Mar del Plata 2012: 60 películas

Mar del Plata 2012: 60 películas

por - Críticas
19 Nov, 2012 02:35 | comentarios

El 17 de noviembre comienza una nueva edición del Festival de Mar del Plata que tiene bastantes nombres interesantes en su programación, además de algunas retrospectivas valiosas y focos temáticos. Acá les dejo un repaso de 60 películas que vi y que van a estar en el Festival. No son recomendaciones, necesariamente, son todas (o […]

El 17 de noviembre comienza una nueva edición del Festival de Mar del Plata que tiene bastantes nombres interesantes en su programación, además de algunas retrospectivas valiosas y focos temáticos. Acá les dejo un repaso de 60 películas que vi y que van a estar en el Festival. No son recomendaciones, necesariamente, son todas (o casi todas) las películas que vi antes, por distintos medios. Hay otras probablemente muy buenas que no he visto, por lo cual no sería del todo recomendable hablar de ellas… Se irán actualizando una vez empezado el festival.

Aquí, en OtrosCines, está la programación completa del Festival, cuya conferencia de prensa debió cancelarse por la muerte de Leonardo Favio y que se conoció oficialmente -o al menos así la encontré yo- gracias a un tuit de la cuenta oficial de Twitter del Festival, que puso anoche este link a la descarga del catálogo. Una forma un poco inusual de dar a conocer la programación de un festival, pero acaso justificable por la cercanía del evento y la forzada postergación.

Una diferencia que notarán esta vez es que no hay puntajes para las películas. Es una decisión que tomé tras el último BAFICI, ya que la cuestión de los puntajes genera una «deformidad» importante en la lectura de los textos (si es que se leen) y siento que uno termina haciendo una puntuación comparativa y por momentos hasta absurda (5.50, 3.25) que no aporta nada aquí. Por supuesto, si hay encuestas o votaciones a las que me convoquen, mandaré mis numeritos. Pero las cifras las dejo para allá. Acá, los textos.


 

COMPETENCIA INTERNACIONAL

EL MUERTO Y SER FELIZ, de Javier Rebollo (España). Si uno vio HISTORIAS EXTRAORDINARIAS, de Mariano Llinás, notará inmediatamente la influencia más que evidente de esa película en ésta, especialmente en el uso de la voz en off, que hace un juego similar -aunque no tan logrado- a la de la argentina. No sólo eso, también el concepto de road movie extravagante y «en abismo» es relativamente similar. Aquí hay un hombre, un asesino a sueldo (José Sacristán), que sufre un cáncer terminal pero no quiere pasar sus días en un hospital y, en un viejo Falcon, se lanza a realizar un último «trabajito». En el camino (que va de Buenos Aires a Córdoba y de ahí a Santiago del Estero y Tucumán) se le une una mujer que también parece escaparse de algo. Van sin destino fijo, con una sola «obligación»: conseguir morfina, o lo que sea, para mitigar el dolor del protagonista. La película describe ese viaje y algunos encuentros con curiosos personajes, pero principalmente se centra en el contrapunto entre la voz en off y la relación entre los protagonistas a lo largo del viaje. Sobre el final, cuando la necesidad apremia y ciertos personajes cobran un rol importante e inesperado, la película alcanza una dimensión emocional que supera las limitaciones del jueguito previo. Al público local algunas observaciones sobre el país le podrán parecen simpáticas (o bien obvias), lo mismo que los lugares por los que pasan los protagonistas. Es, en cierta manera, como un cruce entre el cine de Llinás, el de Carlos Sorín y aquellas anárquicas road movies godardianas de mediados de los ’60: una película (la narrada) sobre una película (la que vemos) sobre otras películas, metaficción simpática, pero al borde de morderse la cola.

DE MARTES A MARTES, de Gustavo Triviño (Argentina) Un hombre es testigo de una violación y en lugar de tratar de impedirla, decide chantajear al violador en este drama de Triviño que podría ser una versión bastante más perversa y narrativamente clásica de GIGANTE, de Adrián Biniez. Es que el protagonista es un grandote que trabaja en una fábrica y también es guardia de seguridad, pero es bastante tranquilo y poco afecto a la violencia. Su sueño es poner un gimnasio y, a la vez, se «engancha» con una chica que atiende un kiosco. Cuando sucede la violación a la chica que le gusta (el villano es el hoy omnipresente Alejandro Awada), prefiere enredarse en un curioso plan para sacarle plata, plata que, supone, será más útil que detener o denunciar al hombre. La situación de ahí en adelante se hará un poco complicada de aceptar para los espectadores, ya que los actos de Juan son vistos de manera acrítica (o eso parece) por el filme. La trama de suspenso de la segunda mitad de la película hace caer bastante los logros formales (de puesta, de narración, de actuación) que tiene la película especialmente en su primera parte.

EL IMPENETRABLE, de Daniele Incalcaterra y Fausta Quattrini (Argentina-Italia-Francia) Los directores de CONTR@SITE (y colaboradores en otras películas como TIERRA DE AVELLANEDA y LA NACION MAPUCHE, entre otras) cuentan en este documental el viaje de Daniele a «El impenetrable» en el Chaco paraguayo, donde él y su hermano heredaron de su padre una enorme parcela de tierra. Su intención es donarla, devolverla a los pueblos originarios, convertirla tal vez en una reserva ecológica. Pero una vez allí descubre que no es tan sencillo: que sus tierras están encerradas dentro de un gigantesco latifundio y no puede siquiera acercarse, que puede haber otras personas con títulos de propiedad sobre su misma tierra, y que resolver ese entramado legal es una tarea complicadísima que involucrará al mismísimo presidente Fernando Lugo, que poco tiempo después sería removido de su cargo por una situación con muchas similitudes a ésta (el filme no hace referencia a ese tema, directamente). Más allá de ciertos excesivos enredos legalistas que se vuelven algo confusos de seguir, EL IMPENETRABLE presenta su caso de una manera informativa y subjetiva, sin sobrecargar las tintas. La voz en off de Incalcaterra, que protagoniza la película como dueño/observador, va en ese sentido: es menos un furioso Michael Moore que un curioso y sorprendido hombre que descubre (al parecer, casi sin quererlo) una oscura historia política que se extiende por décadas.

