudas pendientes con él. ¿Cómo se resuelve una situación así?, parece preguntarse Reef, Ira y su «equipo de crisis» cuando la pregunta más importante debería pasar por otro lado.
Hill se mete de lleno en las extrañas implicancias que «la vida en redes sociales» tiene en las vidas de las celebridades, la cultura de la extorsión en video, de los que son famosos «solo por llamar la atención», las miserias del mundillo de Hollywood –donde todo se calcula al dedillo y se actúa de modo más performativo que honesto– y, si bien por momentos se regodea en lo que podrían llamarse «white people’s problems»–, en una serie de giros sobre el final revela también una cierta empatía por todos aquellos que viven por fuera de ese ecosistema.

En su segunda película de ficción como realizador (la primera, Mid90s, es muy recomendable), el actor utiliza un tono que pasa de lo paródico a lo melancólico de maneras a veces brusca, algo que los muy distintos estilos actorales entre él y Reeves acrecientan. Cada vez que Hill y su gente están en escena, la película se acerca a The Studio y a otras parodias sobre los excesos ombliguistas del Hollywood de esta época. Cuando Reeves –en solitario o en algunos de sus encuentros con gente de su pasado–, y gracias al tono más serio y apesadumbrado que utiliza el actor, Outcome toma características más dramáticas, casi graves.
Película breve (dura apenas 84 minutos) y dispar, Outcome es por momentos muy sensible y convincente mientras que en otros no parece hacer mucho más que regodearse en algunos chistes fáciles sobre Hollywood y sus problemas de imagen. Quizás lo más interesante que Hill tiene para analizar pasa por el costado performativo de una industria que actúa aún las disculpas y la supuesta sinceridad que eso implica. Una inicial entrevista a Reef –en el que cambia su tono y discurso al encenderse las cámaras– lo deja en claro: la honestidad es, en ese mundo, un trabajo como cualquier otro. Salir de eso requiere una labor mucho más ardua que una buena actuación.



