Cannes 2014: «Grace de Mónaco», de Olivier Dahan

Cannes 2014: «Grace de Mónaco», de Olivier Dahan

por - Críticas
14 May, 2014 11:35 | Sin comentarios

Se sabe que las películas que funcionan como apertura de los festivales de cine habitualmente no tienen el nivel de las de competencia. Su presencia allí, en muchos casos, está ligada a llamar la atención de la prensa y los invitados sea por sus figuras, su director o, en este caso, por la potencial controversia […]

graceofmonaco3Se sabe que las películas que funcionan como apertura de los festivales de cine habitualmente no tienen el nivel de las de competencia. Su presencia allí, en muchos casos, está ligada a llamar la atención de la prensa y los invitados sea por sus figuras, su director o, en este caso, por la potencial controversia del tema. Es cierto, hay películas mejores y peores en esta posición. Casi que uno podría darse cuenta de las bajas expectativas que un festival tiene con su propia apertura cuando se decide no ponerla en competencia. Hace dos años se dio, en competencia, MOONRISE KINGDOM, de Wes Anderson. El año pasado estuvo EL GRAN GATSBY, de Baz Luhrmann, fuera de competencia. Este año, también por fuera de la pelea por la Palma de Oro, es el turno de GRACE DE MONACO, dirigida por Olivier Dahan y protagonizada por Nicole Kidman. De todos modos, la película de Luhrmann es una joya del alto cine comparada con la mediocridad del filme que acaba de abrir el festival.

Se trata de la típica biografía hollywoodense de una celebridad, pero contada a partir de un episodio específico o una serie de episodios. Hablada en inglés (los franceses también lo hablan, con acento), con casi todos los personajes explicándose la trama el uno al otro, con diálogos que no superarían la mirada de un profesor de guión de primer año, con bellos paisajes y precisos vestuarios, es la película de alguien a quien parece importarle más los elegantes movimientos de cámara y la preciosista fotografía que cualquier cosa relacionada con lo cinematográfico.

graceofmonaco1Hay, sí, una sólida actuación de Kidman, si bien uno tiene la sensación todo el tiempo que no está interpretando a la actriz convertida en la Princesa de Mónaco sino a una versión de sí misma: una actriz madura, algo deprimida y solitaria. No parece haber modificado mucho de aspecto y de características: o bien era igualita a Kelly desde siempre o bien el director pensó que uno como espectador iba a poder combinar a las dos en una.


La película se inicia con el retiro de la actriz del cine, su mudanza a Mónaco y se detiene en 1961, cuando tiene ya a sus dos hijos más grandes (Alberto y Carolina), y en plena tensión política entre el Principado y Francia que, por motivos impositivos, amenaza con anexar el pequeño país. En paralelo a los problemas políticos están los conflictos de Grace, a quien le cuesta adaptarse a los hábitos de la realeza, se aburre en el palacio, se siente incomprendida por la gente, por su marido Rainiero (Tim Roth) y por sus empleados, y se interesa en una propuesta de Alfred Hitchcock: ser la protagonista de MARNIE. En cierto sentido, se puede resumir la trama como la puesta en escena del conflicto que iba a decidir su futuro como princesa y lo que hizo para resolverlo, una solución más ligada a su pasado como actriz que a su presente como figura de la realeza.

graceofmonaco2La película tiene una primera media hora medianamente llevadera. Más allá de sus diálogos casi imposibles y la manera un poco primitiva de trazar sus conflictos, por lo menos tiene cierto ritmo, atractivos visuales y un intrigante conflicto que Kidman parece poder manejar muy bien. Pero de a poco GRACE OF MONACO se va diluyendo en un juego de intrigas vacías y una serie de frases hechas y discursos oficiales que no agregan más que minutos y más minutos a una película que se va volviendo cada vez más y más vacía. Comparativamente, tengo la impresión que la película sobre Lady Di con Naomi Watts era bastante mejor.

Dahan, cuyo único filme más o menos reconocido fue la biografía de Edith Piaf LA VIE EN ROSE, peca de otro de los típicos problemas de este tipo de productos: la exhibición pintoresquista de paisajes bellos y de vestuarios elegantes de época, típicos recursos de cierto cine de qualité para salir del paso cuando no parecen existir otros recursos, mucho menos dramáticos. Más allá de los conflictos locales que pueda producir una película que muestre los problemas que tuvieron los príncipes de Mónaco, se trata de una película olvidable e intrascendente.