Berlinale 2014: Parte 4

Berlinale 2014: Parte 4

por - Críticas
12 Feb, 2014 10:44 | Sin comentarios

El Festival de Berlín 2014 va llegando al final y a juzgar por los filmes comentados aquí uno podría decir que la experiencia está siendo bastante buena. Por un lado, es cierto: hay una gran cantidad de buenas películas en las distintas secciones del amplio festival. Pero por otro sigue faltando títulos que sorprendan o […]


Berlinale_2014El Festival de Berlín 2014 va llegando al final y a juzgar por los filmes comentados aquí uno podría decir que la experiencia está siendo bastante buena. Por un lado, es cierto: hay una gran cantidad de buenas películas en las distintas secciones del amplio festival. Pero por otro sigue faltando títulos que sorprendan o que parezcan abrir nuevos caminos, al menos desde la experiencia personal y las pocas películas que uno llega a ver del total de las que aquí se presentan. Me faltan todavía analizar las cuatro películas argentinas –las que serán eje de una próxima entrega– y todavía llevo unos días de retraso respecto a los filmes que voy viendo en las distintas secciones, pero la obra maestra se sigue buscando y me da la impresión de que este año no va a aparecer. De cualquier modo, aquí hay un repaso de cuatro películas, algunas de las cuales se cuentan entre las mejores que vi en esta edición inusualmente cálida (sin nieve ni temperaturas bajo cero) de esta edición del festival alemán.

nick cave20.000 DAYS ON EARTH, de Iain Forsyth y Jane Pollard (Panorama) Ojalá todos los documentales biográficos oficiales sean tan creativos y personales como éste sobre Nick Cave, con guión del propio Cave, en el que el músico australiano cuenta su historia con algunos recursos ficcionales (apariciones de «fantasmas» en su auto, una sesión de terapia, etc, etc.) y muchísimo material de su carrera, además de performances en estudios y en vivo de su disco más reciente y algunos temas clásicos. Si bien tiene menos música que la que uno desearía, el filme logra meterse literalmente en la cocina de Cave, quien abre sus archivos personales, cuenta historias fascinantes y sigue alimentando el mito que lo acompaña a lo largo de su carrera. La película no deja frente sin explorar y pasa de historias de vida familiares (la muerte de su padre, su esposa e hijos, su pasado de adicciones) a cuestiones ligadas a lo musical (la experiencia de tocar en vivo, sus ideas respecto a las grabaciones), siempre llevado de la mano por el propio Cave. Es cierto que la película es bastante autocelebratoria (de cualquier modo, él es bastante autocrítico consigo mismo y con su obra), pero cualquier espectador interesado en su trabajo encontrará al filme fascinante. Y el que no lo sea –o el curioso en el mundo de los documentales musicales– podrá llevarse una extraordinaria impresión de este filme, que consigue un retrato de su protagonista como muy pocos documentales de este tipo lo han logrado.

Alain ResnaisAIMER, BOIRE ET CHANTER, de Alain Resnais (Competencia) El venerado y nonagenario cineasta francés de clásicos de todos los tiempos como EL AÑO PASADO EN MARIENBAD e HIROSHIMA MON AMOUR, entre muchos otros, continúa entregado a su devoción por el teatro en su más reciente adaptación de una obra de Alan Ayckbourn, a quien lleva al cine por tercera vez luego de SMOKING/NOT SMOKING y CORAZONES. Se trata de la más ostensiblemente teatral de sus adaptaciones, con decorados que remedan a escenarios (cortinas de fondo y escenografías falsas) y un tono de farsa cómica bastante tradicional dentro de Francia, siendo la más simple de las obras de este autor inglés adaptadas por Resnais. Es una historia centrada en un tal George Riley, a quien jamás vemo, pero del que sabemos que tiene una enfermedad y está por morirse, pero que además ha enamorado (y parece que sigue enamorando) a toda mujer con la que se cruza. Eso incluye a los personajes de Sabine Azema y Caroline Silhol, dos mujeres casadas que están, además, ensayando una obra teatral en la que se involucrará el tan mentado Riley. El tono es cómico y liviano, las actuaciones son exageradamente teatrales (ampulosas, llenas de tic, guiños y silencios «para efecto», algo que será un chiste recurrente de la trama), y si bien es evidente que Resnais y sus actores juegan con el registro afectado, la sensación en el espectador termina siendo bastante parecida a la de ver una obra de este tipo. Lo que le juega a favor al filme es su frescura y efectividad. Pese a su edad, Resnais se muestra más liviano y accesible que nunca, en una trama a la que le podría caer bien la denominación de «burbujeante». Como el uso de esa misma palabra dentro de una crítica, la película también puede parecerle al espectador un ejercicio completamente demodé y algo vetusto.


