Cannes 2014: «Saint Laurent», de Bertrand Bonello y «The Blue Room», de Mathieu Amalric

Cannes 2014: «Saint Laurent», de Bertrand Bonello y «The Blue Room», de Mathieu Amalric

por - Críticas
18 May, 2014 06:11 | comentarios

SAINT LAURENT, de Bertrand Bonello. El estilo elegante, seductor y algo perturbador de Bonello encuentra a un personaje ideal en Yves Saint Laurent, el famoso ícono de la moda cuyo estilo entre sofisticado, decadente y profesional conecta muy bien con el realizador. La película no es estríctamente biográfica –existe otro filme reciente que lo es […]

saint laurentSAINT LAURENT, de Bertrand Bonello.

El estilo elegante, seductor y algo perturbador de Bonello encuentra a un personaje ideal en Yves Saint Laurent, el famoso ícono de la moda cuyo estilo entre sofisticado, decadente y profesional conecta muy bien con el realizador. La película no es estríctamente biográfica –existe otro filme reciente que lo es más– sino un repaso impresionista a varios momentos de la vida de YSL, especialmente centrándose en los años 1967 a 1974.

El filme muestra a Yves (Gaspard Uliel) en su trabajo, en la relación con sus modelos, con su socio/pareja, en sus noches de fiesta y su dependencia de los ansiolíticos. Y, además, en su relación con otras figuras famosas de entonces (un amplio espectro que va de Catherine Deneuve a Andy Warhol, digamos), que lo fascinaban y a los que él mismo deslumbraba con su estilo.


Bonello tira todos sus «trucos estilísticos» de entrada creando un fascinando caleidoscopio de la vida del modisto y logrando intrigar respecto a una figura difícil y enigmática como él fue. Es cierto que, con sus 150 minutos de duración, la película no logra sostener igual interés en su segunda mitad ya que, en cierto modo, el propio estilo de viñetas de Bonello tiende a la reiteración formal. Pero más allá de una algo más reiterativa segunda mitad, la película siempre sorprende por las elecciones formales del realizador y por la curiosa vida de este hombre que atravesó la cultura pop francesa y mundial de las últimas décadas.

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THE BLUE ROOM, de Mathieu Amalric.

blue roomUna novela policial de Georges Simenon es desestructurada y reestructurada por Amalric en una elegante e inteligentemente compuesta película centrada en un affaire amoroso que concluyó con una muerte. En realidad, la película se apoya narrativamente en las declaraciones policiales y el posterior juicio, por lo que iremos conociendo la historia a la manera de flashbacks.

Julien (Amalric) y Esther (Stephanie Cleau) son amantes, cuyos intensos encuentros sexuales abren la película, dando a entender claramente la pasión puesta allí en juego. Pero sabemos que el asunto terminó mal y que alguien murió. No sabemos quién ni cómo. Amalric mostrará esa relación, pero aún más se centrará en la vida familiar de Julien con su esposa Delphine (Lea Drucker), con la que parece tener una existencia ideal que pronto prueba no ser tan así.

Un relato breve (75 minutos) de una novela breve, de gran atmósfera, puede marear un poco con sus idas y vueltas de trama (tiende a enredarse por momentos más de lo necesario), pero lo que permanece en el espectador es la sensación de estar siendo testigo de un affaire amoroso que se vuelve cada vez más intenso y, por eso, cada vez más complicado. La extraordinaria música y las actuaciones no hacen más que confirmar o sostener algo que ya es más que evidente: que Amalric es hoy un director talentosísimo y original, que no se queda en fórmulas probadas e intenta siempre apostar a nuevas formas de entender el relato cinematográfico. Merecía estar en la competencia oficial.