Lo mejor de 2012: Estrenos nacionales (Balance y Top 20)

Lo mejor de 2012: Estrenos nacionales (Balance y Top 20)

por - Críticas
19 Dic, 2012 06:21 | comentarios

No me voy a extender en un larguísimo balance del 2012 del cine argentino, pero si tuviera que ponerle título a esta nota vendría por el lado de «El año que vivimos en peligro». Tengo la sensación de que 132 estrenos nacionales -según la cuenta de Cinenacional.com, son 145 según cifras de Ultracine- al año […]

Back-to-Stay-2No me voy a extender en un larguísimo balance del 2012 del cine argentino, pero si tuviera que ponerle título a esta nota vendría por el lado de «El año que vivimos en peligro». Tengo la sensación de que 132 estrenos nacionales -según la cuenta de Cinenacional.com, son 145 según cifras de Ultracine- al año no le sirve a nadie (bah, sí, a los que ganan dinero por cumplir con el estreno legal y nominal) y que no le hace ningún bien al cine nacional, ya que nadie puede seguir, estar al tanto de su actualidad. Una actualidad curiosa en la que se mezclan algunos muy buenos títulos -no demasiados- y otros aceptables, en un mar indescifrable de películas que, uno tiene la sensación, ni los actores se acuerdan haber hecho.

gaumontEl «cine de gestor», ese que criticaba muy bien el productor Hernán Musaluppi en su libro, el que se hace con la calculadora en el bolsillo, el que cierra primeros los números y luego piensa qué película hacer para que el balance económico sea positivo más allá de sus valores comerciales o críticos, parece estar ganando la batalla. Se estrenan y estrenan películas mediocres, en el mejor de los casos, intrascendentes, malas, algunas imposibles de ver. Junto a ellas, decenas de documentales que pueden estar bien o no tanto pero que no logran siquiera instalarse en el público y que compiten entre sí por la atención de casi nadie. Uno tiene que revisar listas para acordarse de que se estrenaron. Y no quiero imaginar la gente que no está al día con el cine nacional.

En términos de taquilla las cosas no fueron demasiado bien tampoco. De la cifra récord de 45 millones de espectadores que fue este año a los cines, unos 4.4 millones fueron a ver cine nacional. Un 9,7%, porcentaje que bajará un poco de aquí a fin de año. Es una mejoría respecto al 7,4% del año pasado, aunque si se toma la cantidad de estrenos totales el promedio por película es casi igual: unos 30.000 espectadores promedio por película.


Sí, 30.000 por película puede no sonar del todo mal, pero si uno saca las 10 películas argentinas que este año superaron los 100 mil espectadores se encuentra con que esas 10 se quedaron con 3.4 millones de ese total, dejando alrededor de un millón para las otras 122 (0 133, según el cálculo), lo que otorga al resto de las películas un promedio aproximado de 7.500 espectadores por película.

Si nos ponemos más crueles, podemos resumir la taquilla argentina de la siguiente manera:

dos mas dos10 películas llevaron entre 1 millón y 100 mil espectadores (ninguna superó el millón, DOS MAS DOS estuvo al borde, con 998.000 según cifras de Ultracine, pero le sirvió para llegar al Top 10 general del año).

19 películas hicieron entre 10.000 y 100.000 espectadores.

7 películas hicieron entre 5.000 y 10.000 espectadores.

54 películas hicieron entre 1.000 y 5.000 espectadores.

42 películas hicieron entre 100 y 1.000 espectadores.

13 películas hicieron… menos de 100 espectadores. 

Es decir que 109 de estas 145 películas hicieron menos de 5.000 espectadores (y 55 de ellas… menos de 1.000), lo cual deja en claro que si se llega a un promedio más alto es por las diez más taquilleras o las 36 que superaron los 5.000.

No quiero con esto decir, insisto, que sólo deben hacerse películas grandes y taquilleras, que el cine para un público limitado no debe tener cabida en la producción local. Para nada: hay películas con espíritu comercial, otras hechas con intención de triunfar en el mercado mundial y/o de festivales, que si no tienen un gran reconocimiento taquillero lo tienen en la crítica, los premios y el prestigio. Pero podría decir que un tercio o más de estas películas no han obtenido ninguna de las dos cosas: ni premios, ni prestigio, ni público. Algunas serán fallidas, «no salieron bien» -eso es más que probable-, pero muchas da la impresión que nunca intentaron ser otra cosa.

