Cannes 2013: el festival aceptable

Cannes 2013: el festival aceptable

por - Críticas
31 May, 2013 04:58 | comentarios

La sensación la venía teniendo desde unos días antes, pero fue una conversación con unos críticos alemanes que no conozco la que me clarificó el panorama. Hablábamos de las películas del festival, de nuestras favoritas y odiadas, clásica conversación nocturna de Cannes. Cuando les conté que me habían gustado películas como THE IMMIGRANT, INSIDE LLEWYN […]

thepast2La sensación la venía teniendo desde unos días antes, pero fue una conversación con unos críticos alemanes que no conozco la que me clarificó el panorama. Hablábamos de las películas del festival, de nuestras favoritas y odiadas, clásica conversación nocturna de Cannes. Cuando les conté que me habían gustado películas como THE IMMIGRANT, INSIDE LLEWYN DAVIS, ONLY LOVERS LEFT ALIVE, BEHIND THE CANDELABRA o NEBRASKA, uno de ellos me comentó con cierto desagrado que sólo parecían haberme gustado las películas norteamericanas. Lo cual, más allá de ser un comentario entre previsible y troglodita, era bastante cierto. La pregunta que había que responder ahí era porqué.

jimmyp1En el momento elaboré una especie de explicación que luego extendí un poco más con otro colega alemán, quienes evidentemente van a los festivales con la sensación de que cualquier película norteamericana en ese contexto es, de por sí, menor, y no se la puede analizar a la par de las demás. De cualquier modo, no es éste un intento de hacer una defensa del cine norteamericano presentado en Cannes (creo que no necesita defensa de ningún tipo), sino más bien tratar de entender el motivo por el que, al menos en la competencia oficial, gran parte de las películas “no hollywoodenses” no estuvieron a la altura de sus pares del otro lado del Atlántico. Al menos para mí.

Seguramente la mayoría de los balances dirán que fue una buena edición de Cannes, en la que se vieron bastantes películas notables, con una “solidez” promedio muy superior a la del año pasado y a la de la mayoría de los años que concurrí. Sin ir más lejos nuestra propia encuesta le dio la puntuación más alta a una sección en toda su historia a esta competencia 2013. Y si bien estoy de acuerdo que fue una buena edición, a la vez tengo la impresión de que será celebrada en el corto plazo, pero que a la larga no será un festival tan bien recordado. O no lo serán muchas de sus películas.


Mi sensación, por decirlo de algún modo, fue que se trató de un festival accesible, aceptable, en el que no sólo los productos hollywoodenses estuvieron a la altura de las expectativas, sino que la mayoría de los filmes europeos, asiáticos o del Tercer Mundo en general fueron bien recibidos. No hubo huidas masivas de salas ni películas excéntricas ni incomprensibles, casi no hubo basura pero tampoco genialidades. Sí, a muchos nos gustaron una buena cantidad de películas, pero tengo la sensación que no salió de acá ningún UNCLE BOONMEE, ningún HOLY MOTORS, ningún TABU –al menos no en la competencia oficial.

like fatherEsa “buena presencia” de la mayoría de las películas, tengo la impresión, es lo que causa ese agrado momentáneo, ese “buen sabor de boca” que dejó el festival. Pero tengo el temor, siguiendo con la metáfora gastronómica, que el paladar no se nos movilizó, que no encontramos sabores inesperados y especiales, ni para bien ni para mal. Comimos bien, salimos hechos, a otra cosa. ¿Recordaremos este «restaurante» dentro de un tiempo?

De alguna manera eso se conecta con mi gusto por las películas norteamericanas que se vieron en Cannes. Es que, conociendo las firmas, uno sabía con lo que se podía encontrar, y ni los Coen, ni Jarmusch, ni Gray, ni Soderbergh, ni Payne decepcionaron. Sus universos estuvieron presentes en películas que tal vez no sean las mejores de sus respectivas carreras, pero a la vez demostraron que no están ni acabados ni viviendo enteramente de su reputación. Sabíamos, más o menos, con qué nos íbamos a encontrar ahí, y eso fue lo que recibimos.

En cambio, el panorama cinematográfico mundial que presentó la competencia de Cannes resultó decepcionante no tanto por la calidad de las películas en sí sino por el camino que parecen recorrer, camino que representa una idea de qué es lo que debe ser “el cine internacional” que se consume en festivales.

