Cine/TV: Entrevista a Andrew Bujalski

Cine/TV: Entrevista a Andrew Bujalski

por - Críticas
09 Sep, 2013 11:21 | comentarios

Andrew Bujalski es uno de los mejores y más interesantes cineastas norteamericanos. Alejado de las etiquetas que pretenden imponerle (muchos lo consideran «el padre del mumblecore»), se trata de un realizador que arriesga constantemente en cuestiones de forma. Si bien sus primeras dos películas (FUNNY HA HA y MUTUAL APPRECIATION) fueron claramente influyentes en la aparición […]


"Computer Chess" Portraits - 2013 Sundance Film FestivalAndrew Bujalski es uno de los mejores y más interesantes cineastas norteamericanos. Alejado de las etiquetas que pretenden imponerle (muchos lo consideran «el padre del mumblecore»), se trata de un realizador que arriesga constantemente en cuestiones de forma. Si bien sus primeras dos películas (FUNNY HA HA y MUTUAL APPRECIATION) fueron claramente influyentes en la aparición ese subgénero de «jóvenes de veintipico hablando de sus vidas» que dio luego a luz todo un grupo enorme de cineastas independientes, pronto Bujalski empezó a alejarse de lo probado. Primero, con BEESWAX, un drama familiar. Y ahora con COMPUTER CHESS, una verdadera rareza: un filme centrado en una competencia de ajedrez por computadora a principios de los ’80. La película, además, está filmada con una cámara analógica de video que le da al filme el aspecto de ser un objeto encontrado en algún arcón de los recuerdos.

COMPUTER CHESS marca el arribo, a América Latina, del célebre Sundance Channel. El canal llegará por ahora sólo a través de DirecTV e incluirá una mezcla de películas independientes y series originales. La película de Bujalski se verá a partir del 17 de septiembre y el 20 de este mes llegará también TINY FURNITURE, la opera prima de Lena Dunham (la creadora de GIRLS). Entre las series originales se verán RAKE y MR. SELFRIDGE. El canal transmitirá más adelante series de AMC Networks como la extraordinaria RECTIFY.

Hace unos días, el New York Times eligió a Bujalski como uno de los «mejores 20 directores menores de 40 años» de todo el mundo. Poco antes de eso, hablamos con el realizador -un viejo conocido de la casa, visitante del Festival de Mar del Plata en 2007- acerca de su fascinante y extraña nueva película (que participó este año en los festivales de Sundance y Berlín, entre otros) y de la situación actual del cine independiente en los Estados Unidos.


computer-chess-poster-La película se centra en un mundo muy específico –un torneo de ajedrez por computadora a principios de los ’80— y, a la vez, muy distinto a los de tus otras películas. ¿Qué te atrajo de ese universo para hacer una película sobre él?

-Probablemente todas mis películas sean sobre mundos muy específicos, difíciles de definir. Todos son personajes un poco extremos en un momento y en un lugar bien determinados. En principio me interesó la idea de filmar con una cámara de video anticuada (una Sony AVC-3260, creada en 1969 y que graba de modo analógico). Había visto una película hecha por el fotógrafo William Eggleston (“STRANDED IN CANTON”) filmado en esa cámara y me había encantado el look. Me interesaba poder armar una narrativa así, era un desafío. Me encanta el 16mm., todas mis películas fueron hechas así, pero creo que se puede hacer algo interesante en cualquier formato. Lo del torneo de ajedrez no sé cómo empezó a interesarme como tema, es algo subconsciente, pero sé que era un escenario perfecto para trabajar con ese tipo de cámaras. Durante años fue una especie de fantasía filmarlo y finalmente, cuando se cayó otro proyecto, lo pudimos armar muy rápidamente.

Hace poco tiempo se estrenó “jOBS”, una película no demasiado interesante sobre Steve Jobs, pero lo más entretenido que hay en ella es ver lo que eran las computadoras a fines de los ’70 y principios de los ’80. ¿Cómo recordás tu conexión con ellas?

-Mi primera computadora fue una Commodore 20. La habré tenido a los 7, 8 años, no sé muy bien cómo. Recuerdo que me fascinaba y que me quedaba horas por la noche, sin dormir, tratando de hacer un programa que escribiera mi nombre. Tardabas un montón de tiempo para poder hacer eso. En esa época era algo apasionante, así que imaginate ahora. Hoy también me paso horas en la computadora. Ojalá no fuera así, pero es imposible. Creo que la película finalmente es sobre eso, sobre la fascinación por la tecnología. Hoy mucha gente –y me incluyo— nos expresamos mejor por email que personalmente, podemos escribir más rápido de lo que hablamos. Lo curioso es que era algo que originalmente servía para ganar tiempo y hoy en día te pasás todo el día mandando emails y la verdad es que no te libera nada de tiempo.

-En la película se juntan los geeks que están en el torneo de ajedrez con un grupo New Age que tiene un encuentro espiritual, lo que da pie a una serie de cruces interesantes, casi filosóficos. ¿Cómo se te ocurrió cruzarlos?