Finalmente, de obsesivo y detallista que soy, el balance se me hizo largo. Antes de pasar a un Top 20 de películas argentinas quiero concluir diciendo que sólo pude llegar a ver apenas una parte de ese total de estrenos (no llego a las 50: no vi LA CASA, de Gustavo Fontán, película que muchos me han recomendado), por lo cual la lista es limitada y parcial. Y tampoco, tengo la sensación, fue un año notable de títulos, salvo unas pocas excepciones. Por la lista de rodajes y estrenos de 2013, espero que los próximos dos años nos topemos con mejores películas y que se abandone la idea de que estrenar tres o cuatro películas argentinas por semana le hace bien a alguien.

 

Estrenos Nacionales.

Menciones especiales:

3 stoll-3, de Pablo Stoll; NORBERTO APENAS TARDE, de Daniel Hendler; PORFIRIO, de Alejandro Landes; HISTORIAS QUE SOLO EXISTEN CUANDO SON RECORDADAS, de Julia Murat y VIVAN LAS ANTIPODAS!, de Viktor Kossakovsky. Si bien, técnicamente, salvo la segunda son todas coproducciones con la Argentina, las películas no tienen mucho de argentinas que digamos y sus directores tampoco lo son, lo cual implica que ponerlas en la lista de estrenos nacionales sería un poco forzado. Y la de Hendler ni siquiera es coproducción argentina, por más que el hombre hoy se haya convertido en una estrella local. De entrar en mi Top 20 las coproducciones, la de Stoll sin duda rankearía entre las primeras…

Top 20

20.- INFANCIA CLANDESTINA, de Benjamín Avila. Más allá de ciertas cosas que no me gustan demasiado de la película, creo que tiene méritos importantes para entrar en esta lista, en especial al ser una exploración muy personal de la experiencia del director.

19.- POMPEYA, de Tamae Garateguy. De los tantos policiales y filmes de género que se anuncian renovando al cine nacional, es el que más me interesó: tiene ritmo, fuerza, potencia, violencia y tensión. Me parece mucho más interesante que la para mí excesivamente celebrada DIABLO, sin ir más lejos.

18.- MASTERPLAN, de Diego y Pablo Levy. Simpática comedia de pareja, que torna felizmente en una curiosa historia de amistad entre un hombre con problemas para las relaciones y otro, digamos, con problemas para todo, pero que paradójicamente no parece hacerse demasiado problema para nada…

17.- PAPIROSEN, de Gastón Solnicki. Vi varias veces la película y admiro la enorme y complicada búsqueda familiar que Gastón hace dentro de su trama familiar y la carga histórica que hay en ella, siempre a partir de material filmado por él. Me parece un poco desorganizada narrativamente y eso, siento, atenta contra la fuerza que tienen sus mejores momentos.

16ostende.- OSTENDE, de Laura Citarella. Una película pequeña e intrigante, misteriosa, que se escapa entre los dedos, inquietante y por momentos perturbadora. Me da la impresión que daba para más, que no logra crecer narrativamente como debería. O, bueno, como a mí me gustaría. De cualquier manera, un debut promisorio para la «multifacética» Citarella.

14 y 15.- EN EL FUTURO y ACCIDENTES GLORIOSOS, de Mauro Andrizzi. Estrenados juntos, estos dos mediometrajes muestran una interesante búsqueda de lenguaje por parte de Andrizzi, algo más tradicional en la primera y más experimental en la segunda. Ambas tienen momentos y situaciones extraordinarias en un todo bastante extravagante y original.

11, 12 y 13.- LOS ACTOS COTIDIANOS, AL FINAL LA VIDA SIGUE IGUAL y LUJAN, de Raúl Perrone. Tengo la sensación que, de haber estrenado sólo una de ellas en el año, cualquiera de ellas, estaría ubicada más arriba, pero también siento que de algún modo las tres películas tienen que ir juntas. Así que elijo este lugar, tal vez injusto, para celebrar esta muy buena trilogía del «Chango» Perrone, que ya tiene dos nuevas películas -que prometo ver pronto- en camino.