El cine asiático mostró películas que están cada vez más lejos de la experimentación y el riesgo, y mucho más cerca de ser una imitación del cine norteamericano, pero sin el “know how” que hace funcionar tan bien a ese cine. Nos pueden gustar más o menos, pero las películas de Hirokazu Kore-eda, Jia Zhang-ke, Asghar Farhadi y Takashi Miike están entre lo más “mainstream” que esos cineastas han hecho y pueden hacer.

a-touch-of-sin-3A TOUCH OF SIN está muy lejos de películas como PLATFORM y STILL LIFE y se acerca más a modelos tarantinianos/corales de historias cruzadas y violentas que habrían sido impensadas en ese realizador una década atrás. LIKE FATHER, LIKE SON está a años luz del vuelo poético y las formas más nobles del cine japonés de películas como NADIE SABE o la propia STILL WALKING, del mismo Kore-eda. Es lo más parecido a un “crowdpleaser” que ha hecho en su vida. Y la de Miike es una mal guionada secuela de alguna franquicia de acción hollywoodense. De no haber sido suya (o de algún director de similar jerarquía y chapa) jamás habría estado en competencia en Cannes.

Podría seguir y seguir con varias películas más (JIMMY P., UN CASTILLO EN ITALIA y hasta la ganadora LA VIE D’ADELE) pero se va a hacer eterno el balance. Faltó riesgo, creatividad, toma de posición política, voluntad de atravesar los límites de la narración cinematográfica. Aclaro, no estoy pidiendo riesgo en el sentido “escándalo” -puedo vivir sin los genitales incendiados de HELI y las provocaciones del tipo “espantemos a la burguesía” que Cannes siempre nos «regala»- sino en términos de narración cinematográfica.

No hace mucho tiempo la competencia de Cannes tenía películas como FLORES DE SHANGHAI, JUVENTUD EN MARCHA, KHRUSTALIOV MY CAR, HAPPY TOGETHER, ELOGIO DEL AMOR, VA SAVOIR, MILLENNIUM MAMBO, THE HOLE, LA ANGUILA, EL SABOR DE LA CEREZA, LA HUMANIDAD, MOLOCH, LA MUJER SIN CABEZA y podría seguir y seguir… ¿Dónde están esas películas hoy en la competencia de Cannes? ¿Todo el riesgo que podemos esperar es ONLY GOD FORGIVES? ¿Qué lectura se puede hacer de esta competencia más que pensar que el cine internacional va camino a convertirse en una previsible imitación del cine de Hollywood con algo de “color local”, como si fuera una versión de la “cocina internacional” o la prueba de la globalización del gusto?

heli2Esa globalización está presente en el mercado hace mucho tiempo y los festivales de cine –con Cannes como portavoz oficial- deberían estar para tratar de quebrarla, de producir otros sentidos (“sabores”) estéticos y narrativos. Pero la industria del «cine arte» parece más interesada en seguir tratando de ganarle una batalla al mercado que está perdida. En lugar de aprovechar los medios y formatos de producción y distribución del cine actual, explotando nichos y segmentos específicos, sigue tratando de hacer la película accesible para ser vendida/comprada internacionalmente. De hecho, las grandes noticias de la industria siguen siendo qué películas compran o dejan de comprar las distribuidoras estadounidenses, olvidando que cada vez menos gente consume este tipo de cine así.

En ese universo, el cine no hollywoodense corre con desventaja, casi forzado a adaptarse a un sistema que no necesariamente le es natural. Nadie quiere hacer una película demasiado personal (en el sentido de “película con personalidad”) por miedo a no entrar en los circuitos que marca la compraventa internacional. Nadie quiere arriesgarse al abucheo o al escarnio o a ser defendido solo por un pequeño y fiel grupo de cinéfilos. Ante ese miedo, lo mejor es armar una estructura narrativa clara, contentar a los compradores y relatores de alfombra roja, y volverse a casa con contratos y contratitos.

Sin HOLY MOTORS ni POST TENEBRAS LUX, la competencia de Cannes pierde algo que no puede darse el lujo de perder. No hay Farhadis en el mundo que generen ese interés, ese debate, que planteen nuevas formas de pensar el cine. EL PASADO es el ejemplo claro del cine internacional predominante: un toque iraní, un gustito francés, un thriller norteamericano y lo atamos con moño. La ves, te podrá gustar más o menos, no pasará a la historia de nada.

La Vie d'AdèleLa competencia de Cannes 2013 quedará, para mí, como la que tuvo muchas de esas películas aceptables, esas en las que pocos se van, nadie se duerme y nunca se abuchean. Por eso, tal vez, me gustaron más las películas norteamericanas, porque no venden gato por liebre, porque juegan a lo que saben y juegan bien, porque no dicen una cosa y hacen otra. Si la película más sorprendente y arriesgada del festival la hace Jarmusch entonces hay un problema. No con Jarmusch, aclaro, sino con que hoy un veterano cineasta de culto como él siga siendo el parámetro de la radicalidad cinematográfica según Cannes.

Una pequeña coda: todo esto podría discutirse de otra manera si incluyo Un Certain Regard en esta discusión, ya que allí sí se vieron algunas películas más radicales en varios sentidos de todo el festival. Tal vez sea esa la intención a futuro del festival, ¿quién sabe? Pero el análisis “a lo ancho” de la 66° edición de Cannes será motivo de otra entrega, ya que ésta se ha hecho demasiado larga.