“Tabú”: el espíritu de la aventura

“Tabú”: el espíritu de la aventura

por - Críticas
24 Abr, 2013 09:44 | comentarios

La crítica de TABU que escribí al otro día de verla en el Festival de Berlín 2012 tiene el entusiasmo de la inmediatez y prefiero dejarla así como está, con sus errores y con ciertos excesos que provenían de las ganas de compartir la excitación con todo el mundo. Se estrena, finalmente, en la Argentina, […]

Tabu-PosterLa crítica de TABU que escribí al otro día de verla en el Festival de Berlín 2012 tiene el entusiasmo de la inmediatez y prefiero dejarla así como está, con sus errores y con ciertos excesos que provenían de las ganas de compartir la excitación con todo el mundo. Se estrena, finalmente, en la Argentina, un poco más de un año después. Seguramente será la mejor película del año, o le andará muy cerca. Es imperdible en serio. Y hay que verla en cine. Eso. Aquí está la crítica. 

TABU, de Miguel Gomes, es una película tan increíble de ver como difícil de describir y explicar el placer que genera. Empecemos por la historia o estructura narrativa. El filme tiene un prólogo, una especie de cuento/fábula que introduce en tema y forma a lo que va ser la película: una combinación de lo fantástico, lo surreal, lo cómico y lo emotivo. Es la historia (relatada por el propio Gomes desde la voz en off) de un explorador del continente africano, muy angustiado por la muerte de su mujer y perseguido literalmente por su fantasma, que termina tirándose a los cocodrilos y acaso, sólo acaso, reencarnando en uno de ellos. En blanco y negro y el clásico formato cuadrado del cine clásico y la televisión (1:33/1), el corto juega con el choque entre la voz sincera y seca del relator y los sucesos algo absurdos que se van narrando, pero sin llegar nunca a la parodia, una zona que el filme logra evitar en todo momento.

escenas - tabuTras el prólogo, la película viene a Lisboa y a un tiempo que parece ser el presente, aunque mantiene el formato y el blanco y negro. Esta parte de la historia tiene tres personajes: Aurora, una vieja bastante cascarrabias y paranoica que tiene una relación muy curiosa con su mucama caboverdiana, Santa, quien vive con ella y la cuida, pero a la que maltrata cada vez que puede. Aurora tiene un bizarro sueño con monos peludos (sí, no pregunten) y, siguiendo ese sueño, pierde todo el dinero en el casino de Estoril (dinero que le da su hija, que la mantiene pero nunca la visita). Y la que está ahí también para sostenerla es Pilar, su vecina, una mujer algo solitaria y con aspecto de “buen samaritano” que tolera los comportamientos cada vez más paranoicos de Aurora.

Esa primera parte del filme, titulada “Paraíso perdido”, se centrará en estos tres personajes a lo largo de unos días: los intentos de Pilar de salir con un “amigo”, su participación en causas sociales y su relación con la “extraña pareja” de Santa y Aurora que viven en su mismo edificio. Aurora se volverá cada vez más demandante, mientras la estoica Pilar intenta leer “Robinson Crusoe” y soporta los embates de la vieja, que cree que la tiene embrujada.

Tabu_Miguel_GomesEl final de esa sección (que no revelaremos) dará paso a la siguiente, que transcurre mucho tiempo antes (promediando los años ’60, según parece, aunque el combo temporal será difícil de seguir del todo a partir de referencias culturales bastante descabelladas que irán apareciendo) y que muesta a Aurora, joven y bella, una gran cazadora que vive en una casona en la ladera del Monte Tabú, en Africa, recién casada con su marido. El filme será, como en el prólogo, narrado por una voz en off (en este caso de Gian Luca Ventura, un hombre de origen italiano que tendrá su parte importante en la historia) y desaparecerán los diálogos. Esto es: habrá sonidos ambiente, se escuchará tanto música incidental como música tocada en el lugar (Gian Luca y su amigo Mario tienen una banda que, digamos, tiene éxitos con covers de temas de The Ronettes como “Be My Baby” o “Baby I Love You”), pero no los oímos hablar. Sí, un poco como THE ARTIST, pero esto es totalmente otra cosa…

La historia de esta parte (que se titula “Paraíso”, invirtiendo el orden del TABU de Murnau, y rodada en Mozambique) involucrará, principalmente, a Aurora y a Gian Luca, que tendrán un affaire amoroso allí, mientras el marido de ella viaja, y con los peligros que la situación conlleva por otras cuestiones que tampoco revelaremos. Esto, sumado a cocodrilos que se escapan, éxitos pop cantados en castellano, portugués y por… The Ramones, además de otras variopintas situaciones, harán el aporte visual al que hay que agregarle una pata fundamental que es el relato y la lectura de cartas que, mayormente, se escuchan en la voz de Gian Luca y que, como las del explorador del principio, tienen un tono romántico, nostálgico y bastante triste.

tabu-miguel-gomes1La película, y particularmente estas partes, me hicieron acordar mucho a HISTORIAS EXTRAORDINARIAS, de Mariano Llinás, en la manera en la que texto e imagen se complementan, en cómo la voz va llevando al espectador a atravesar situaciones cada vez más absurdas y enrarecidas sin perder jamás la honestidad, la sinceridad emocional en el relato. Hay algo en el choque ése que funcionaba bien allí y lo hace también acá: el texto poético pero realista (especialmente en su tono) otorga a los delirantes hechos que se narran una suerte de plataforma sensible, una conexión emotiva, que hace que ninguno de los dos se dispare por su lado del todo. Por más bizarras que puedan ser las situaciones, se sienten como reales y esencialmente tristes y hasta conmovedoras.

Eso, en parte, la convierte en una gran película. Claro que no es todo ya que las imágenes creadas por Gomes (y el director de fotografía Rui Pocas, que hizo AQUEL QUERIDO MES DE AGOSTO MORIR COMO UN HOMBRE, nada menos) son de una gracia y un lirismo a la altura de los maestros del cine mudo con los que la película conversa/dialoga. Pero resulta difícil desarmar del todo a una película como TABU. Hay algo en ella que es mágico -especialmente la segunda parte, que tapa un poco a la primera-, que envuelve al espectador en una especie de recuerdo africano colonial pero en un mundo paralelo, en el que todo es “bigger and weirder than life” y donde el sentido del romance y de la aventura son los motores esenciales. Ese espíritu cinéfilo y aventurero dan marco y llevan a volar a esta película maravillosa, de lo mejor que se vio en años en la Berlinale, y más todavía en la competencia oficial.