Encuesta de consumo cinematográfico para un espectador frustrado

Encuesta de consumo cinematográfico para un espectador frustrado

por - Críticas
06 Jul, 2013 05:21 | comentarios

Ayer (sábado 6 de julio) intenté ir al Hoyts Abasto a ver GUERRA MUNDIAL Z y fue imposible. Digamos que fui más o menos prevenido de que era un fin de semana fuerte y llegué al Abasto a las 14 para sacar entradas para la función de las 16.30 o, en su defecto, la de […]

WORLD WAR ZAyer (sábado 6 de julio) intenté ir al Hoyts Abasto a ver GUERRA MUNDIAL Z y fue imposible. Digamos que fui más o menos prevenido de que era un fin de semana fuerte y llegué al Abasto a las 14 para sacar entradas para la función de las 16.30 o, en su defecto, la de las 19.15. La cola era larguísima pero yo opté por la mucho más rápida Cartelera Electrónica, en la que sólo había unas pocas personas. Enseguida noté que casi no había entradas para las 16.30 ni tampoco para la siguiente (había algunas en primera fila, pero no cuenten conmigo para ir allá). Frustrado, decidí empezar a ver otras y otras opciones hasta darme cuenta que, prácticamente, no había entradas para nada, en ningún horario, de ninguna película. ¿Qué estaría haciendo toda la gente esperando horas en fila?

monsters2Decidí volverme a mi casa y, en el camino, empecé a pensar si la cultura cinematográfica había cambiado tanto y yo era una reliquia de otra era o si, realmente, hay algo que se está haciendo mal. Lo más probable es que sea un poco de las dos cosas. Mi primera conclusión es que ya casi no se puede ir al cine por decisión espontánea. “El día está feo, vamos al cine”, no parece llevarse bien con los fines de semana. Supongo que podría haber tratado de comprar entradas con tarjeta de crédito desde mi casa, pero el asunto no habría cambiado demasiado. Vivo a muy pocas cuadras del Abasto y la diferencia de tiempo era mínima. Es evidente que el consumo cinematográfico en fines de semana –en las salas céntricas grandes, al menos- es un consumo que debe planificarse como se planifica ir a un show musical o a alguna obra teatral céntrica o un evento deportivo.

El cine era uno de los consumos que podían hacerse de manera más o menos espontánea, si mal no recuerdo. Muchas veces implicaba hacer largas colas o ir varias horas antes a las salas, pero tal vez por el tamaño mayor de los cines o por el consumo menos voraz que se hacía de los estrenos (no iba todo el mundo los primeros días) conseguir entradas no era una misión imposible. Raro era el caso de ir a sacar entradas a las 14 horas de un sábado y no conseguir para ninguna película a lo largo de todo el día y en un complejo con 12 salas.


man-of-steel-henry-cavillLlegado el caso uno podría tomar todo esto como una señal positiva de que el consumo cinematográfico es altísimo y hay que planificarlo con tiempo. Pero si uno mira cifras reales de consumo de cine en la Argentina –y aún en Buenos Aires- queda claro que no es tan así, más allá de cierto furor estacional. Es, sí, una buena temporada de estrenos grandes, pero los promedios no le llegan a los talones a los países que tienen un gran consumo cinematográfico.

A la vez, analizando la oferta de películas que se dan en el Hoyts Abasto (hablo de ese complejo porque es el que fui, aunque calculo que todas tendrán similares problemas) noté una serie de cuestiones. A saber:

El domingo 7 hay, distribuidas en 12 salas, un total de 60 funciones. 19 de ellas son de MI VILLANO FAVORITO 2, 14 son de MONSTERS UNIVERSITY y 12, de EL LLANERO SOLITARIO. Esto es: 45 funciones sobre 60. Es decir, el 75% de las funciones para tres películas: una en cuatro salas y las otras dos, en tres cada una (Dato extra: ninguna función subtitulada de las películas animadas, ni una sola).

llanero2Si esas tres películas ocupan 10 salas nos quedan, entonces, dos salas libres: en una daban GUERRA MUNDIAL Z (estreno de dos semanas atrás) y en otra, ANTES DE LA MEDIANOCHE. Es decir: 5 películas en total, a las que hay que sumar una (sólo 1) función nocturna de QUE PASO AYER? 3 y una -una sola- de EL HOMBRE DE ACERO, en los horarios que dejan libres las películas infantiles que bajan sus funciones a la noche.

Además de la mínima variedad de títulos que se pueden ver en doce salas, lo más obvio es que las funciones se miden tomando como variable de ajuste la cantidad de espectadores. Es tan fuerte este eje que las funciones se expanden o limitan según los espectadores esperados, cada día y -da la impresión- aún en el mismo día, como si fuera el «minuto a minuto» del rating televisivo. Y esto cambia todo el tiempo, ya que se espera que haya siempre la menor cantidad de butacas vacías.

No mucho tiempo atrás una de las formas de evitar este tipo de caos –colas largas o cines agotados- era esperar unas semanas y recién ver las películas cuando bajaban un poco en la “intención de compra”. Ese cálculo es ahora imposible: si uno espera, la cantidad de funciones se achica paulatinamente con ese mismo interés y para cuando uno finalmente va al cine se da cuenta que la película está igualmente agotada ya que se da en poquísimas funciones, si es que no salió de cartelera. Es decir: la proporción de “llenado” de salas es siempre la misma y esperar no sirve para nada.

before-midnight2Si el cine es tan exitoso uno podría pedir que se abran más y más salas, pero evidentemente no es negocio abrir más porque se tiene un enorme lucro cesante de lunes a jueves: que las salas más o menos exploten tres días a la semana no debe alcanzar para que cierren los números. El rendimiento está calculado, casi, al dedillo y una sala más o una menos parecería que desbarata la precaria economía de boom de fin de semana y desolación de martes a las dos de la tarde.

Más allá del fastidio de haber ido al cine y tener que volver sin poder ver la película en cuestión –no es la primera vez que me pasa-, lo que me interesa es preguntarles a los lectores, quienes evidentemente van más al cine que yo (que tiendo a ver las películas en funciones de prensa) cómo es que consumen cine actualmente. Tómenlo, si quieren hacerlo, como un breve cuestionario de consumo para tratar de entender este extraño mercado de pocas opciones, salas llenas, funciones segmentadas y largas colas:

-¿Van al cine el fin de semana de estreno o esperan pensando que en uno o dos fines de semana las salas estarán más vacías?

-Si esperan, ¿les da resultado?

-¿Cuántas veces fueron a un multicine y luego de hacer una larga cola se dieron cuenta que no había entradas para ninguna película de las que les interesaba ver?

-De ser así, ¿qué hicieron? ¿Sacaron para otra cosa, terminaron en primera fila, cambiaron de planes o se volvieron a sus casas?

-¿Cómo sacan entradas para el cine? ¿Por internet, con tarjeta en los cajeros electrónicos de las salas o haciendo la cola?

-¿Siguen prefiriendo ir al cine pese a las potenciales complicaciones o eso los ha llevado a consumir piratería o esperar las ediciones en DVD?

-Si tuvieran que decir cuál es la forma más sensata –qué horario, qué sala, a cuántos días de un estreno- para ir al cine, ¿cuál eligirían?

-¿Cuántas veces van al cine por año?