O SOM AO REDOR, de Kleber Mendonca Filho (Brasil) De lo mejor de la competencia -de lo mejor del cine latinoamericano del último año-, esta película del también crítico brasileño se centra en lo que sucede en un condominio de clase media en Recife, en el que los habitantes contratan a una firma de seguridad. Lo que sucede a partir de eso, a través de diversas historias y personajes, es lo que cuenta esta película inusual para los que están acostumbrados a un cine brasileño «for export», tanto desde los que explotan la violencia urbana como el pintoresquismo del interior profundo del país. Kleber trabaja sobre la violencia y los conflictos de clase, sí, pero lo hace desde una perspectiva inusual, más cerca del cine de Antonioni que del realismo social, creando a la vez tensión y suspenso en situaciones aparentemente pequeñas e intrascendentes como un perro que ladra o un CD que se pierde. Películas sobre los conflictos de la clase media no son lo que usualmente exporta el cine de América latina. Esta película es eso y más. Imperdible. Ganadora de uno de los tres Tiger Awards del Festival de Rotterdam.

MEMORIES LOOK AT ME, de Fang Song (China) Ganadora en Locarno, esta película china narra el regreso de una mujer, soltera, a la casa de sus padres, mayores. Allí conversará con ellos, con su hermano, cuñada y otros parientes, a lo largo de un filme que deja discurrir esas charlas, sin apuro, permitiendo conocerlos a fondo, sus deseos y contradicciones, una historia familiar que deja a la luz también la historia de un país. En cierto sentido, tiene algo de los filmes de Yasujiro Ozu, en esa forma de ver cómo los lazos en familias asiáticas se van mostrando en cuentagotas, como esa aparente frialdad y sequedad va dando paso a miedos y dudas y afectos poderosos. La muerte es, finalmente, el gran tema de la película, la que hace que los padres se preocupen por la soltería de su hija («quien te va a cuidar cuando seas vieja») y la que moviliza muchas de las historias y anécdotas que son el centro de este filme que transcurre casi todo el tiempo en una casa, y con la directora y sus padres verdaderos en los roles protagónicos.

AUGUSTINE, de Alice Winocour (Francia) Con cosas en común tanto con UN METODO PELIGROSO, de David Cronenberg, como con la no estrenada aquí VENUS NEGRA, de Abdellatif Kechiche, esta película presentada en la Semana de la Crítica de Cannes narra la historia real de Augustine (interpretada por la cantante Soko)que, a principios de siglo XX, es internada en un hospital luego de una serie de violentos ataques que la dejan sin sensibilidad en la mitad del cuerpo. Tratada por el neurólogo Jean-Martin Charcot (Vincent Lindon), un precursor del psicoanálisis y profesor de Sigmund Freud, la mujer comienza a darse cuenta que puede también sacar rédito del fenómeno médico en el que se está convirtiendo. Pero la situación se va a complicar ya que entre ellos nace una relación extraña de fascinación que pone en duda el trabajo del médico con su paciente. Una película pequeña, oscura, concentrada en estos dos personajes (y en la esposa del médico, interpretada por Chiara Mastroianni, que empieza a sospechar que ahí hay algo más que obsesión profesional) y centrada en la histeria, que se manifiesta en en la enfermedad de Augustine, y también -de otras maneras- en la forma en la que el mundo se relaciona con ella.

STUDENT, de Darezhan Omirbayev (Kazajistán) Una impecable y seca adaptación libre de CRIMEN Y CASTIGO al Kazajistán actual, cuenta la historia de un estudiante de filosofía que decide probarse a sí mismo -un poco por necesidad económica y otro como desafío intelectual- que puede robar y matar a un hombre. La historia es conocida y Omirbayev respeta su núcleo central, dejando de lado buena parte de la trama más, si se quiere, policial de la novela. El estilo es claramente bressoniano -que hizo en PICKPOCKET su propia versión de la novela de Dostoyevsky- en las actuaciones, la puesta en escena, el sonido, el tono del relato y hasta parecen haber algunos homenajes específicos. Si bien por momentos ciertos temas están planteados de una manera algo rudimentaria (especialmente las exposiciones sobre filosofía política de los profesores), cobra sentido en el contexto de un filme que no opera desde lo psicológico sino que va directo al centro de la cuestión: cómo las injusticias sociales y económicas ponen en discusión nociones de ética y moral.

BEYOND THE HILLS, de Cristian Mungiu (Rumania). (Del diario del festival de Cannes) La película es un poco larga y un poco obvia, pero a mí se me hizo interesante de seguir y entré en la intensidad que propone sobre el final. La historia es una de curas, monjas, lesbianas y exorcismos, pero no esperen algo de terror o cine trash (podría estar bien también de ser así) sino, más bien, uno de esos dramas acerca del choque entre el amor a Dios y el amor al prójimo: el carnal y el divino (en este caso a partir de la historia de una devota que vive en un convento aislado del mundo y que recibe la visita de una amiga). Una mención aparte para algo que me fascina del cine rumano: sus personajes secundarios. Siempre hay un policía, un médico de guardia, un oficinista de turno que, en una escena, va a tener un comentario gracioso o una salida inesperada aún en la situación más complicada. Ya son un clásico moderno…

DOMESTIC, de Adrian Sitaru (Rumania) Familias y sus animales, las relaciones que mantienen con ellos, tanto los domésticos que tienen, los que perdieron y los que forman parte de su alimentación, son el centro de esta película hiperactiva en diálogos y seca en movimientos. Planos fijos se suceden, cada uno relatando una situación específica ligada a los animales: un padre y su hijo tensan su relación a partir de dos situaciones con animales (una gallina y una paloma), un hombre y su ex mujer se aferran a su gato tras perder a una hija, otro hombre se siente culpable de esa muerte y su relación con los animales también empieza a complicarse. El filme tiene el estilo ya conocido del cine rumano, con sus escenas en tiempo real y sus protagonistas entablando largos diálogos en los que parecen no hablar de nada importante. La diferencia aquí es, por un lado, la cámara fija que le da un aire teatral a las escenas, algo que se aumenta por la cacofonía que se genera cuando varios personajes, como sucede a menudo, hablan a la vez (los que subtitulan no pueden llegar nunca a cubrir tres personas hablando rápido, una encima de la otra). Tal vez sea un filme menor dentro del reciente cine rumano, pero sigue siendo otra interesante y realista pintura de ese fascinante país que logró construirse una identidad cinematográfica propia en muy pocos años y que tiene en Mar del Plata dos películas en competencia internacional.

