Oscars 2013: las ganadoras fueron las redes sociales

Oscars 2013: las ganadoras fueron las redes sociales

por - Críticas
03 Mar, 2014 09:41 | comentarios

La previa el Oscar es tan larga, tan detallada, cada candidato tan debatido, cada nominación tan analizada, que cuando finalmente se dan los premios es todo un gran, gigantesco deja vu. Hasta hace pocos años solía haber algunas sorpresas en cada ceremonia, pero a juzgar por los ganadores de este año hay que decir que ayer […]

oscars alfonso-cuaronLa previa el Oscar es tan larga, tan detallada, cada candidato tan debatido, cada nominación tan analizada, que cuando finalmente se dan los premios es todo un gran, gigantesco deja vu. Hasta hace pocos años solía haber algunas sorpresas en cada ceremonia, pero a juzgar por los ganadores de este año hay que decir que ayer se batió un record: no hubo ninguna. Lo más curioso es que era una edición pareja y sin claros favoritos, pero hace unos meses pareció quedar fijado en piedra el palmarés y así quedó.

Como ejemplo valgan las encuestas: yo acerté 19 de los 21 ganadores entre los largometrajes y aún así mucha gente acertó más (otros años, con 19 robaba). Y mis dos «errores» fueron en categorías parejas que podían haber ido a un lado o al otro entre los que voté y los que finalmente ganaron (documental y guión original), por lo cual aun así no de puede hablar de sorpresas. De hecho, para ganar este tipo de concursos hoy la única solución es acertar en la lotería de los cortos que nadie vio ni conoce. Por lo demás, el margen de error es mínimo.

oscars 12yearsEso, para mí, le quita un enorme factor de sorpresa a los Oscar. La Academia siempre fue predecible y muy influenciable, pero hasta hace no mucho nos ofrecía algunos premios que llamaban la atención, que pocos predecían. No hay que ir mucho más lejos que al 2009, el año que ganó EL SECRETO DE SUS OJOS, candidata de muy pocos. Hoy eso ya no pasa. Si bien, es cierto, la mayoría de las veces en las que la Academia sorprendía era para mal, por lo menos era un signo de personalidad propia. Hoy parece que los ganadores ya ni los votan los 6000 miembros sino un grupo enorme de lobbystas, agentes de marketing, publicistas y periodistas que van armando el combo ganador semanas antes.


Es por eso que ver el Oscar hoy tiene más que ver con la sorpresa del «vivo», de ver cómo se visten y que pasa, y quien se cae o dice una pavada, cómo funciona el conductor y, más que nada, el movimiento que se produce en las redes sociales. El Oscar dejó de ser importante por lo que solía ser importante y hoy es un evento que ofrece, más que nada, oportunidades para el retuiteo, el photobomb, el «like» y, desde ahora, también el selfie.

Curiosamente, tiene sentido. Las redes sociales han implantado una serie de rara democratización de la experiencia televisiva y todo lo que no sucede en el escenario en términos de novedades, sorpresa y originalidad sucede en Twitter, Facebook o Instagram, digamos. La sorpresa hoy es un tweet simpático, una foto histórica (como el millonario selfie de Ellen y famosos) o capturar un error en vivo. Los premios son secundarios, salvo para hacer algún irónico o simpático comentario al respecto.

oscars pizzaNo digo esto, aclaro, con nostalgia de los viejos tiempos. Al contrario, siento que si la Academia no nos ofrece nada muy divertido nos divertimos entre nosotros. Y la ecuación funciona: ellos hacen una ceremonia menor y predecible y nosotros la pasamos bien igual. Una ceremonia como la de ayer, hace diez o quince años, mandaba a dormir a la mitad de la gente. Hoy casi todos se quedan, pero los imagino más leyendo Twitter que viendo la TV. Me pasa a mí también: hasta hace poco veía twitter de reojo tratando de no perderme nada de lo que pasaba sobre el escenario. Hoy lo hago sin culpa: es más probable hallar algo divertido en esta pantalla que en la otra. Así, la conexión de la ceremonia con las redes sociales saca la diversión del escenario propiamente dicho y la lleva a los propios espectadores. Y somos nosotros los que le trabajamos gratis a la Academia, finalmente…

Si vamos en concreto a la ceremonia, diría que Ellen DeGeneres estuvo muy bien y sacó a flote un evento que tenía básicos clips sobre heroísmo armados sin ninguna originalidad (hoy cualquiera sube clips así a internet en unas horas), canciones interpretadas con una llamativa discreción escénica y mínimos toques de encanto. Era Ellen la que levantaba el muerto a fuerza de simpáticos comentarios y salidas como lo de la pizza y el selfie que –por más preparadas que estuvieran– parecían tener vida propia. A Ellen –como a Amy Poehler y Tina Fey en los Globos de Oro– habría que dejarla unos años en el puesto. Eso no solo prueba que estas mujeres son excelentes en la tarea de crear buen clima en estas ceremonias sino que son tan buenas o mejores comediantes que los hombres. 

86th Annual Academy Awards - ShowLos premios, dijimos, fueron tan predecibles que el análisis podría haber sido escrito hace varias semanas. De cualquier modo, con los números puestos, queda claro que las grandes ganadoras fueron 12 AÑOS DE ESCLAVITUD y GRAVEDAD. La primera tuvo tres premios pero todos importantes (incluyendo película), mientras que la segunda se llevó siete, la mayor cantidad de la noche, pero solo uno –dirección– en una categoría de las llamadas «grandes». Algo similar a lo que pasó, recuerdo, entre AVATAR y VIVIR AL LIMITE. La película grande e impactante vs. la «importante». Tres premios –dos de ello actorales– dejan a DALLAS BUYERS CLUB como la tercera en discordia.

Perdedoras claras fueron ESCANDALO AMERICANO (diez nominaciones y… nada), NEBRASKA, EL LOBO DE WALL STREET CAPITAN PHILLIPS. Se llevaron lo suyo EL GRAN GATSBY y ELLA, que dio una mínima sorpresa al ganar Spike Jonze como mejor guionista. Mínima, digo, porque hasta las propias apuestas estaban parejísimas entre esa película y la de Russell. Creo que el gran error de la Academia fue premiar 20 FEET OF STARDOM –una película simpática y menor, pero bastante intrascendente– en lugar de THE ACT OF KILLING, sin hablar de los Fred Wiseman, Errol Morris y otros que quedaron en el camino. Y no mucho más. Los premios fueron lo menos interesante –por lo predecibles– de todo el evento.

Los premios de la Academia son como el opuesto a los de los festivales de cine. En uno son 6000 personas que votan cada uno por su lado (no se juntan, como dijo un comentarista en una publicidad de TNT) y que leen todo lo que se dice no solo sobre las películas sino sobre lo que debería ganar. En el otro, son 5, 7, 9 personas que tratan de mantenerse al margen del «hype» y votar lo que se les da la gana. Generalmente coincidimos más con el consenso de los primeros que con las arbitrariedades de los segundos. Pero ceremonias como las de ayer hacen extrañar los premios festivaleros: ahí sí que nunca se sabe lo que va a pasar y, aunque sea para enojarte con el jurado, las películas siguen siendo el tema de conversación.

La lista de ganadoras está en OtrosCines.com y acá les dejo algunos tweets míos de anoche que, creo, son más elocuentes que lo que acaban de leer respecto a la ceremonia.

Por la canción de ELLA cantada por Karen O (Yeah Yeah Yeahs) y Ezra Koenig (Vampire Weekend).