“¿Qué pasó ayer?”: la Nueva Comedia Americana y sus diferencias

“¿Qué pasó ayer?”: la Nueva Comedia Americana y sus diferencias

por - Críticas
30 May, 2011 03:42 | comentarios

Películas como QUE PASO AYER? 2 (The Hangover 2) parecen sacar siempre a la luz la discusión sobre el tema de “la nueva comedia americana”. En la Argentina, especialmente, y empujado en buena medida por varios críticos de la revista El Amante, el género es muy popular y elogiado, celebrado también porque queda siempre, bueno, […]

Películas como QUE PASO AYER? 2 (The Hangover 2) parecen sacar siempre a la luz la discusión sobre el tema de “la nueva comedia americana”. En la Argentina, especialmente, y empujado en buena medida por varios críticos de la revista El Amante, el género es muy popular y elogiado, celebrado también porque queda siempre, bueno, al margen de los elogios. La “bandera” de la NCA (Nueva Comedia Americana) ha sido plantada tan alto que genera dos posiciones aparentemente irreconciliables (casi de matriz política): o estás con ellos o estás en su contra.

De alguna manera, la defensa sin matices de la NCA tiene algo en común con el programa 6, 7, 8 que tantos debates viene generando. Si la “Nueva Comedia” y sus autores fueran un partido político… harían todo bien. Y cualquiera que se atreviera a expresar ciertas dudas (no digo estar en contra, si no tener una apreciación algo más crítica, película a película) sería tildado de conservador, de reaccionario, de lo que sea con tal de plantar bandera, marcar la cancha, mear alrededor y dejar fuera “a los enemigos”.

Ahora bien, como en el caso #Sarloen678, habría también que pensar en la posibilidad de una serie de diferencias específicas y en respetar una mirada crítica que pueda apreciar ciertas políticas de la NCA pero, también, no apoyar todas y cada una de sus ofertas.

Tal, para mí, es el caso de THE HANGOVER (de aquí en adelante la mencionaré con ese título). Hay algo en la película que no me convence. No me convenció en la primera y menos me convence en la segunda. No estoy diciendo que las películas no me gusten (ambas me resultaron medianamente divertidas, un poco más la primera que la segunda), sólo que no termino de congeniar con la idea de que es gran cine.

Diré, por un lado, que me parece muy atractiva su construcción. El juego temporal y de puntos de vista requieren de un trabajo que debería reforzar el efecto cómico, al estar los espectadores y los protagonistas sin saber nada de lo que sucedió, precisamente, esa noche en cuestión. El problema, al menos conmigo, es que no siempre lo logran. Por momentos esa estructura le imposibilita la liberación que podría tener y que debería ser algo más que Zach Galifianakis riffeando con cierto humor, a la manera de un Alfredo Casero o un Diego Capusotto. Me parece que la película sostiene todo su peso cómico en las salidas (supongo que muchas de ellas improvisadas) de Zach, mientras que los protagonistas son, en el fondo, sus partenaires narrativos.

Hay grandes momentos de humor a partir de eso, pero hay otros en los que la película (las dos películas, pero más en esta, porque en la otra todavía era novedoso el sistema) no es tan graciosa como pretende o podría serlo. No me interesa hacer un análisis de género (sexo, quiero decir) respecto a la película, pero es cierto que allí también hay, como dicen, “tela para cortar”. Lo que me pasa es muy sencillo: no me parecen tan graciosas.

Parte de la gracia y el interés que, al menos para mí, tiene la nueva comedia americana, está en la “puesta en abismo”, en la caída al disparate por el disparate mismo, en la llegada a lugares insólitos sólo por la acumulación de improbabilidades. En ese sentido, para mí el maestro del género es Adam McKay y sus tres películas con Will Ferrell (a quien también considero el actor clave de este subgénero). En esos filmes (ANCHORMAN, TALLADEGA NIGHTS y THE OTHER GUYS), la lógica del relato está completamente dominada por el absurdo de los comportamientos. Nada queda en pie y nada importa: la ruta narrativa es una excusa para el desvío humorístico.

En THE HANGOVER no siento lo mismo. Si Galifianakis cumple el rol de Ferrell en en cine de Todd Phillips, su posición dentro del esquema del relato es más la de un “touch and go” que de control de la narración. Es decir: nunca se lleva a la película con él, siempre la atraviesa y sacude, pero sin desviarla de su destino. En el cine de McKay (especialmente en los dos primeros filmes, el tercero tiene más reglas ya que es una parodia del género policial), el “disparate” ES la película, no un condimento. Cuando Ferrell muestra a su mujer Eva Mendes sin inmutarse ante la sorpresa de Mark Wahlberg, la película entra en un código del que no se puede volver. En THE HANGOVER hay un mono que fuma y trafica cocaína, pero es un chiste, simplemente eso. Funciona también, pero no quiebra las reglas.

El cine de Judd Apatow y su equipo de directores (McKay sería de esa escuela, pero su voz autoral es tan fuerte que me permito separarlo) está más cerca de THE HANGOVER que de ANCHORMAN. Y la segunda mitad de FUNNY PEOPLE lo prueba. De VIRGEN A LOS 40 a esta parte, su ritmo cómico se ha sostenido, pero ha perdido parte del punch absurdista que hacía un gran impacto en VIRGEN… y algo menos (pero todavía bastante) en LIGERAMENTE EMBARAZADA y la primera parte de FUNNY PEOPLE.

No es casual que las películas de Phillips y las de Apatow (no todas, pero la mayoría) se estrenen en los cines locales y no así las de McKay/Ferrell: su nivel de delirio es tan alto, tan arriba, tan “fuera de la norma”, que se las considera casi comedias de culto (aquí en la Argentina digo, en su país sí son populares, aunque no tanto como las de Phillips y Apatow). Con esto no quiero dejar de lado a todo otro montón de comedias, mejores y peores, que han servido para renovar el género, ni tampoco marginar a actores (especialmente Adam Sandler y su escudería, especialmente ZOHAN o, la ZOOLANDER de Ben Stiller) que han dado obras maestras de la comedia hollywoodense. Sólo intento remarcar que no es todo lo mismo, que no es cuestión simplemente de celebrar la NCA como una “entidad” sin matices (de hecho, un podría decir lo mismo del otro NCA, el Nuevo Cine Argentino, que muchos critican o celebran en bloque, sin marcar diferencias de apreciación entre las distintas películas y/o directores) y que esas diferencias son, al menos para mí, muy sustanciales.

Me causa mucho más gracia y me parece mucho mejor película THE OTHER GUYS que THE HANGOVER, me siento más identificado con esa forma de entender el humor, o al menos esa forma de aplicarlo, llevándolo al sinsentido absoluto, casi al borde de la anarquía. El “touch bizarro” de muchas otras comedias me hacen acordar a buena parte de la publicidad argentina donde se inserta un elemento absurdo para que, finalmente, todo vuelva a la normalidad y poder vender “el producto”. El producto Adam McKay se autodestruye, no se reinserta. Y la mejor comedia tiene que derribar instituciones, no burlarse un poco de ellas para volver, mansita, al corral de la armonía, al cierre que vuelve a poner las cosas en su lugar…

Si hay una tercera película de THE HANGOVER, pido desde acá que se lo sume a Mr. Chow (el Señor Chang de COMMUNITY), como parte estable del grupo. Quizás así logren llevar la película del todo al terreno del absurdo. Si no, es una noche de borrachera de la que uno se arrepiente a la mañana siguiente. Y no debería ser así: las grandes comedias no deberían venir con una pastilla de ibuprofeno al final…