 

COMPETENCIA LATINOAMERICANA

LA FORMA EXACTA DE LAS ISLAS, by Daniel Casabé & Edgardo Dieleke (Argentina) Un documental algo complicado en su estructura, que cuenta tres historias casi simultáneamente, o más bien tres partes/etapas de una misma historia. El filme trata, por un lado, sobre dos veteranos de la Guerra de Malvinas que, en 2006, regresan al lugar en el que pelearon en 1982. Por otro, se cuenta el viaje a las islas de los dos documentalistas del filme, en 2011, con la intención de ver lo que pasó en esa visita de 2006. Lo hacen acompañados por una mujer que conoció y filmó a los soldados en su viaje, y entabló una fuerte relación con ellos (el material que vemos de ese viaje lo filmó por lo general ella y es bastante casero). A su vez, la tercera pata -central- es la guerra en sí y los ecos que produjo en todos ellos. Recuerdos, entrevistas, historias personales (uno de los soldados se relaciona sentimentalmente con la mujer) se mezclan en una interesante aunque un poco confusa historia. El aspecto más interesante del filme es mostrar un aspecto diferente y no tan «blanco y negro» de lo que sucedió en la guerra y de la posición de los ex combatientes al respecto.

EL OJO DEL TIBURON, de Alejo Hoijman (Argentina) Este documental de observación se centra en la vida de dos adolescentes en una isla remota, en el medio de Nicaragua. La película muestra su vida cotidiana -sus conversaciones, su trabajo, sus relaciones familiares y amistades- en un relato que muestra el choque entre las tradiciones del lugar (la pesca) y la modernidad, que se hace presente en las charlas sobre estrellas pop, los smartphones y la posibilidad -al parecer, certera- de que una de las pocas salidas laborales del lugar sea por la via del narcotráfico. Pero, básicamente, la película es la historia de una serie de «ritos de pasaje» de la infancia/adolescencia a la adultez a través de estos dos personajes que deben enfrentarse a las realidades del mundo mientras empiezan a abandonar la inocencia de los primeros años de sus vidas.

ERA UMA VEZ EU, VERONICA, de Marcelo Gomes (Brasil) Del codirector de VIAJO PORQUE PRECISO, VUELVO PORQUE TE AMO llega esta historia acerca de una mujer de veintipico, de Recife, que sufre una crisis cuando empieza a trabajar en un hospital público y, al mismo tiempo, su padre enferma gravemente. Con un uso un tanto excesivo de la voz en off (ella lee de un diario), la película -bellamente filmada y muy bien actuada- es un poco obvia por momentos como «relato de autoayuda», aunque nunca pierde del todo su foco personal y social, en tanto Verónica va viviendo con dificultad sus primeros pasos en la medicina, en los que el estudio queda de lado y es la realidad la que golpea con todo.

LAS COSAS COMO SON, de Fernando Lavanderos (Chile) Una pequeña pero muy disfrutable película -filmada en un estilo realista casi «Dardenniano»- que trata sobre un hombre bastante huraño y silencioso que alquila cuartos de su gran y un poco desvencijada casa a turistas extranjeros. Una joven y muy vital chica de Noruega llega a su casa y su vida empieza a pegar un giro. Si bien dicho así suena bastante predecible, no lo es tanto, ya que la película tiene el eje puesto más en la relación diferente que cada uno tiene con el afuera (lo «social») que una convencional historia de amor y diferencias culturales (que están presentes, de cualquier manera). El personaje masculino, además, es bastante desagradable, lo que le da al filme un toque extraño,  en el que cualquier cosa puede suceder. La trama toma un giro arriesgado en la segunda parte, pero -salvo por un no del todo logrado final- evita la mayoría de los cliches en los que podría haber caído.

LA SIRGA, de William Vega (Colombia) Muy impactante visualmente, la opera prima de Vega -presentada en el Festival de Cannes- se centra en la llegada de una joven que viene de un pueblo devastado por la guerra a la casa de un familiar que funciona como hotel en temporada alta, pero que está venida a menos. La chica empezará a ayudar en la reconstrucción de esa casa y tanto su tío como el hijo de él y la mujer que ayuda en la casa irán entablando relación con ella, y todos se tratarán de adaptarse a la silenciosa y melancólica recién llegada. Un joven que se dedica a trasladar personas en una lancha será también parte importante, aunque algo predecible, de la narración. La película, contemplativa y oscura en su tono, mezcla escenas de impacto visual que bordean el pintoresquismo pero sin caer jamás en él, y son los habitantes del lugar los que dan a la película un grado de realidad único, con sus conversaciones, comentarios y celebraciones.

AQUI Y ALLA, de Antonio Méndez Esparza (México/España) Ganadora de la Semana de la Crítica en Cannes, esta es una muy noble y delicada película (opera prima) acerca de un hombre que regresa a su pueblo en México, con su familia, luego de haber emigrado por unos años a los Estados Unidos. Su reencuentro con su mujer y sus hijas (especialmente la mayor, algo conflictiva) no será del todo sencillo y su intención de vivir en México de la música (toca los teclados y canta en una banda llamada Copa Kings) también demostrará ser más complicado de lo esperado. A través del filme, que se desarrolla en un largo período de tiempo (la película se divide en capítulos) vamos conociendo a los personajes, con sus historias, sus ilusiones y miedos, y sin prisa, nos vamos colocando a su lado, vivenciando los cambiantes momentos tanto de la familia como del mundo que los rodea. Hay momentos que recuerdan a AQUEL QUERIDO MES DE AGOSTO, de Miguel Gomes, en su profunda y dedicada compenetración con un lugar y una familia. La música, también: en ambos filmes cuentan buena parte de la historia. Una película notable.

