Festivales: crítica de “A febre”, de Maya Da-rin (Biarritz/Pingyao)

Festivales: crítica de “A febre”, de Maya Da-rin (Biarritz/Pingyao)

por - cine, Críticas, Festivales
30 Sep, 2019 06:01 | Sin comentarios

Esta ópera prima que compitió en Locarno y se verá en los festivales de Biarritz y Pingyao, entre otros, es una notable ópera prima acerca de un hombre de ascendencia indígena que atraviesa una extraña crisis personal.

Estrenada mundialmente en el Festival de Locarno, esta ópera prima brasileña trabaja sobre varios temas que se cruzan: los conflictos laborales, los familiares y los raciales. En este caso, el centro de la historia pasa por una familia de extracción indígena que vive y trabaja en la ciudad de Manaos, en la Amazonia. El protagonista es Justino, quien trabaja en el puerto, ocupándose del cuidado de los containers depositados allí, un trabajo pesado y nocturno pero seguro, que le proporciona a su familia una cierta estabilidad. Pero hay algo que a Justino no le sienta bien y no logra definir qué es. Un malestar que se presenta bajo la forma de un ligero malestar físico, acaso comparable a una fiebre.

El motivo de ese malestar es desconocido y algunos conocidos se lo atribuyen a alguna cuestión ligada a la nostalgia por la vida en la comunidad que dejó hace ya muchos años. Pero también es probable que tenga que ver con el hecho de que ha quedado viudo hace muy poco y que su hija, Vanessa, enfermera en una clínica local, está por aceptar una beca para irse a estudiar Medicina a Brasilia. ¿Será entonces esa fiebre algo más reconocible como angustia, depresión o un ataque de pánico? ¿Como miedo a la soledad?

Un poco como sucedía en la reciente CHUVA E CANTORIA NA ALDEIA DOS MORTOS —film cuyo conflicto central tenía algunas similitudes— aquí Da-rin presenta un choque de culturas, de estilos de vida y de formas de pensar las enfermedades entre los indígenas más tradicionales y los más acostumbrados a la medicina occidental. También es un choque generacional ya que las creencias de Justino y las de Vanessa no son las mismas. El hombre ve, o cree ver, un felino que lo observa. Y la medicina no tiene explicación para eso. Acaso, sí, la psicología.


Febre

Sus problemas de salud le traen también conflictos en el trabajo, ya que descubren que se queda dormido en el puesto o no cumple con algunas funciones. Eso, más la presencia de otro guardia de seguridad nuevo que es blanco y que no logra esconder su racismo aún intentándolo, abren el campo interpretativo hacia lo social y lo económico. Un malestar, el de Justino, que sólo puede explicarse como una suerte de seco espanto ante el presente. El suyo y el de su país.

Formalmente, A FEBRE es una película seca y rigurosa, más cercana a la contemplación de lo cotidiano que a forzar estructuras dramáticas calculadas o imponerle giros narrativos falsos al devenir de unas vidas cuya complejidad es evidente en cada plano, en cada mínimo diálogo o mirada. La realizadora tiene muy en claro que eso es lo que la película precisa y no le agrega nada más, no la disfraza de algo que no es ni la viste con ropajes festivaleros al uso. Si bien el modelo en el que se mueve la película tiene cierta funcionalidad en esos universos, aquí nunca se siente cálculo ni falsedad. La puesta en escena es la más justa y coherente posible con la historia que cuenta. Y tener esa precisión en una primera película es algo tan inusual como bienvenido.