Diario de Viena 5: «Yatasto» y las películas de la competencia (III)

Diario de Viena 5: «Yatasto» y las películas de la competencia (III)

por - Críticas
02 Nov, 2011 04:00 | comentarios

La película cordobesa YATASTO, dirigida por el catalán Hermes Paralluelo, fue la ganadora del Premio FIPRESCI de la Viennale 2011. El filme, que ya pasó por el BAFICI donde recibió un premio en la competencia, fue uno de los más destacados de nuestra competencia, y tuvo una aceptación general entre todos los miembros del jurado. […]

La película cordobesa YATASTO, dirigida por el catalán Hermes Paralluelo, fue la ganadora del Premio FIPRESCI de la Viennale 2011. El filme, que ya pasó por el BAFICI donde recibió un premio en la competencia, fue uno de los más destacados de nuestra competencia, y tuvo una aceptación general entre todos los miembros del jurado. Fue un debate muy breve en el que quedó claro que era una de las dos películas que había generado mayor interés entre los cuatro jurados, y acaso el hecho de ser una película con menor recorrido internacional, algo más desconocida que la otra, y a la que un premio como éste podría brindarle un empuje mayor, fue lo que torció la balanza a su favor.

No me voy a extender en hablar de YATASTO porque ya lo hice durante el BAFICI y lo volveré a hacer cuando se estrene (¿será en el marco de esta «primavera cordobesa» en Buenos Aires?). Sólo usaré algunos términos que fueron mencionados por todos durante la reunión del jurado, tanto a la hora del debate, como cuando escribimos el texto que fue leído en la ceremonia oficial en el Gartenbaukino. Cosas como «realista», «rigurosa», que «da dignidad a sus personajes», «cuidada», «respetuosa». Me interesó cuando alguien dijo verla como un western urbano, o también que era interesante de pensarlos como una suerte de caballeros medievales, personajes «más grandes que la vida», o cosas por el estilo. Es interesante cómo ven de afuera este tipo de películas y la forma en la que le encuentran temas y/o relaciones. Era obvio -y apropiado- que el colega portugués le encontrara similitudes con el cine de Pedro Costa (que las tiene y son obvias), así como otros apuntaron sobre su mirada a la pobreza que evita tanto la glamorización, la compasión ñoña y el morbo. Lo que todos coincidimos fue que Hermes lograba mirar a esos personajes desde una distancia justa, y que esa puesta en escena y esa distancia les daba nobleza y dignidad.

Otra contendiente fuerte fue LA BALADA DE GENESIS Y LADY JAYE, gran película de Marie Losier, con la cual YATASTO ya se había «enfrentado» en BAFICI. Ya se habló mucho del filme, y acá mismo también, por lo que no tengo demasiado que agregar. Véanla, consíganla, comprenla, descárguenla: es un documental infrecuente, una historia poderosa y una realización impecable.



Otra importante película de la selección fue NANA, de la francesa Valerie Massadian, que es la pareja de Pedro Costa, quien habría colaborado en la película (manejando la cámara, se comenta). El filme tiene un punto a favor indiscutible: Nana, la protagonista, una nena de 4 años increíble, todo un prodigio al punto que a uno lo hace pensar si no han mentido con la edad. Es que la niña es casi un adulto en sus comportamientos, su vocabulario, cómo se conduce, habla y se organiza hasta con las cosas de la casa. El tema es hasta qué punto la película que la rodea excede a su protagonista o es simplemente un escenario para que ella se mueva y «demuestre», casi en un estilo «mirá lo que la nena sabe hacer!»

Es discutible, claro, y la película sostiene algo que va más allá de la fascinación por esta nena que vive en el campo con su madre y su abuelo. El filme la muestra en su cotidianidad, moviéndose por su cuenta, sola buena parte del tiempo. Y también en relación al por momentos cruento medio ambiente rural que la rodea (el filme abre con la innecesaria muerte en primer plano de un cerdo). Y logra crear un personaje fascinante en un universo igualmente rico. A mí me gusta bastante la película, pero siento que la niña es, en cierto sentido, un plus y una contra, ya que anula buena parte del universo que la rodea para convertirse en un unipersonal.

PAPIROSEN, de Gastón Solnicki, presentado aquí en una versión más corta que alcancé a ver unos meses atrás, es un diario familiar en el que el realizador de SUEDEN toma la rama paterna de su familia (los Solnicki) y cuenta a través de viejos videos, Super 8 y algunas filmaciones actuales, la historia desde que su padre vino de Polonia tras la Segunda Guerra Mundial. A mí, que tengo una historia familiar asombrosamente similar a la de Gastón (al menos en la parte europea), la película me llega de manera muy cercana, pero a la vez no puedo evitar notar sus limitaciones, su algo caótica organización (el filme pasa de centrarse en los abuelos al padre, del padre a la hermana, de la hermana al sobrino, y así…) y una cierta falta de «peso» del relato. El eje «europeo» (la historia familiar, abuelos/padres) es sin duda más interesante y complejo que los problemas familiares (divorcio, carrera, etc.) de su hermana, pero el filme no logra decidirse del todo por ningún eje, por lo que pierde algo de fuerza un filme que podría haber sido bastante más rico.

El documental austríaco WAY OF PASSION, de Joerg Burger, fue otro filme que se destacó en la selección. Es un filme de observación sobre la procesión de Semana Santa en el pueblo de Trapani, en Sicilia. El director no usa casi diálogos (se escuchan de fondo, sin subtítulos) ni ningún tipo de comentario, voz en off o entrevistas. Es un encuentro casi físico con esa procesión en la que hombres cargan con el peso (literal y simbólico) de esos íconos religiosos a través de la ciudad y durante lo que parecen ser casi 24 horas hasta llegar a su destino… catártico. El filme se hace algo repetitivo en lo visual, pero sin duda tiene un ritmo dado por el movimiento musical y acompasado de la procesión, una cercanía física a los rostros y cuerpos «sufrientes» y una mirada curiosa y esencialmente respetuosa a la devoción de la gente del pueblo. No es un gran filme, pero ya ver una película austríaca que no convierta a sus personajes en seres patéticos y reprobables es todo un descubrimiento. Tal vez no todo esté perdido…