DESPUES DE LUCIA, de Michel Franco (México) (Del Festival de Cannes) La historia de un padre y su hija adolescente que se mudan al DF desde Puerto Vallarta tras el accidente que mató a la madre arranca muy bien, contando la llegada y adaptación de ambos a la nueva ciudad, en su parte más acomodada económicamente. Pero luego elige centrarse en las humillaciones que la chica recibe en el colegio tras un video que circula con ella teniendo sexo con un compañero y hasta donde llega el director es verdaderamente cruel e insoportable, con la película humillando a la actriz tanto como los compañeros a la protagonista. De la mitad hacia el final es increíble: un catálogo de maltratos y calamidades infligidos al personaje, a la actriz y al espectador.

POST TENEBRAS LUX, de Carlos Reygadas (México) (Del Festival de Cannes) El realizador mexicano se especializa en confundir a los críticos y espectadores. Si BATALLA EN EL CIELO es el título difícil -el Lado B- que siguió a la muy valorada JAPON, POST TENEBRAS LUX parece también jugar a ser el espejo deformante, experimental, la mirada desde el otro lado, de LUZ SILENCIOSA. Ese ida y vuelta entre luz y oscuridad queda muy claro hasta en los títulos de las películas. En PTL (llamemos así a POST TENEBRAS LUX) están los ensimismados universos pastorales, pero también el Diablo, el asesino y la violencia social, temas y formas con las que el realizador ya trabajó antes. En este filme aparecen dos figuras nuevas: la experimentación visual más radicalizada, que lo lleva a salir de los procedimientos narrativos convencionales muchas veces, usando un lente deformante de los bordes de la pantalla en todas las escenas de exteriores; y el protagonismo de una alta burguesía acomodada a la que describe con precisión y bastante crudeza. Es bastante duro, incluso, con su protagonista, a quien pinta como una mezcla de ángel y demonio, de hombre comprensivo y gentil por momentos, pero también uno que maltrata a sus perros, hostiga por momentos a su mujer y termina mezclándose en una situación violenta cuando roban su casa (la parte “Tenebras” del título). La “lucha de clases” es otro tema central, con Reygadas tratando de analizar los miedos y las miserias de la clase alta, pero siendo igualmente poco “políticamente correcto” con los trabajadores, que terminarán por volverse contra el patrón. Ese “paraíso” de animales sobre la Tierra va a ir camino de desaparecer en una suerte de apocalípsis bíblico que Reygadas muestra con violencia y crudeza en algunas escenas que generaron fastidio en algunos espectadores (no las voy a contar acá para no arruinar la sorpresa), algunas de las cuales yo también creo que no funcionan. Entre el surrealismo y el animismo, metiendo su cámara en las cosas y dando a entender que una lógica cósmica se precipita sobre ellas de manera que no logramos entender del todo, PTL es una película pequeña y personal que también quiere abarcar el estado del mundo y sus cosas. De alguna manera, es una película Lado B de la propia obra de Reygadas, y hasta de películas como EL ARBOL DE LA VIDA, digamos. Acá, la “luz” está ahí, sólo que la oscuridad acecha todo el tiempo y nos hace difícil la posibilidad de capturarla y, aunque sea por un tiempo, dejar que nos ilumine.

 

COMPETENCIA ARGENTINA

ME PERDI HACE UNA SEMANA, de Iván Fund. Híbrido entre ficción y documental, el nuevo filme del corealizador de LOS LABIOS trabaja sobre una idea interesante. La película se centra en una pareja a punto de separarse, una mujer algo más grande sin chicos y un hombre que ha perdido su perro y trata de encontrarlo. Todos son vecinos de una muy pequeña ciudad. El filme cuenta sus historias interconectadas pero, al mismo tiempo, el director va entrevistando a los actores acerca de su experiencia al hacer la película y cómo se van sintiendo en relación a sus personajes. Esto es especialmente intenso en la parte de la pareja a punto de separarse que, supuestamente, estaría siendo interpretada por una pareja real en similar situación sentimental. Los conceptos son fascinantes, la mezcla entre ficción y documental está bien hecha, pero la película no termina de funcionar del todo. Hay grandes escenas y otras largas en las que no sucede nada demasiado interesante. Da la sensación, como en otras películas que la cámara de Fund intenta captar pequeños momentos y epifanías, pero en varias ocasiones se queda solo en el gesto.

SAMURAI, de Gaspar Scheuer. Una extraña y a la vez muy intrigante película sobre un samurai japonés que llega a las pampas argentinas a fines del siglo XIX en busca del mítico samurai rebelde Saigo Takamori, quien supuestamente se habría escapado de Japón tras el fracaso de la llamada Rebelión Satsuma contra el gobierno Meiji que quitó los derechos/privilegios a los samurai. Este viejo samurai inmigrante muere y su hijo toma la posta en la búsqueda de Saigo, viajando a través del país. En el camino se encuentra con un hombre sin brazos  (Alejandro Awada), marginal y sospechoso, que lo ayuda en su búsqueda. Si bien suena como una curiosidad, el fime del director de EL DESIERTO NEGRO es un western serio y contemplativo (a la manera, si se quiere, del MEEK’S CUTOFF, de Kelly Reichardt) muy bien hecho y actuado, extrañamente creíble. Merecería un lugar más destacado en la programación del festival, como la Competencia Internacional, ya que es uno de los mejores filmes nacionales de la muestra.

TAN CERCA COMO PUEDA, de Eduardo Crespo. Del universo «crespense» (por la pequeña ciudad de Crespo, Entre Ríos, de la que surgieron también Ivan Fund y Maximiliano Schonfeld) llega la opera prima de Eduardo Crespo, que además de llevar como apellido el nombre de su ciudad natal (y no ser parte de la familia fundadora, asegura) fue asistente y director de fortografía de otras películas realizadas allí y comparte los mismos rasgos estilísticos de sus pares: alto poder de observación, persistentes búsquedas de momentos de belleza visual y serias dificultades para narrar una historia «legible» (o la decisión de no hacerlo). Historia de un hombre solitario y con conflictos familiares y en búsqueda de recuperar cierto afecto perdido, la película tiene momentos bellos, tristes y observaciones notables, pero como algunos de sus filmes «hermanos» (o primos) parece perderse demasiado en la contemplación fugaz sin llegar a conformar un filme a la altura e esos pequeños momentos.

