Diario de Oslo 2: Eric Khoo, Asghar Farhadi, «Senna», «Circo»

Diario de Oslo 2: Eric Khoo, Asghar Farhadi, «Senna», «Circo»

por - Críticas
09 Oct, 2011 10:47 | Sin comentarios

Escribo esto mientras llueve en Oslo, un domingo en el que parece haber comenzado el invierno de golpe. Los 15 grados y el sol de los primeros dos días («tenés suerte», me dijeron) hoy dieron paso a algo más real y crudo. De golpe, esta ciudad casi perfecta, organizada, bonita y amable empieza a verse […]

Escribo esto mientras llueve en Oslo, un domingo en el que parece haber comenzado el invierno de golpe. Los 15 grados y el sol de los primeros dos días («tenés suerte», me dijeron) hoy dieron paso a algo más real y crudo. De golpe, esta ciudad casi perfecta, organizada, bonita y amable empieza a verse lejana y árida, desde la ventana del hotel. Si esto es así en octubre, uno imagina que enero y febrero requieren de encierro obligado, especialmente cuando oscurece a las 2 de la tarde y la temperatura llega a 25° bajo cero.

Así, entre partidos de fútbol que empiezan a la 1.30 y partidos de rugby que empiezan a las 9.30 de la mañana, uno va tratando de encontrarle un ritmo a las cosas. Es raro: los festivales chicos, con pocas películas y que recién empiezan a las 16, me desorganizan los tiempos por completo. Uno lleva años de festivales donde se requiere que tenga casi una actividad constante, de la mañana a la noche, con algún quiebre en el medio… o no. Estos festivales, con pocas proyecciones y con DVDs que uno ve en su hotel, terminan siendo medio curiosos. Favorecen el lado turístico, el manejo de los tiempos y las obligaciones, pero confunden. Al menos, a mí me pasa, uno tiende a desorganizarse y a terminar con los tiempos cambiados, sin hacer del todo una cosa (turismo) ni la otra (ver películas).

De cualquier manera, hay 4 películas vistas en los dos primeros días de las que puedo hablar (las de mi competencia las dejaré para más adelante). Ninguna es particularmente nueva y supongo que se habrá escrito ya sobre ellas en Argentina (o en América latina, o en castellano, uno nunca sabe quien lee estas cosas ni de donde), pero son nuevas para mí. Y para eso, finalmente, está este blog.


Eric Khoo, de Singapur, es un cineasta bastante particular. La primera película suya que vi, BE WITH ME, sin llegar a gustarme del todo, me intrigó lo suficiente por sus rupturas y procedimientos formales. En MY MAGIC, la siguiente, la idea tenía puntos en común (la ficcionalización de vidas reales), pero nunca me convenció su costado melodramático y el hecho de estar en la competencia de Cannes (sección que le quedaba muy grande a la película), no ayudaba tampoco. En TATSUMI vuelve a trabajar en un sistema similar: tomar una vida real y ficcionalizarla. Aquí el asunto también toma una extraña forma: la película se centra en la autobiografía del creador de «manga» (comics japoneses) para adultos Yoshihiro Tatsumi y en varias de sus historias, y todo está hecho en animación. Digamos, entonces, que puede ser definida como una mezcla entre adaptación y autobiografía animada.

Khoo, dibujante también de origen, se las arregla muy bien para juntar obra y biografía marcando sus puntos de cruce de manera precisa, casi bordeando los paralelismos obvios. De los orígenes complicados y marginales de Tatsumi como animador hasta su consagración se cuenta una historia personal. Las «historias» de Tatsumi van uniendo esas obsesiones propias con la historia de Japón desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy.

Un dibujante de comics de tono inusualmente adulto (sus historias involucran violaciones, las atrocidades de la guerra, alcoholismo, prostitución, etc.) especialmente si se tiene en cuenta que usa imágenes que (al menos para mí, que no soy un conocedor profundo del género) tienen una connotación bastante aniñada o infantil, Tatsumi es un artista tal vez algo más oscuro y complicado de lo que Khoo lo pinta en esta película, demasiado «celebratoria» (oficial, digamos) como para entrar en territorios extremos. Me da la impresión de que, como en sus otras películas, Khoo vuelve a dejarse llevar por cierto sentimentalismo y no alcanza a darle del todo a la historia el tratamiento que merece.

Al margen del festival (pero viene al caso ya que se acerca en el tratamiento) vi en el avión SENNA, el documental de Asif Kapadia sobre el corredor brasileño. De nuevo, más allá del ritmo vertiginoso que el mismo deporte impone sobre las imágenes -y la rivalidad que tuvo con Alain Prost como eje dramático de buena parte del relato-, se la nota demasiado una biografía oficial: limpia, inmaculada, sin grises, hecha con el apoyo de la Fundación Senna y una gran cantidad de empresas y estudios. El documental es atrapante, sin dudas, pero deja la sensación que las biografías oficiales en cine son un género que no permite demasiado espacio para construir personajes del todo interesantes. Son íconos a celebrar más que personas intrigantes a las que conocer.

