TV: «True Detective» (Temporada 1)

TV: «True Detective» (Temporada 1)

por - Series
10 Mar, 2014 03:57 | comentarios

La costumbre de hacer reseñas de series durante su emisión es un poco peligrosa. Por un lado, los episodios en sí no son del todo analizables si no es en función de un todo que solo comprenderemos más adelante. Es por eso que juzgar esa situación «en pleno proceso» es por lo menos injusta, como […]

true-detective-touch-darkness-posterLa costumbre de hacer reseñas de series durante su emisión es un poco peligrosa. Por un lado, los episodios en sí no son del todo analizables si no es en función de un todo que solo comprenderemos más adelante. Es por eso que juzgar esa situación «en pleno proceso» es por lo menos injusta, como hacer la crítica de una película al ver 20 minutos o escribir una reseña de cine dividida en partes de 10 minutos. Pero por otro, se entiende que existe una necesidad de activar ese análisis, de participar en la discusión, de hacer una especie de parte de enfermo del producto: «viene bien, se cae, ahora se levanta, espero que no se vaya al carajo». La crítica parcial, episódica, tampoco puede detenerse demasiado en las especificidades de puesta en escena de cada capítulo. El peso del guionista y de la planificación de la producción, al menos en las series americanas, es tal que hay que ser un fan en exceso de la teoría de autor para encontrar líneas inconfundibles en la obra de cada director de un episodio de una serie.

Al ser también una serie corta, o miniserie, pensé que no debía escribir parcialmente sobre TRUE DETECTIVE y dejar el análisis para su final. Tiene que ver también con el tipo de serie que es: un policial de investigación, de esos que resulta muy difícil analizar a media res y que conviene esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. En cierto modo, sí podía haber escrito sobre los personajes, el tono, el trabajo sobre el género, su constante uso del «metalenguaje» y otros detalles (música, puesta en escena, actuaciones), pero la propia lógica cambiante de la serie me hizo dar cuenta que no tenía sentido.

TRUE-DETECTIVE-FINALE-02Cuando digo «cambiante» me refiero a que es una serie que empezó siendo una cosa, luego se convirtió en otra y terminó bastante más parecida al inicio. Durante tres de sus ocho episodios, TRUE DETECTIVE apostó al policial gótico sureño clásico, juntando a dos policías muy distintos a investigar un caso de un asesinato que luego veremos que es parte de algún tipo de culto, sacrificio o la labor de un asesino serial. El caso no parecía muy interesante –hemos visto decenas similares en incontables películas– y lo más rico parecía ir por el lado de los personajes y su tensa relación.


Por un lado, Marty Hart (Woody Harrelson) es un policía sin demasiadas luces, casado con dos hijas y con más ganas de beber por las noches y encamarse con algunas chicas que dedicarse a una investigación seria. Por el otro está Rusty Cohle (el omnipresente Matthew McConaughey), que es todo lo contrario: un freak, solitario, obsesionado por resolver casos oscuros y también un ex alcohólico con un pasado complicado. La química entre los actores es la que hacía que la serie creciera más allá de la excesiva serie de diálogos un tanto pretenciosos que el creador y guionista único de toda la serie, Nic Pizzolatto, nos lanzaba a modo de bibliotecazos. Todo esto, contado en dos tiempos narrativos: una entrevista en el presente y los hechos reales, que sucedieron en 1995.

Promediando la serie apareció un giro más que interesante. Por un lado, se entendió un poco más la conexión entre 1995 y 2012, y empezaron a aparecer hechos y situaciones en ese lapso de 17 años que permitieron reacomodar todo lo visto. La investigación original se cerró –sí, encontraron al asesino en la mitad–, pero ahí empezó a armarse una mitología que invitaba a entender a esos crímenes como algo más poderoso y organizado, y que podría hasta implicar a los propios protagonistas. A esto se le sumó una serie de referencias –literarias, más que nada, pero también cinéfilas– que hacían pensar a la serie como un trabajo casi de experimentación narrativa. Siguiendo el propio título de la serie, TRUE DETECTIVE empezó a parecerse más a una serie sobre las series de detectives que a una típica narración de resolución de casos.

true-detective-finale-cliff-notesDigamos, por poner unas referencias, que la serie empezó a parecerse más a TWIN PEAKS –por la extrañeza de los acontecimientos– o a LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE –por el tema del narrador mentiroso– que a cualquier policial convencional. Ese cambio podría describirse solo citando dos películas de David Fincher: arrancó como PECADOS CAPITALES y para el cuarto episodio se parecía más a ZODIACO. Para cerrar esa ecuación habrá que decir que al cierre, en sus últimos tres episodios, TRUE DETECTIVE prefirió volver un poco a los inicios y abandonar (o limitar) la serie de ramificaciones a las que se había abierto.

DE AQUI EN ADELANTE, SPOILERS!