 

TOP 10

cornelia10.-  CORNELIA FRENTE AL ESPEJO, de Daniel Rosenfeld. Bellísima y misteriosa película adaptada, palabra por palabra, de un cuento de Silvina Ocampo. Excelentes actores, diálogos justos, una puesta en escena modélica para una situación de potencial exceso discursivo/teatral, prueba que Rosenfeld sigue buscando y la mayoría de las veces encontrando vueltas nuevas para su cambiante cine.

9.- TIERRA DE LOS PADRES, de Nicolás Prividera. La «controvertida» película de Prividera es un repaso por la historia violenta de la Argentina a través de las palabras y textos de próceres que se leen en el Cementerio de la Recoleta. Esa historia de enfrentamientos entre muertos vivos tiene, curiosamente, una gran actualidad, uniendo pasado y presente de manera fuerte y directa, sin medias tintas.

8.- ELEFANTE BLANCO, de Pablo Trapero. Otra exploración de Trapero en las zonas ocultas de la provincia, esta historia de curas villeros tal vez sea menos efectiva y redonda que LEONERA y CARANCHO, pero de cualquier manera tiene enormes momentos de cine puro, algunas grandes actuaciones y una innegable fuerza visual.

7. LA ARAÑA VAMPIRO, de Gabriel Medina. Una extraña película que va y viene entre el drama, el terror, el western y la comedia, es finalmente un thriller psicológico, existencial, sobre un joven enfrentado a sus propios miedos en un viaje a Córdoba. Una de las películas más intrigantes y originales del año.

6.- PARAPALOS, de Ana Poliak. Tardío, muy tardío estreno, de esta película ganadora del BAFICI… 2004. De notable poder de observación, con pequeños grandes personajes, es un filme de observación y de detalles que debería haber tenido mejor suerte. Poliak es una realizadora de enorme visión y talento, de la que se esperan más cosas.

etnografo5.- EL ETNOGRAFO, de Ulises Rosell. De ritmo y tono metódico, reflexivo y observador, esta película de Rosell es y no es la contracara de su anterior BONANZA. Lo es porque su personaje (un inglés que vive en la comunidad wichi) poco y nada tiene que ver, en un sentido, con aquel. Pero en la observación de un mundo marginal, noble y complicado a la vez, mostrado sin condescendencia, Rosell vuelve a alcanzar la calidad de aquel extraordinario filme.

4.- EL ULTIMO ELVIS, de Armando Bo Jr. La historia del hombrecito pequeño que imita a Elvis y vive obsesionado con él marca el notable debut en la dirección de «Armandito» Bo. Además de los grandes momentos musicales que John McInerney ofrece, la vida de este hombre cuyo sueño es en realidad una pesadilla es uno de los grandes debuts de este año.

3.- YATASTO, de Hermes Paralluelo. Otro debut más -y de acá en adelante todos los son-, este filme de este joven español que vivió unos años en la Argentina y se dedicó a registrar las vidas de un grupo de chicos cartoneros de los barrios marginales de Córdoba posee un notable sentido de la observación, escenas y planos brillantes, y un grupo de personajes que quedan marcados en la memoria.

2.- LOS SALVAJES, de Alejandro Fadel. Ambiciosa y sorprendente opera prima «en solitario» del mendocino Fadel, cuenta la historia de un grupo de jóvenes que se fuga de un reformatorio sin destino seguro, escapándose hacia la nada… Fadel no teme hacerse cargo de lo que cuenta, imponer al filme una «voz directorial» fuerte, aún metiéndose en terrenos algo peligrosos para ser filmados, como la religiosidad y el misticismo. Y si el filme por momentos tiene excesos, bienvenidos sean: el cine argentino en los últimos años me parece demasiado cuidado, temeroso, con miedo de levantar la voz y que se note que no hay demasiado para decir. Fadel es de los que terminan las frases…

Back-to-Stay-31.- ABRIR PUERTAS Y VENTANAS, de Milagros Mumenthaler. Otra opera prima, que funciona desde un lugar muy particular, contando la historia de tres hermanas muy distintas entre sí a partir de su cotidianidad, sus muchas veces silenciosos enfrentamientos, sus miradas, sus peleas y su compañerismo en una vida compartida sin «adultos». Las verdades salen a la luz sin grandilocuencia y en un tono bajo, como asordinado, como esas melodías que uno debe escuchar con atención para poder apreciar sus bellas y, finalmente, inolvidables construcciones.