 

PANORAMA – AUTORES

BLANCANIEVES, de Pablo Berger (España) La candidata española al Oscar tiene que competir, lamentablemente, con la fama de EL ARTISTA, una película que utilizó similares estrategias estilísticas: muda, en blanco y negro, con intertítulos. Esta película es muy diferente en sus influencias (y menos obsesiva en sus formas), apostando hacia un expresionismo más oscuro y tenebroso (especialmente en la primera parte), aunque en la última se vuelve un poco más liviana y menos interesante. Es una adaptación del cuento de hadas a la España de los años ’20, y en el universo de la tauromaquia. Aquí, un famoso torero queda parapléjico en la faena y su esposa muere al parir a la pequeña Carmen, quien crece con su abuela ya que la nueva mujer de su padre (encarnada por Maribel Verdú) no quiere saber nada con ella. Al morir la abuela (Angela Molina), la niña va a vivir con su madrasta, pero es tratada como la sirvienta del lugar. Lo que sucede después sigue al cuento famoso pero de maneras inesperadas que no tiene sentido revelarlas aquí, en especial quienes son los siete enanitos. Una extraordinaria primera parte (cuando Carmen es niña) se resquebraja un poco en la segunda, con ella ya adulta. Sin embargo, sigue siendo un ejercicio de mucho mayor resonancia emocional e imaginación que su famosa hermana mayor francesa.

DARK HORSE, de Todd Solondz (EEUU) (Del Festival de Cannes) A mí me gustaron mucho WELCOME TO THE DOLLHOUSE y HAPPINESS. De allí en adelante, no sé si Solondz se empezó a repetir o si yo me empecé a cansar de su sistema, pero su cine empezó a interesarme cada vez menos. Cada tanto hay momentos que me recuerdan por qué me gustaba -como el que abre esta película-, pero al rato vuelve el otro –el cineasta de la humillación, el de la crueldad y la burla fácil, el impiadoso que castiga–, y se me acaba la risa. Me podrán decir -y yo me lo decía a mí también- que él es parte de esos burlados, que se identifica con esos losers a los que maltrata en sus películas, pero ese es un análisis que se puede hacer hablando con él o conociéndolo. La risa que surge al ver a sus personajes es pura y exclusivamente una risa de superioridad. Aquí cuenta la historia de un treintañero que vive con sus padres, trabaja en la empresa familiar y no he hecho nada con su vida, que se enamora de una depresiva que le da bola, básicamente, porque no tiene ni fuerzas para decir NO a nada. Le va mal, claro, una y otra vez, con todo, y él sigue para adelante, tanto en el mundo real como en el que se imagina, como si nada pasara, sin registrar que el mundo le da vuelta la cara, y esperando algún grado de simpatía del espectador a partir de una pintura desagradable del resto de los personajes. No la hay -es cierto, Solondz no victimiza a sus perdedores, los hace merecedores de su “loserdom”- con el protagonista. Tampoco empatía. Es un imbécil rodeado de otros imbéciles a quienes les pasan cosas imbéciles para los que creemos no ser tan imbéciles nos matemos de la risa con lo imbéciles que son los demás. Eso, creo ahora, resume la película. No hay reflexión sobre el tema (la había en STORYTELLING, hasta un punto en LIFE DURING WAARTIME). Aquí es como si quisiera volver al humor cruel de su primer cine pero le salen una serie de chistes malos. Un buen elenco y algunos momentos ingeniosos sueltos por ahí, la levantan de tanto en tanto, pero el chiste sigue siendo el mismo de siempre, en su costado más básico, y ya mucho no se sostiene.

FOR LOVE’S SAKE, de Takashi Miike (Japón) Artefacto de la cultura pop japonesa, esta mezcla de drama, thriller, comedia, filme de acción, animación y, fundamentalmente, musical, es tan inasible e imaginativo como podrían suponer, y más viniendo de Miike. Lo cierto es que esta historia acerca de una suerte de delincuente juvenil pendenciero y la chica «de alta sociedad» que lo ama y lo sigue pese a todos los problemas en los que la mete, arranca de manera brillante y atrapante, como una explosión de energía, gracias a escenas de acción y números musicales que parecen extraídos de algún videoclip extravagante de los ’80. Pero con el correr del tiempo (el filme dura 134 minutos) se va volviendo un poco reiterativo y llega a volverse agotador. Sus excesos continuos (al final, más de violencia que… de música y baile) le dan siempre al filme vuelcos inesperados y grotescos, lo mismo que la aparición de nuevos y aún más bizarros personajes, pero no hay suficiente material aquí que sostenga el interés por tanto tiempo.

IN THE FOG, de Sergei Losnitza (Rusia) (Del Festival de Cannes) Hay algo de la severidad del cine ruso: sus planos largos y acompasados, ese idioma que hace parecer que todo lo que se dice es extremadamente serio y profundo, el mito de la complejidad de “el alma rusa”, que hace que filmes como estos siempre sean bien recibidos y ganen premios. Si bien la película me atrajo, también me pareció un hallazgo que un jurado tan tímido -como fue el dirigido por Nanni Moretti- lo haya dejado de lado. Son películas que llevan un “ganadora de…” impreso antes de los títulos. Drama bélico severo, sobre tres hombres que se encuentran en medio de un bosque y de la niebla, mientras colaboracionistas nazis y rebeldes soviéticos se enfrentan en plena Guerra Mundial, es un filme algo confuso narrativamente, pero que se aprecia como un estudio en comportamientos humanos en situaciones extremas. Me gusta su calma, pero a la vez me irrita que el propio “pressbook” del filme aclare que se trata de una película hecha con 72 planos, como si eso fuera necesariamente una garantía de rigor y complejidad… Hay algo tramposo ahí.