La resolución de la serie volvió a estar centrada en la más clásica «resolución del caso/captura del asesino» y alejó los fantasmas de que en realidad lo que estábamos viendo era mucho más intrigante que eso. Como en la primera mitad, se encontró a otro «criminal mastermind» y aquí también dio la impresión que había mucho más atrás de eso, algo con lo que la serie no se mete (se dice, resignadamente, en un noticiero que nadie más arriba quedó sospechado ni implicado en los casos) y que hace que ese aparentemente final feliz no sea tan feliz como parece, por más que los policías (esta vez) están en apariencia satisfechos con haber liquidado al «monstruo».

En ese sentido, hay que reconocer que lo más sólido de la serie a lo largo de todo su desarrollo no fue la intriga deparada por el caso en sí ni el intento medio abandonado de transformar a narración en una cinta de Moebius de testimonios deformados (en un momento imaginé que los nombres tipo «Carcossa», «The Yellow King» y otros no eran referencias literarias de los creadores o del villano sino invenciones de los protagonistas/narradores, como las de Keyser Soze en LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE), sino el peso puesto en la relación entre los dos personajes, y entre ellos y la mujer de Marty (Michelle Monaghan). Es en ese curioso juego de idas y vueltas entre estos dos personajes que primero no se entienden, después se pelean, más tarde se odian y finalmente se salvan entre sí donde la serie crece y cobra peso.

true-detective-season-1-finale_0El final importante, pensado así, no está en haber matado al criminal en cuestión sino en el reencuentro posterior, en esa charla en la que ambos parecen haber aprendido algo del otro. En esa conversación –algo obvia, si se quiere– entre la luz y la oscuridad, pareció que ambos habían encontrado un gris común, un vaso medio lleno/medio vacío, que les permitía volver a enfrentar la vida desde otra perspectiva. Eran ellos a los que la serie tenía que salvar, después de todo, y en ese sentido es encomiable que Pizzolatto no haya preferido un final shockeante tipo PECADOS CAPITALES, dándoles a los protagonistas una posibilidad de redención. O cura, si se quiere.

No hace falta decir que en todos los rubros técnicos la serie fue excelente. Las actuaciones, el uso del suspenso, algunos lujosos planos (como esa secuencia de una sola toma que cierra el episodio 4), el espacio dado para explorar las relaciones, la increíble música y ese tono de cuento gótico sureño que la recorrió de punta a punta: todo estuvo a un altísimo nivel, de ese que permite cada vez más decir que la televisión está convirtiéndose en el lugar donde encontrar productos que ya no se ven tanto en el cine de Hollywood. Pero también, tratando de ir más a fondo, hay que decir que por momentos TRUE DETECTIVE pecó de excesiva auto-importancia (algo similar a la reciente película PRISONERS, digamos), con sus referencias bíblico/filosóficas, con sus diálogos por momentos de profesor de filosofía (o alumno universitario muy fumado) y su esquematismo típicos del género.

Es una pena que la serie no se haya atrevido a ir más lejos con su apuesta narrativa. Al cerrar, dio la impresión que todos los juegos «metalingüísticos» lanzados al promediar la temporada se quedaron en eso, en juegos para espectadores inquietos o exploradores de Wikipedia (o el propio asesino), pero que al final esos «tropos» o clichés narrativos demostraron no estar puestos como juego/guiño entre el creador y el espectador/conocedor sino por sus valores clásicos: caso policial, detectives enfrentados, resolución compleja, enfrentamiento violento, asesino peligrosísimo, final feliz. Tal vez, a lo que Pizzolatto apunta es a eso: por más vueltas que se le dé a la manivela posmoderna de trabajar sobre «el relato del relato» al final todo lleva a los motivos clásicos. Los clichés, parece decir TRUE DETECTIVE, lo son por algo que supera nuestra capacidad de torcerlos, de darlos vuelta, de resignificarlos. El asesino quería ser parte de una «historia» –no por nada dejó a una víctima a la luz, innecesariamente– y los detectives participaron en ella. El les armó la película y ellos entraron. Fue el asesino, finalmente, el guionista de TRUE DETECTIVE.

Algunas dudas sobre el final:

-¿Quién llamó a la policía al final?
-¿Cómo sobrevivieron a tantas heridas?
-¿El hombre encerrado y atado a la cama era el padre de Errol? ¿Estaba muerto? ¿Por?
-Los Tuttle, evidemente, zafaron. ¿La evidencia contra ellos no era suficiente? ¿No había forma de condenarlos? ¿Y Rusty se quedó conforme con esa resolución?
-La hija de Marty sabía de las violaciones grupales tomando en cuenta sus «jueguitos». ¿En qué quedó eso?
-Toda la investigación sobre el caso emprendida por «suck and fuck» en el presente, ¿era solo para ver si Marty estaba implicado? ¿No tenían ningún otro objetivo más que ése?