Riviera Maya Film Festival: «Under the Skin», de Jonathan Glazer

Riviera Maya Film Festival: «Under the Skin», de Jonathan Glazer

por - Críticas
16 Mar, 2014 03:05 | comentarios

Muchas veces hemos criticado trabajos cinematográficos de directores surgidos del mundo del videoclip por su tendencia a la fragmentación audiovisual y narrativa, por su búsqueda de efectos e impactos sin repercusión emocional y por su imposibilidad de respetar los tiempos y la evolución dramática de una historia, entre otras cosas. Y las veces que los […]

Scarlett Johansson Under the SkinMuchas veces hemos criticado trabajos cinematográficos de directores surgidos del mundo del videoclip por su tendencia a la fragmentación audiovisual y narrativa, por su búsqueda de efectos e impactos sin repercusión emocional y por su imposibilidad de respetar los tiempos y la evolución dramática de una historia, entre otras cosas. Y las veces que los hemos celebrado es cuando demuestran que entienden que el cine favorece otro tipo de relato y una manera diferente de organizar el sentido: el plano, las actuaciones, los diálogos, etc. El caso de UNDER THE SKIN, de Jonathan Glazer, es especial porque no responde a esta tradición. Su película es extraordinaria sin traicionar ciertos códigos de organización audiovisual más propios del clip que del cine y fundándose, principalmente, en la búsqueda de efectos e impactos visuales. Curiosamente, es buena porque nunca deja de funcionar como un largo videoclip.

undertheskin2Ahora bien: hay videoclips y videoclips. En sus trabajos para Massive Attack, Radiohead, Blur y Nick Cave, entre otros, Glazer ha sabido mostrarse como un fabricante de mundos perturbadores y sombríos, creando climas oscuros y tenebrosos a la vez que tratando de conectar emocionalmente con el espectador, pero siempre desde una distancia clínica, un tono gélido y casi «kubrickiano» que distingue a muchas de sus cortas creaciones. En sus clips no suele «contar historias» y podemos decir que, al menos en la manera clásica, en UNDER THE SKIN tampoco cuenta una. Podría, en un punto, ser un largo clip conceptual de una versión femenina de ZIGGY STARDUST interpretada por (la también cantante) Scarlett Johansson, pero con un detalle no menor: no tiene canciones.

Más cerca que nunca de Kubrick –como referencia principal, temática y estética–, Glazer construye un minicuento de ciencia ficción y terror que se organiza mediante un sistema de pesadillas: cada escena está organizada como un todo macabro, a caballo de la recorrida por Glasgow de una extraterrestre que busca presas humanas (masculinas) para convertirlas quien sabe en qué clase de gelatina interestelar. De entrada, y tras un ingreso a la Tierra que es un homenaje hecho y derecho a 2001, vemos que «Scarlett alien» (el personaje no tiene nombre: nadie tiene nombre en la película) toma el cuerpo y las ropas de una chica muerta para con él empezar a bordo de una van una recorrida decididamente extraña y macabra que incluye pedidos de direcciones («¿me dice cómo llego al supermercado?»), amenaza de sexo salvaje y un final perverso y negrísimo para los que no pueden resistir la «Scarlett tentación»…


Under-the-Skin-618x400Glazer no organiza estas situaciones de una manera convencional. Los personajes por momentos se mueven en las sombras, en sets negros, en otros los cuerpos y rostros se funden con el paisaje. Hay realismo documental casi directo y fantasía pura. Hay escenas casi totalmente digitales, casi animadas y otras puramente abstractas, más cerca del cine experimental que de cualquier filme de terror o ciencia ficción. Si bien Kubrick es el Maestro de Ceremonias, en su lógica pesadillesca UNDER THE SKIN pertenece más al universo de los David (Lynch, Cronenberg) en su capacidad para funcionar como reflejo directo de algún tipo de subconsciente que llega a la pantalla sin demasiados filtros.

La película perturba y fascina desde la constante provocación e incomodidad. Los pocos diálogos que hay son entre Scarlett y las ocasionales víctimas. No sólo ellos hablan en el más cerrado escocés imaginable, sino que Glazer los filma con cámaras caseras (tipo GoPro) aparentemente de manera documental: Scarlett los paraba subida al camión, les preguntaba por direcciones y ellos le contestaban sin ser conscientes de la presencia de las cámaras, algo que se nota por el audio sucio del sonido directo. La idea de la diva irreconocible por su peluca negra y corta seduciendo a transeúntes en desolados parajes de Escocia ya suena como una idea bastante absurda. Tomando en cuenta la forma en que esas escenas están filmadas, continuadas y volcadas a la película, es directamente una locura.

Scarlett JohanssonPero más allá del rodaje en sí, este experimento de Glazer (que curiosamente se basa en una novela de ciencia ficción de la que solo dejó lo básico-básico-básico) va llevando al espectador de las narices. Los primeros «crímenes» de Scarlett van dando paso a escenas más complejas que llevan al personaje a involucrarse un poco más con los «humanos» y así empezar a fallar en la tarea asignada, lo que le traerá consecuencias. Una complicada serie de personas que se van ahogando en el mar es particularmente desesperante mientras que una rave tecno funciona como templo de la perversidad. Más adelante, la referencia a Lynch será más clara aún cuando Scarlett lleve en su coche a una especie de hombre elefante con el que entablará la relación más «sincera» de su gira. Y al final ya entraremos en un «corazón de las tinieblas» del que no conviene adelantar mucho más, solo que los fans de la diva podrán verla con su contundente anatomía al natural…

Con un esqueleto narrativo mínimo, sin personajes ni diálogos particularmente necesarios (la película se dio aquí sin subtítulos y a nadie pareció preocuparle), UNDER THE SKIN funciona con el espectador como su título lo indica: se mete por los poros, bajo la piel y afecta a los sentidos como una alucinación que sucede en vivo y en directo. De hecho, cuando Glazer hace un intento de narrar y crear un «arco narrativo» y de redención para Scarlett la película entra en una zona menos efectiva de la que logra salir porque su impacto visual es tal (para entonces la película ya se ha vuelto el más angustiante y oscuro cuento de hadas) que uno logra pasar por alto ciertas simplificaciones temáticas.

under-the-skin-01La película del director de la muy buena y bastante más clásica SEXY BEAST es una rareza de esas que se ven poco y nada en las pantallas de cine actualmente (salvo que el director sea un japonés de esos bien zarpados) y menos aún con una estrella como Scarlett Johansson en un papel completamente fuera de lo usual en ella. Se trata de una «freakeada» que seguramente quedará como una nota al pie en la carrera de la diva pero que, para todos los que atravesamos sus 108 minutos de angustiante negrura, producirá por muchos años terror, extrañas erupciones cutáneas o picazones en las partes más extrañas del cuerpo al solo recordar algunas de sus contundentes escenas.