JOURNAL DE FRANCE, de Claudine Nougaret y Raymond Depardon (Francia) (Del Festival de Cannes) Este documental fue, en realidad, dirigido por Nougaret, sonidista de Depardon. Lo que dirigió el gran fotógrafo y cineasta son los materiales originales que ocupan buena parte del metraje. Porque “Diario de Francia” cuenta dos cosas y una de ellas es una revisión de Nougaret de cosas filmadas por Raymond que son inéditas y nunca se vieron, centradas especialmente en sus viajes en los años ’60 a zonas del mundo en conflicto. La otra es un viaje actual en el que Depardon recorre Francia en una minivan sacando fotos en lugares muy particulares en los que combina lo antiguo con lo moderno en un mismo plano. Tomando en cuenta esa mayor “convencionalidad” del relato respecto a las películas dirigidas por RD, se trata de un muy buen filme que sirve para conocer más al mítico fundador de la Agencia Gamma.

LAURENCE ANYWAYS, de Xavier Dolan (Canadá) (Del Festival de Cannes)  La única película de la que me fui una media hora antes del final. Dura 160 minutos y a los 15 ya no la aguantaba más. Pero seguí, curioso de ver adonde quería llegar con ese estilo barroquísimo, entre la publicidad de perfume, el videoclip, el cine de Baz Luhrmann, Wong Kar-wai, David Lynch, etc, etc. La historia de un hombre que quiere convertirse en mujer y su relación con su novia es el centro de la película. Pero parece ser la excusa para que este canadiense de 23 años recién cumplidos tire la casa por la ventana a ver si la emboca con algún lanzamiento en la cabeza de algún transeúnte desprevenido. La cámara no para, la música no para, los “set pieces” no se detienen y la película nunca tiene un ritmo ni una respiración que te hagan posible sostener la atención por 160 minutos de esta especie de lavarropa audiovisual.

THE WE AND THE I, de Michel Gondry. (Del Festival de Cannes) El francés es un cineasta curioso, desparejo, a quien conocimos dirigiendo guiones de Charlie Kaufman pero luego descubrimos que su cabeza en realidad estaba en otro lado. O, al menos, su curiosa imaginación se manifestaba de otras maneras. Esta película es una expresión nueva de esta filosofía DIY (Do It Yourself) con la que sigue al fracaso de GREEN HORNET. Una película que parece un mash up de tramas de Spike Lee (y estética también) de mediados de los ’80, cuenta un viaje muy largo en bus de un grupo de alumnos de secundaria en su último día de clases. Al principio (el WE del título), la película se me hizo insoportable, tan pesada como “los bullies” del fondo del bus. De a poco, cuando el WE va pasando al I (sí, la película va sobre “la masa” vs. “el individuo”…) me empiezo a enganchar con los personajes. Cuando se pone buena, se termina…

VOUS N’AVEZ ENCORE RIEN VU, de Alain Resnais (Francia) (Del Festival de Cannes) En estos casos siempre hay frases hechas, que se empezaron a usar con Manoel de Oliveira y siguen de moda para hablar de realizadores extraordinarios que andan por una muy avanzada tercera edad: frescos, vitales, más jóvenes con los años. Es obvio, pero inevitable: da la impresión de que al llegar a cierta edad, digamos, inesperada, a ciertos directores les diera por una ligereza post preocupación por la mortalidad, como si cierta gravedad se relajara y uno pudiera continuar con los años de vida como algo más irremediable que otra cosa. Resnais mantiene su gusto por la intrincada coreografía de acciones y tramas en esta meta-meta-meta adaptación de una obra teatral hecha por tres elenco y en distintos estilos y formatos a la vez…

PANORAMA ARGENTINO

NOSILATIAJ, LA BELLEZA, de Daniela Seggiaro Una pequeña fábula muy bien narrada sobre el maltrato subterráneo que recibe una niña wichi, mucama de una familia criolla en Salta, a la que la familia para la que trabaja parece tratar de anera amable y cordial, pero que sin embargo no oculta su condescencia y esquivo desprecio, llevando a la chica a una cada vez más severa tristeza y nostalgia por su vida comunitaria y familiar.

 

BUSCO MI DESTINO

GIMME THE LOOT, de Adam Leon (EEUU) (Del Festival de Cannes) Cine independiente neoyorquino minimalista y hecho con pocos recursos, la película de Loot es un “detour” en la vida de dos jóvenes del Bronx (chico y chica, los de la foto) que hacen graffittis y planean “bombear” una manzana gigante que sale cuando se conectan “home runs” en el estadio de los Mets. Pero esa es la excusa argumental que sirve para mostrar el día en la vida de estos chicos, sus choques con una chica de la burguesía neoyorquina a la que él le vende droga, luego conquista y ella más tarde rechaza, concluyendo en un bastante patético intento de robo a su casa. Las agresiones que sufre ella tratando de conseguir dinero es otra línea narrativa que se juntará con la otra. Al final, en esas simpáticas microaventuras, se arma una historia de amistad entre un hombre y una mujer (¿de amor?) que se sostienen el uno al otro en el marco de una ciudad que, sutilmente o no tanto, los margina.

SENTIDOS DEL HUMOR

LE GRAND SOIR, de Delepine/Kervern (Francia) (Del Festival de Cannes) Anárquica, absurda, genial, ridícula, todo al mismo tiempo. Es la película que más me divirtió en todo el festival y es una lástima que no logre sostener durante más tiempo ese nivel de hilaridad porque se podría haber transformado en el hit de Cannes. Igual, lo es. Esta historia de “el más viejo punk con un perro en Europa” y su hermano, un obsesivo del trabajo que termina volviéndose “punk” como su hermano tras un ataque de furia, muestra a los directores de AALTRA abrazando cada vez más una suerte de “cualquierismo” que tan fascinante como sus personajes, lo más parecido que el cine de arte europeo puede hacer de JACKASS.