-Tengo la impresión que tendemos a pensar que la cultura pop se divide claramente en etapas, que en los ’50 todo el mundo escuchaba a Elvis, en los ’60 eran todos hippies, en los ’70 todos bailaban disco y en los ’80, no sé, jugaban a los videojuegos. Y no es así. La historia transcurre en tiempo real, los cambios son paulatinos. En BOOGIE NIGHTS hay una escena muy divertida que muestra, irónicamente, cómo el 1º de enero de 1980 todo cambia en la vida de los personajes. Los cambios no se dan así, las otras culturas siguen estando ahí y se cruzan. Me gustaba mezclar este grupo de programadores de computadores que creen en el pensamiento lógico con un grupo cuya búsqueda es más del tipo espiritual. Es un enfrentamiento clásico entre mente y cuerpo, pero todos a su manera desean acercarse al otro. Además creo que es un contraste divertido.

computer chess-De hecho, y volviendo un poco a la película sobre Steve Jobs, hay bastantes elementos de New Age en los inicios de la computadora.

-Sí, claro, especialmente en California. Es sorprendente. A mí siempre me llamó la atención que Jobs durante mucho tiempo se trató su cáncer con métodos orientales y evitó toda la medicina occidental. Algo que parece sorprendente viniendo de un programador de computadoras.

Volviendo al tema de la cámara de video. ¿Te obligo a filmar de manera muy diferente? ¿A pensar de otra forma la estética de la película?

-La mayor parte del tiempo fue sorprendentemente parecido. Lo que sí fue distinto es que ésta es mi primera película en la que no hice un guión convencional. Trabajé con unas 8 páginas de notas. De cualquier modo no fue tan diferente. Finalmente lo principal es el trabajo con los actores y la cámara, en ese sentido, es como un actor más. La cámara te daba algunas sorpresas y eso podía ser divertido pero, a la vez, un poco enervantes porque casi siempre había algún problema. Lo divertido fue poder hacer andar la cámara libremente y por momentos filmar antes o después de las tomas propiamente dichas. Hay bastante material que quedó de ahí, de estar filmando siempre y transmitir esa cosa viva.

-La película empieza casi como una especie de documental, de “detrás de escena” de ese mundo pero pronto se va volviendo más y más extraña, casi surrealista. ¿Siempre fue ese el plan?

-No, no tanto. El material que más da como documental fue algo que se filmó improvisadamente, sin preparación y quedó brillante. Fue casi un milagro. Tenía el tono justo. La idea a partir de ahí fue ir cambiando la perspectiva, desde algo más realista hasta un momento en que parece que la realidad queda completamente afuera.

computer_chess-Después de tres películas (FUNNY HA HA, MUTUAL APPRECIATION y BEESWAX) que exploraban el universo de personajes de veintipico y sus mundos íntimos, ¿hacer COMPUTER CHESS fue un intento por tratar de salir del encasillamiento del llamado “mumblecore”?

-Me encanta la idea de escaparme de cualquier etiqueta. Mis películas siempre fueron personales, pero no necesariamente ombliguistas. Mi intención nunca fue hacer en ellas una declaración sociológica o etnográfica acerca de una generación, ni tuve nunca ninguna agenda en particular acerca de qué decir sobre mi generación. Era sólo alguien contando el mundo que vivía, que conocía. Por motivos obvios –ya no tengo más veintipico- ése no es más mi mundo. No creo que todo lo que filmás tenga que ser autobiográfico, sí personal. Mi primera película es increíblemente directa y personal, como un traslado directo de mi conciencia a la pantalla. Las siguientes son menos directamente autobiográficas, pero no por eso menos personales. Alguna gente puede pensar que eso es mejor o peor.

-Los cineastas independientes en los Estados Unidos en los últimos tiempos parecen más interesados en hacer películas para llamar la atención de Hollywood que por un deseo de hacer un cine más personal y arriesgado. ¿Creés que existe hoy en Estados Unidos un cine verdaderamente independiente?

-A Hollywood cada vez le interesa menos lo independiente y para los cineastes cada vez es más difícil llegar allí. Tengo la sensación de que ser cineasta cada vez es más parecido a ser un músico de jazz: trabajás dentro de unos parámetros más o menos establecidos dentro de la cual podés hacer grandes trabajos, pero nunca vas a tener el impacto que tuvo John Coltrane. Yo sé que suena un poco deprimente, pero lo veo así.

-Crees que los cambios en los modelos de distribución (online, video on demand o estrenos en TV como es en este caso) pueden ayudar en cierto modo a los cineastas independientes?

-No lo sé, la economía cambia todo el tiempo que nunca se sabe. El modelo económico hoy es problemático para el cine, especialmente para los que todavía valoramos mucho la experiencia de ver películas en la sala oscura del cine. De cualquier modo hoy te alegra tener la posibilidad de mostrar las películas de la manera que sea posible y que la gente las vea, aunque sea en TV. Lo bueno que genera esto es que van a seguir existiendo las películas, aunque después la gente las vea en un teléfono…