Una de las películas que más me gustó este año -o, al menos, más lo hizo en relación a mis expectativas previas, que eran mínimas- fue A SEPARATION, de Asghar Farhadi, que ganó en Berlín. En ese filme, el cineasta iraní parecía haber encontrado una fórmula entre el thriller judicial a lo Hollywood y el drama social iraní, con todas las complejidades (sociales, políticas y económicas) del caso. Aquí se están dando tres películas de las cinco que hizo y ayer pude ver ABOUT ELLY, su filme anterior, también premiado en Berlín en 2009 (ese año no fui al festival, por eso no la había visto) y la que lo hizo conocido en Occidente.

ABOUT ELLY tiene muchas similitudes narrativas y estructurales con A SEPARATION, sólo que aquí se siente todos menos ajustado y punzante. Si uno de los problemas que podía tener A SEPARATION es que por momentos se vuelve algo reiterativa (algo que pasa con mucho cine iraní, cierta tendencia a decir varias veces las mismas cosas, o a que las situaciones de diálogo se hagan interminablemente retóricas), aquí es todavía más fuerte esa sensación, especialmente en la segunda parte.

El filme vuelve a apuntar a los problemas sociales y culturales de la clase acomodada iraní (Farhadi parece especializarse en los conflictos de la burguesía de su país) y la trama se centra en un grupo de 8 adultos y algunos chicos que se van a pasar un fin de semana a la costa. Tres son jóvenes matrimonios, a los que acompañan una mujer (la maestra de uno de los niños) y un hombre recientemente divorciado. Parece quedar claro de entrada que parte del plan de esa vacación es «engancharlos» a estas dos personas aparentemente solas.

Como en A SEPARATION, un hecho inesperado romperá el filme a poco más de media hora de iniciado. En A SEPARATION era una confusa situación entre una empleada doméstica y su empleador, lo que llevaba a un juicio y a incontables versiones de la historia. En ABOUT ELLY es un accidente: uno de los niños entra al mar, las olas lo voltean, los adultos lo buscan y lo rescatan, pero allí descubren que la tal Elly (la maestra) desapareció también. ¿Se ahogó tratando se salvar al chico? ¿Pasó otra cosa? ¿Se fue por otro motivo? Por lo pronto, su cuerpo no aparece.

Aquí también Farhadi continúa el filme como una suerte de pesquisa policíaca sobre ese hecho confuso. Lo que sucede es que, si bien la historia de Elly (y porqué no se sabe si se ahogó o se fugó) es intrigante y reveladora de ciertas hipocresías de la sociedad iraní, ni por asomo ponen en juego la complejidad de factores éticos, morales y religiosos de su más reciente película. Que la pesquisa o la respuesta sea menos importante, y que las idas y vueltas de la trama se manejen, en su mayoría, en el marco de una casa y con varios personajes que no paran nunca de hablar, hacen que la película no fluya ni tenga el crescendo dramático de A SEPARATION. Es una buena película, finalmente, pero da la sensación de ser un ensayo, una prueba, de algo que dos años después le salió mucho mejor.

La primera vez que escuché hablar de CIRCO fue gracias a la banda sonora de Calexico, que escuché bastante a principios de este año, en mis vacaciones, un disco instrumental de la gran banda norteamericana en la que muestran muchas más influencias sonoras mexicanas de lo habitual. La película existe, la dan acá, y se trata de un documental sobre una familia de artistas de circo que van por todo México trabajando. El filme es simple, sencillo, no del todo profundo (hay zonas de la relación familiar entre los Ponce que no se llegan a explorar), pero pinta un universo en vías de extinción y una serie de personajes recordables. A diferencia de BABOOSKA, el documental observacional de Tizza Covi y Rainer Frimmel, esta película del norteamericano Aaron Schock usa procedimientos más convencionales para narrar (voz en off de los personajes entrevistados, sus nombres apareciendo en carteles más de una vez) sin llegar a penetrar en ese tipo de mundo como lo hacía el filme sobre el circo italiano. Eso si, este CIRCO es más corto que aquel. 75 minutos y listo. Se agradece cuando un cineasta sabe que no tiene mucho más para contar…

La cuarta película que vi y que iba a comentar la dejo para la próxima entrega, ya que esto se alargó más de lo necesario y prefiero hacer como el director de CIRCO: parar antes que se aburran del todo. La película es TROPA DE ELITE 2, pero si me pongo a escribir sobre ella ahora voy a seguir sentado en este lugar cuando termine el largo invierno noruego…