ESTADOS ALTERADOS

DIORAMAS, de Gonzalo Castro (Argentina) (De la cobertura del BAFICI) Danza, intimidad, cariño. Más danza, más intimidad, más cariño. Y así. Ese podría ser el mapa y el recorrido de DIORAMAS, el nuevo unipersonal cinematográfico (al menos, detrás de cámaras), de Gonzalo Castro. Delante hay una muy interesante clase de danza moderna que va avanzando de ensayos a concreciones. Y en el terreno más ficcional, la relación entre dos chicas que se muestra en una intimidad que bordea, por más atractiva que sea visualmente, el “lesbian chic”, algo que tal vez limita la posibilidad de tomarse completamente en serio la película. Pese a ser algo extensa, la película es disfrutable y muchas escenas de danza son reveladoras, lo mismo que algunas centradas en la relación entre las dos chicas. El ir y venir entre los dos mundos puede ser un poco esquemático, pero Castro logra hacernos interesar en ese mundo gracias al talento para “todos los rubros técnicos” que tiene y que casi averguenzan a buena parte de los filmes nacionales que circulan.

SLEEPLESS NIGHT STORIES, de Jonas Mekas (EEUU) Mekas, a los 90 jovencísimos años, está aquí en su salsa, con su cámara en mano, filmando en su ya clásico estilo intimista sus noches de caminatas, de hogar, de amigos, de borracheras, de historias buscadas y encontradas. Personajes y situaciones graciosos, poéticos y humanos se suman en ese devenir filmado de la propia existencia que tan bien arma el mítico realizador con una naturalidad que pocos cineastas de un tercio de la edad tienen o tendrán jamás.

JONAS MEKAS: I’M NOT A FILMMAKER, de Jérome Sans (EEUU/Francia) Más allá del material original de Mekas que muestra y de algunos apuntes de la vida del director, no es del todo logrado este pequeño documental/conversación entre un entrevistador francés y el gran cineasta experimental. Intenta remedar el estilo algo caótico y descontracturado del cine de Mekas, pero raramente lo logra. Ver, sí, algunas escenas poco vistas del cine de JM vale la pena…

 

PROYECCIONES ESPECIALES

CORNELIA FRENTE AL ESPEJO, de Daniel Rosenfeld (Argentina) Muy buena adaptación del cuento homónimo de Silvina Ocampo.  (ver crítica en OtrosCines, basada en una versión no terminada que vi de la película)

HISTORIAS BREVES 7, de varios directores (Argentina). El corto de Martín Mainoli sobre un cocinero al que obligan a cortarse el pelo es, lejos, lo mejor de este nuevo compilado de cortos. Un muy buen corto de Federico Esquerro, otro intrigante de Martín Salinas y uno más intenso de Emanuel Moscoso son los mejores de esta nueva edición del ya clásico compilado de cortos de cine nacional cuya primera edición, como se recuerda, fue la punta de lanza del llamado Nuevo Cine Argentino a mediados de los ’90.

VENIMOS DE MUY LEJOS – LA PELICULA, de Ricardo Piterbarg (Argentina) Filmación de la obra teatral homónima del grupo Catalinas Sur, mezclada con ficcionalizaciones de la obra, todo en el marco documental que registra ese notable hecho cultural porteño. El filme, sin embargo, sostiene un registro teatral, ampuloso y propio del «grotesco criollo», que resulta un poco arduo para el espectador cinematográfico. Un filme, si se quiere, con más valor de registro -social, cultural- que cinematográfico.

 

FOCOS

PANORAMA LATINOAMERICANO

EL LENGUAJE DE LOS MACHETES, de Kyzza Terrazas (México) Historia de una pareja de jóvenes rebelde que quiere «dejar su marca» en el mundo, me interesó su arranque, su punto de partida, pero me dio la impresión viéndola que se quedaba sin energía, que se hacía algo adolescente sobre el final.

EL PARAMO, de Jaime Osorio (Colombia) Técnicamente impactante, arranca como un filme bélico sobre una perturbada patrulla militar y luego el clima se va enrareciendo, pasando del horror psicológico a uno más literal. Hasta ese momento (el «literal», digamos) es una gran película, muy intensa y atrapante. La última parte, muy de género, no está a la altura.

SUDOESTE, de Eduardo Nunes (Brasil) Posiblemente no vean una película más bella, estéticamente, que este filme en widescreen y blanco y ngroque transcurre durante 24 circulares horas en un paraje desértico de Brasil. La belleza visual es impactante, aunque narrativamente la película se hace agobiante de seguir, ya que no logra conectar al espectador con su escondido hilo dramático, si se quiere, «tarkovskiano». Si usted es el tipo de espectador que iría a ver un filme por su fotografía, éste probablemente sea el indicado.

EL SUEÑO DE LU, de Hari Sama (México) Una mujer pierde a su hijo pequeño a causa de una enfermedad, se une a un grupo de autoayuda para superar su depresión (que incluye un intento de suicidio) y luego inicia un viaje mediante el que intentará seguir continuando su recuperación. Una película con algunos excesos melodramáticos, que va desde lo emocional a lo convencional, siendo tocante por momentos y, en otros, un poco obvia. La guitarra que Lu no quiere volver a tocar y la ballena que forma parte de ese sueño son el tipo de metáforas que se podrían obviar (más allá de la belleza específica de la «escena marina»). Hay conversaciones, momentos y personajes, en medio de esos clichés, que se sienten más orgánicos y genuinos. Verdaderos.

 

CINE COREANO

LET ME OUT, de Jae Soh (Corea) Un estudiante de cine, fanático de las películas de terror y bastante creído, critica duramente un filme hecho por un ex estudiante de esa misma escuela que ha triunfado como realizador. Casi como un desafío, el exitoso cineasta decide otorgarle un premio para que el estudiante pueda realizar su primera película, experiencia que servirá para que el joven se enfrente no sólo con las complicaciones y miedos de un rodaje (una película de zombies), sino con sus propias contradicciones e historias personales (románticas, bah). Original es su punto de partida y su primera mitad, pero como muchas películas de «cine sobre el cine», la anécdota parece no ser suficiente para sostener el interés a lo largo de todo el filme. Sí, claro, es una más que reveladora muestra de las pasión y obsesión que despierta el cine en los coreanos.

