Ese “misterio” llamado FIPRESCI

Ese “misterio” llamado FIPRESCI

por - Críticas
19 Ago, 2011 08:55 | comentarios

Para muchos en el mundo del cine la palabra FIPRESCI tiene varias connotaciones. Vayamos por partes. Primero, admitamos que es impronunciable. No sólo los que no son miembros, sino aún sus integrantes no se ponen de acuerdo acerca de cómo nombrarla, muchas veces por cuestiones idiomáticas precedentes. Así, tenemos “fipresi”, “fipreshi”, “faipreshi”, “fipresí”, “fipresqui”, “faipresqui”. […]

Para muchos en el mundo del cine la palabra FIPRESCI tiene varias connotaciones.

Vayamos por partes.

Primero, admitamos que es impronunciable. No sólo los que no son miembros, sino aún sus integrantes no se ponen de acuerdo acerca de cómo nombrarla, muchas veces por cuestiones idiomáticas precedentes. Así, tenemos “fipresi”, “fipreshi”, “faipreshi”, “fipresí”, “fipresqui”, “faipresqui”. Y ni hablar de las publicaciones erróneas, que van de FRIPESCI, FRIPESI, FIPRECI y asi. O de las directamente burlonas, siendo la más popular al menos en la Argentina “FREEPEPSI”, utilizada por los que suponen que los miembros de la asociación viven para conseguir cosas gratuitas algo más importantes (viajes, jurados, etc.) que las medialunas que se meten en los bolsillos los demás críticos de cine en los desayunos de las funciones de prensa.

Ahora bien, algunos de los que leen esto sabrán que fui cuatro años uno de los vicepresidentes de Fipresci a nivel mundial y que luego se terminó mi ciclo y dejé para ocuparme solo de la tan discutida filial local que tiene cerca de 30 miembros. En la Argentina, habiendo otra organización como la Asociación de Cronistas Cinematográficos, que es más grande y tradicional, se tiende a caracterizar a los miembros de Fipresci locales como snobs, elitistas, que sólo les gusta el cine más extraño y experimental, que aborrecen de los tanques de Hollywood y sólo aplauden una película cuando trata sobre un hombre que camina durante una hora desde Buenos Aires a, ponele, Concordia, y nadie sabe lo que pasa cuando llega ahí (él tampoco, claro, y el director, menos).

Ya a esta altura no hace falta aclararlo, creo, pero el asunto no es tan así. Si bien es cierto que muchos miembros de Fipresci son programadores del Bafici y nos gustan a la mayoría películas algo más “radicales” que el común, también se los encuentra en pasillos de cines excitados por lo genial que es LARRY CROWNE o MARLEY Y YO. Y ya todos conocen el episodio JACKASS 3D. Si eso no es prueba suficiente de que en Fipresci hay espacio para todo y todos, no sé qué deberíamos hacer… ¿Votar mejor película del año a PIRATAS DEL CARIBE 4?

Como siempre, esta es una larga introducción para hablar de otra cosa. Hoy se publicó que THE TREE OF LIFE, que se llamará en la Argentina EL ARBOL DE LA VIDA, de Terrence Malick, fue elegida la mejor película del año por los votantes de Fipresci en todo el mundo. El premio se dará en la apertura de San Sebastián y Malick, que envió una carta agradeciendo, obviamente no estará. Lo que quiero explicar acá es que no en todo el mundo Fipresci funciona como “la otra” asociación de críticos. En buena parte del mundo -diría que en la mayoría- las filiales locales mayoritarias de críticos son las representantes locales de Fipresci, por lo que el consenso crítico de un país determinado está en la opinión de esa asociación. Ergo, creer que Fipresci a nivel mundial es una asociación de críticos talibanes, radicales y que de Garrel para abajo se tapan la nariz es un poco ilusa.


Lo digo esto no sólo por los cientos de comentarios que recibo sobre el tema (“si le gusta a Fipresci seguro que a la gente no le va a gustar”, sería el denominador común), sino por que la lista que armó el colega inglés Neil Young (no, nada que ver con el músico, aunque bien me permite decir que soy amigo de Neil Young y no mentir…) de todos los premios Fipresci a la mejor película de la última década son filmes que, en su mayoría, no me entusiasmaron demasiado. Lo cual me deja en claro que ese “consenso” crítico corre dentro de Fipresci de la misma manera que en el resto de las agrupaciones/asociaciones que miran y analizan cine.

Veamos (los premios se dan como en las ligas de fútbol europeas, de 1/7 de un año al 31/6 del siguiente):

1998/99 :       All About My Mother, de Pedro Almodóvar

99/00 :        Magnolia, de Paul Thomas Anderson

00/01 :        The Circle, de Jafar Panahi

01/02 :        The Man Without A Past, de Aki Kaurismaki

02/03 :        Uzak / Distant, de Nuri Bilge Ceylan

03/04 :        Notre musique / Our Music, de Jean-Luc Godard

04/05:        3-Iron, de KIM Ki-Duk

05/06 :        Volver, de Pedro Almodóvar

06/07:        4 Months, 3 Weeks and 2 Days, de Cristian Mungiu 

07/08 : There Will Be Blood, de Paul Thomas Anderson

08/09 :      The White Ribbon, de Michael Haneke

09/10 :       The Ghost Writer, de Roman Polanski

10/11  : The Tree of Life, de Terrence Malick

Saco cálculos. De esas 13 películas creo que hay tres geniales (KAURISMAKI, PANAHI y THERE WILL BE BLOOD), tres que me gustan bastante pero nunca pondría como mejor de ningún año (GODARD, POLANSKI y BILGE CEYLAN), una que me parece pasable (MUNGIU) y cinco que podría calificar como regulares, flojas o directamente intolerables (las dos de Almodóvar, que están entre las peores de su última época, la del abominable Kim Ki-duk, la del maestrito Haneke y la otra de Anderson, la “coral”). No vi aún la de Malick.

Es decir, coincidiría con este voto 3 sobre 12 veces. Otras 3 me parecería “bancable”. Y paso de las seis restantes, en algunos casos por lejos. Estaría seguro que la mayoría de los espectadores coincide más con el Gran Premio Fipresci de lo que coincido yo. Y si nombro películas que no están ahí, y deberían, la distancia en mi caso se hace aún más grande.

¿A que viene todo esto? A nada, en realidad. O bien, a dejar de manifiesto que con los premios Fipresci no siempre coincidimos los mismos miembros de la asociación de críticos. Podría hacer una larga lista de películas premiadas en festivales que me parecen imposibles, de la misma manera que cualquier espectador. Eso es, finalmente, Fipresci, una federación de asociaciones de críticos, de miles de críticos, cuyo consenso es tan generalista como cualquier otro. Para bien o para mal.

Es la democracia de los votos (en el caso del Gran Prix), o la “democracia/negociación” de los jurados (en el caso de los festivales). Y contra eso no hay nada que hacer. Aunque, claro, por acá seguiremos intentando que JACKASS (la 4, la 5, o THE RETURN OF THE ORIGINAL JACKASSES) lo gane alguna vez…

PD. No vi la de Malick, pero si llegaba a ganar la de Woody Allen directamente renunciaba…