Festival de Rotterdam: parte 1

Festival de Rotterdam: parte 1

por - Críticas
29 Ene, 2013 08:33 | Sin comentarios

La tarea de jurado FIPRESCI en el Festival de Rotterdam me impide poder ver muchas películas fuera de las de mi competición. Al menos por ahora, ya que tenemos 19 películas para ver y poco más de cinco días para verlas. Calculo que los últimos días, post premios, podré recuperar algunas más, pero hasta el […]

A002_C004_0731UY La tarea de jurado FIPRESCI en el Festival de Rotterdam me impide poder ver muchas películas fuera de las de mi competición. Al menos por ahora, ya que tenemos 19 películas para ver y poco más de cinco días para verlas. Calculo que los últimos días, post premios, podré recuperar algunas más, pero hasta el momento sólo conseguí ver tres fuera de programa. Obviamente, de ese programa de 19 películas (todas las premieres mundiales de la sección Bright Future) no puedo escribir nada hasta que se den los premios. Así que por ahora sólo podré escribir sobre esas tres.

itfeltlikelove2Recién “llegada” del Festival de Sundance, IT FELT LIKE LOVE, la opera prima de Eliza Hittman, es un muy buen ejemplar del cine independiente norteamericano que se desmarca un poco de la media para intentar hacer una película de climas y “modos” más que una narrativa estructurada. El filme se centra en una chica de unos 13, 14 años, que pasa sus días de verano cerca de una playa en compañía de una amiga un poco mayor, con novio y con más experiencia sexual que ella. Seguimos su punto de vista mientras intenta dejar la niñez (sus juegos con un amigo en la casa) y coquetear con los chicos que en realidad vienen a buscar a su amiga. La trama de la película seguirá lo que le pasa a ella cuando se pone, literalmente, a perseguir a un chico bastante más grande (unos 18 años) que no le presta demasiada atención.

La película de Hittman es muy reveladora en cuanto a actitudes, poniendo el ojo en los detalles y en los cuerpos, como si la cámara estuviera respirando a la par de los deseos de la protagonista, sin alejarse casi nunca de su punto de vista. Los placeres, peligros, mentiras y secretos que involucran este viaje de la preadolescente a un mundo algo más adulto y “pesado” de un grupo de chicos más grandes están mostrados de manera elocuente y fuerte, pero sin jamás volverse morbosos.


simon killerSIMON KILLER, el segundo largo de Antonio Campos, uno de los realizadores estadounidenses más singulares de los últimos años (su opera prima, AFTERSCHOOL, se presentó en Cannes y es también productor de MARTHA MARCY MAY  MARLENE) es bastante más convencional y menos inventiva que su opera prima. Si bien se trata de una película fallida y con muchos problemas en su segunda mitad –en la que se desintegra, a la par que su protagonista-, hay algo intrigante y misterioso en sus filmes y en sus personajes que atrapa y genera mucha curiosidad.

Simon es un joven norteamericano que está en París tras una separación que lo dejó muy mal. Una noche, este en apariencia tímido veinteañero entra en una “casa de citas” en París y ahí conoce a Victoria, una prostituta de la que se enamora. En poco tiempo él la contratará para trabajar afuera del local y no pasará mucho para que se conviertan en una suerte de pareja de personajes dañados, ella por un ex novio violento.

simon_killer_2La cuestión se complicará cuando Simon se meta en ciertas estafas y se complique la vida innecesariamente, pero acaso lo que esos episodios empiecen a demostrar es que Simon no era tan buen chico como creíamos y que esa actitud tímida, discreta y de dar lástima que usa puede no ser otra cosa que una perfectamente calibrada actuación “pasivo/agresiva” que disimula una personalidad más oscura.

Esa sensación de no saber si Simon va enloqueciendo o si va mostrando ser quién realmente es, resulta lo más interesante que tiene la película, narrativamente, junto a la puesta en escena metódica y casi clínica que Campos usó en sus dos películas: planos largos, encuadres enrarecidos, sonidos muy trabajados. Más difícil resulta creer las situaciones, una por una, ya que la película parece meterse en un policial casi risible por lo absurdo.

Retrospectivamente, la película crece, ya que tal vez lo que Simon y Campos han hecho –esto nunca queda del todo claro- es ponernos a los espectadores en la misma situación de las personas que se encuentran con el protagonista: compramos su victimización y nos ponemos de su lado. Sólo con el correr de los minutos nos daremos cuenta que –pese a que el título nos debería alertar de ciertos peligros- director y protagonista nos hicieron entrar en su peligroso juego de apariencias.

goinghomeEl Festival de Rotterdam le dio espacio, históricamente, a manifestaciones paralelas al cine, desde las artes visuales a los experimentos y performances. En estos últimos tiempos hizo lo mismo con la televisión e internet, dando en sus pantallas episodios de series, tanto los televisivos como los llamados “webisodes” que pueden verse en la red.

Entre las muchas opciones que hay (dan episodios de GIRLS o de la miniserie latinoamericana PROFUGOS, por ejemplo), una de las que más me interesaba era la posibilidad de ver televisión japonesa, a la que uno normalmente accede muy poco. Pude ver dos episodios de la serie GOING HOME, dirigida por Hirokazu Kore-eda, el autor de AFTER LIFE. Trataré de ver en algún momento PENANCE, de Kiyoshi Kurosawa.

koreedaGOING HOME se da en dos bloques, uno con los primeros cinco episodios, otro con los que van del 6 al 11. Por cuestiones de tiempo sólo pude ver los dos primeros, pero creo que me sirvieron para tomarle el gusto a la serie y para entender cómo en Japón también la televisión está pasando a ser el espacio en el que los autores pueden desarrollar sus obras más personales.

Estéticamente, al menos si se juzga esta serie, falta mucho para llegar al nivel del cine. Hay algo bastante básico y sencillo en la puesta en escena de esta serie que hace recordar más a la TV argentina que, digamos, a BREAKING BAD. Pero a un autor de historias de familias y personajes, la estética algo chata (y la banda sonora algo cursi) no termina de molestar del todo, ya que el centro pasa por otro lado.

GOING HOME narra la historia de un ejecutivo de publicidad casado con una exitosa cocinera y con una hija medio problemática que asegura ver fantasmas. Cuando su padre enferma gravemente, el protagonista viaja al pueblo de su familia para ayudar en el hospital y allí descubre que una chica joven y bella viene a visitar a su padre en la clínica. Y decide investigar quién es, sospechando que se trata de una amante o de una hija producto de, acaso, una “doble vida” matrimonial.

Kore-eda se toma el tiempo para ir mostrando a los personajes en sus relaciones, en sus trabajos, dando una pintura completa de un grupo que también integra la madre y la hermana del protagonista, además de algunos compañeros de trabajo. Con bastante humor –algo simplón también, pero simpático- Kore-eda empieza una historia que, por lo que leí, irá llevando al protagonista a conocer un mundo muy diferente del que vive actualmente. Sin resultar apasionante, los dos primeros episodios de GOING HOME prometen y dejan en claro que la televisión no tardará mucho en ir ocupando el espacio del cine de autor narrativo.