 

ESPAÑA ALTERADA

MAPA, de León Siminiani (España) Diario personal y de viaje(s) del director a lo largo de varios años, MAPA revela a un realizador en busca de un estilo que tiene a Marker y a Mekas como referencias, entre otros. Cuando se separa de su novia y lo echan de su trabajo en una teleserie, León emprende un viaje a la India para superar la situación y buscar una nueva vida y nuevas experiencias allí. Con su cámara a cuestas, filma y se cuestiona lo que filma, busca y no encuentra, o cuando encuentra algo no está seguro si está filmando lo que debería. Se da cuenta, en su viaje, que sigue obsesionado por encontrar una compañera de aventuras. Cuando la encuentra (o la reencuentra) y la pierde, ya en España, deberá tratar de resolver cómo seguir con su documental y con su vida, que parecen ir de la mano. Original y simpática, por momentos un poco enamorada de sí misma aunque  también algo «woodyallenesca» en las contradicciones y autocríticas del personaje, MAPA es una película más que atendible dentro del panorama del nuevo cine español.

MONTEMOR, de Ignacio Duarte (España) Un relato contemplativo sobre un grupo de personas en un pequeño pueblo. Observación pura: un hombre religioso, un grupo de mujeres que canta, un hombre que corta maderas. La vida pasa en esas pequeñas rutinas cotidianas, alejadas del mundanal ruido. No es la película más fácil ni sencilla de ver, pero es atendible, aún dentro de un género ya sobre-estimulado como parece ser el documental de observación.

EL JURADO, de Virginia García del Pino (España) Una sesión de un juicio documentada a través de los rostros del jurado. No vemos nunca lo que sucede en el resto de la sesión, pero la escuchamos y logramos entender el caso que trata Los rostros son curiosos, reveladores, intrigantes. La mala definición de la imagen (es así, de origen, por decisión de la directora) y la radicalidad de la puesta en escena (planos fijos de caras en primer plano, filmadas desde lejos con zoom) hacen que no sea la propuesta más «amable» del mundo, pero es por lo menos una experiencia curiosa, casi pavloviana.

 

REVISIONES

TERCIOPELO AZUL, de David Lynch (EEUU), MAS ALLA DEL OLVIDO, de Hugo del Carril (Argentina), CUANDO CAE LA OSCURIDAD, de Kathryn Bigelow (EEUU), EL RESPLANDOR, de Stanley Kubrick (EEUU) La fundamental película de David Lynch (un clásico, a esta altura, casi convencional mirado en perspectiva), uno de los mejores filmes de la historia del cine argentino, la película que dio inicio a la carrera de una gran realizadora y uno de los filmes que más miedo me dio en mi vida… Si no las vieron, háganlo YA!

ROOM 237, de Rodney Ascher (EEUU) (Del Festival de Cannes) Había leído cosas interesantes sobre esta película antes de llegar, pero me decepcionó casi completamente. Es que la mayoría de los especialistas que hablan en este “estudio” sobre EL RESPLANDOR, de Stanley Kubrick, se dedican a observar y a analizar el filme de una manera tan ridícula y obsesiva por los detalles (números, dibujos en la alfonmbra, mensajes “subliminales”m interpretaciones zarpadísimas) que ni siquiera se me hizo interesantes seguir sus analísis. Daba la impresión de que eran tan absurdos que empecé a sospechar que podían ser todos inventados por los cineastas mismos. Pero parece que no, que hay gente que se dedica a ver las referencias de una lata de comida que aparece de fondo, entre otras muchas latas de comida, y sacar como conclusión de qué va una película. Ni Kubrick, creo, da para tanto escrutinio…

 

ESTUDIOS EALING

EL QUINTETO DE LA MUERTE, de Alexander Mackendrick (Gran Bretaña), SU PRIMER MILLON, de Charles Crichton y LOS OCHO SENTENCIADOS, de Robert Hamer (Gran Bretaña) De la amplia programación de películas de los estudios Ealing -creadores de las celébres y populares comedias británicas de los años ’50, principalmente- recuerdo estas tres, negrísimas, cínicas y muy graciosas. En todos los casos, un festival de Sir Alec Guinness -en LOS OCHO SENTENCIADOS interpreta… ocho personajes- mucho antes de convertirse en Obi Wan Kenobi. Es una buena oportunidad para volverlas a ver, o descubrirlas.

 

RETROSPECTIVAS

BERTRAND BONELLO. Dan toda su filmografía, aquí va mi reseña desde Viena 2011: “L’APPOLONIDE, de Bertrand Bonello, tal vez no sea igual de festiva y juguetona (tiene su aire, si se quiere, “lúdico”, pero el tono es mucho más grave y adusto), pero es igualmente cinéfila y extravagante. Si hay algo que llama la atención de ambos filmes es el uso de la música. Allá, con temas pop y números musicales totalmente fuera de contexto. Acá, con una serie de canciones soul para acompañar la historia de un burdel de principios de siglo XX y contar más que la historia de las prostitutas que allí vivían y trabajaban, hacer un retrato del lugar, los personajes y la época. Casi una cadena de microhistorias y anécdotas que sirven para pintar un lugar sensual, intoxicante y decadente, que puede ser peligroso y brutal, pero también agradable y familiar. Casi un hogar fuera del hogar, tanto para algunas chicas como para muchos clientes. En el filme de Bonello lo que se destaca, claramente, es la puesta en escena. La cámara cerca de los cuerpos y los rostros, casi como paseando por el lugar y capturando imágenes y momentos cual espía, con claras referencias pictóricas (pocas películas tienen un aire tan plástico, casi como ver un cuadro en movimiento) que permiten acercarse a los momentos más íntimos, a las situaciones (miradas, complicidades) más ocultas y discretas. Tal vez peque de grave (un personaje y un incidente, en especial, llevan la película a esa zona), o algunos puedan opinar que le falta un eje narrativo algo más sólido, pero creo que hay que acercarse al filme casi como un espía, sin otras pretensiones que ser transportado a un universo entre mágico y pesadillesco, casi como meterse en un sueño de opio que dura 130 minutos y te deja algo mareado.”

SANDRINE BONNAIRE.  A NOS AMOURS, de Maurice Pialat; SIN TECHO NI LEY, de Agnes Varda, y LA CEREMONIA, de Claude Chabrol, son tres enormes películas, con Bonnaire como actriz. ELLE S’APPELLE SABINE es un emotivo documental que dirigió sobre su hermana, que sufre de problemas mentales. No vi su nueva película (J’ENRAGE DE SON ABSENCE), pero me la han recomendado…