Cannes 2013: «The Immigrant», de James Gray (Competencia)

Cannes 2013: «The Immigrant», de James Gray (Competencia)

por - Críticas
24 May, 2013 10:43 | comentarios

THE IMMIGRANT, de James Gray, es la clase de película que suele dividir a los espectadores en fanáticos y detractores. Es que se trata de un producto tan de otra época, tan apegado a valores y formatos en desuso, que a algunos espectadores les resultará excesivamente «antiguo» (obvio, grandilocuente) o académico. En cambio, los que […]

DSC_3500.NEFTHE IMMIGRANT, de James Gray, es la clase de película que suele dividir a los espectadores en fanáticos y detractores. Es que se trata de un producto tan de otra época, tan apegado a valores y formatos en desuso, que a algunos espectadores les resultará excesivamente «antiguo» (obvio, grandilocuente) o académico. En cambio, los que entren en la propuesta, los que se sientan implicados en esa forma de narrar, pensarán que están ante el último de los cineastas clásicos, alguien que hace películas como si fueran los años ’50.

Es que esta película bebe de los melodramas de esa era pero también del cine mudo de la época que retrata (los años ’20) y del sonoro de un poco después (como esos dramas femeninos tan populares en los años ’30 y ’40). En lo temático -que no tanto en lo formal- aparecerán ecos de AMERICA, AMERICA, de Eliza Kazan; ERASE UNA VEZ EN AMERICA, de Sergio Leone y EL PADRINO II, de Francis Ford Coppola, tres sagas de inmigrantes que incluyen, obviamente, escenas en Ellis Island, puerto de entrada a Nueva York de los recién llegados de Europa a los Estados Unidos en todas sus épocas.

DSC_3749.NEFLa película transcurre en 1921 y se centra en Ewa (Marion Cotillard), una inmigrante polaca que tiene dos problemas al intentar entrar al país. Por un lado su hermana está enferma con tuberculosis y es retenida e internada en la isla en cuestión. Por otro, a la propia Ewa la acusan de «conductas inmorales» en el barco que la trajo y, siendo una mujer sola, le prohiben la entrada al país. Pero allí aparecerá para rescatarla un tal Bruno Weiss (el inefable Joaquin Phoenix), un empresario del espectáculo bastante curioso que maneja en un cabaret/burdel en el que a la incómoda y disgustada Ewa no le queda otra opción que participar ya que la familia que la esperaba allí, por su supuesta conducta inmoral, no quiere recibirla.


LA INMIGRANTE (no hay otra traducción posible para el título) se centrará en las experiencias de Ewa y su relación con Bruno, que es más extraña e intrigante de lo que parece en un principio. Ella es una mujer retraida y seria que no se siente para nada cómoda con su trabajo de bailarina de varieté y, obviamente, mucho menos cuando se da cuenta que el verdadero negocio ahí está en la prostitución. Pero necesita dinero para sacar a su hermana y no le queda otra que aceptar la propuesta de Bruno… peleándole la comisión. Y el tan curioso Weiss (tan curioso como puede serlo un personaje encarnado por Phoenix) es un malviviente y mentiroso, pero también es un hombre confundido, enamorado y capaz de gestos tiernos y amables en medio de lo que implica manejar una especie de agencia de prostitutas inmigrantes.

DSC_7839.NEFUn tercer elemento en la trama aparecerá con la figura de el Mago Orlando (Jeremy Renner), otro de esos personajes fantásticos de la época, un ilusionista a la antigua que fascina a Ewa y termina también interesado en ella. El problema es que Bruno y Orlando (no es su nombre real) son primos, ya tuvieron inconvenientes en el pasado y la situación triángulo amoroso sacará lo peor de cada uno, enfrentándolos ante una Ewa que no sabe muy bien si quedarse con alguno de ellos o salir corriendo disparada hacia cualquier otro lado, lejos, muy lejos de ahí.

Si bien está hecha con bajo presupuesto para los estándares hollywoodenses, THE IMMIGRANT captura a la perfección la época y el mundo de los inmigrantes: sus lugares de circulación, sus códigos, el submundo del varieté y de la prostitución, los  arreglos con la policía y las autoridades inmigratorias y así. Si algo pinta claramente el filme de James Gray (cuya carrera siempre se centró en el mundo de los inmigrantes) es que los Estados Unidos del sueño americano era (es) un lugar muy poco amable y generoso con los recién llegados, alejado de la mitológica «Tierra de la libertad».

El filme es sincero, directo y honesto en su descripción de sus personajes, los que exponen sus conflictos claramente de manera si se quiere arquetípica. Hay una escena de confesión religiosa de Ewa que Bruno espía que es uno de los puntos altos del filme, lo mismo que las catarsis emocionales de los personajes que parecen dictadas por el manual del cine clásico. A la vez, en algunos giros no del todo esperados del guión, la película logra confundir a los espectadores que imaginan que todo el relato irá pegado al carril de lo ya probado. Algo parecido pasa con las actuaciones, que pasan del trabajo con la mirada de Cotillard (que además habla polaco durante buena parte del filme) a los siempre raros experimentos físicos de Phoenix (que nunca caminará derecho en su vida) al trabajo más expresivo y para afuera de Renner.

En algún punto el filme hace recordar a THE DEEP BLUE SEA, de Terence Davies, la más claramente clásica de las películas de ese extraordinario realizador inglés. Gray se maneja siempre dentro del melodrama y su película tiene un tono triste y pausado, y jamás es sacada de ese cadencioso estilo por recursos de puesta en escena. Y es así, con esos elementos nobles -y si se quiere viejos- que logra conmover. No tanto por la historia de amor/desamor, sino por narrar casi en primera persona, a través de los ojos de la sufrida inmigrante polaca, la dolorosa y por momentos terrible experiencia de la inmigración.