CalvaryCALVARY, de John Michael McDonagh (Panorama) Entre las mejores películas que vi en la Berlinale está este filme, el segundo dirigido por el escritor y autor teatral inglés quien debutó hace pocos años con THE GUARD. El protagonista vuelve a ser aquí el extraordinario Brendan Gleeson, quien compone a un cura de un pequeño pueblo en Irlanda, quien es amenazado de muerte por un hombre en el confesionario (por haber sido violado de chico por otro cura) y le dice que lo matará en una semana. El cura no sabe quién es ese hombre y el filme se desarrollará a lo largo de esa tensa semana en la que «el padre Gleeson» irá interactuando con su comunidad, algo que servirá además como «investigación» de ese posible crimen. Ese «disparador» narrativo sirve, más que nada, para trazar una pintura bastante dura de la vida en ese pueblo, de la relación de la comunidad con la religión y de las propias luchas internas (y familiares) del perturbado cura, un ex alcohólico que además tiene una hija que, luego de un intento de suicidio, lo viene a visitar. La película suena durísima y lo es, aunque el tono es por momentos bastante liviano (el propio director la definió como «DIARIO DE UN CURA DE CAMPAÑA, de Robert Bresson, con algunos gags en el medio») que por momentos recuerda a las películas (y los personajes) irlandesas de John Ford. Las sorpresas son constantes y el tono relajado del filme disimula por momentos lo sombrío de la propuesta. Si bien la resolución no es del todo lograda, el filme resulta atrapante de principio a fin, especialmente gracias a un notable guión, a una extraordinaria composición de lugar y a Gleeson, cuyo pesado cuerpo parece cargar encima los pecados de todo el mundo. Lo acompaña un gran elenco (Chris O’Dowd, Isaach De Bankole, Aidan Gillen, M. Emmet Walsh, Domhall Gleeson, Kelly Reilly y Marie-Josee Croze, entre otros) en un filme que trata un tema bastante similar a la reciente PHILOMENA, pero de un modo mucho más austero. El aporte de la productora argentina Flora Fernandez Marengo se hace notar especialmente al final, con la aparición en los créditos de un tema cantado por Mercedes Sosa.

coteQUE TA JOIE DEMEURE, de Denis Coté (Forum) Luego de su raro paso por la competencia aquí en Berlín el año pasado con la excelente VIC + FLO SAW A BEAR, el canadiense Coté vuelve a su cine más experimental con este filme que él mismo definió, al presentarlo aquí, como una «alegoría sobre la idea del trabajo». El filme es un documental con algunos elementos ficcionales que describe con mucha precisión e imágenes de gran justeza, el trabajo en una fábrica a través de mostrar el funcionamiento de sus maquinarias, así como las rutinas de los obreros. A esto, Coté le incorpora algunos diálogos, frases y conversaciones entre los operarios en sus momentos libres, siempre sobre temáticas relacionadas con el trabajo mismo y su relación con él. Con elementos que hacen recordar al cine de Jean-Marie Straub (especialmente en los textos y fraseos de los operarios) y una muy precisa composición del espacio laboral (ecos del cine de Harun Farocki aquí), el director construye una pequeña sinfonía (más bien, una persistente melodía para aparatos mecánicos) sobre la experiencia y alienación cotidiana que genera el trabajo industrial.