Estrenos: «Buenos vecinos», de Nicholas Stoller

Estrenos: «Buenos vecinos», de Nicholas Stoller

por - Críticas
19 Jun, 2014 08:29 | Sin comentarios

Mac y Kelly tienen una pequeña hija y trabajos fijos y se han mudado a los suburbios, a lo que –suponen– será un barrio tranquilo en el cual cuidar, proteger y educar a la niñita. Lo que no se esperan es que la casa de al lado se convierta en el hogar de una fraternidad […]

neighbors posterMac y Kelly tienen una pequeña hija y trabajos fijos y se han mudado a los suburbios, a lo que –suponen– será un barrio tranquilo en el cual cuidar, proteger y educar a la niñita. Lo que no se esperan es que la casa de al lado se convierta en el hogar de una fraternidad universitaria, con constantes fiestas y un ruido ambiente tal que la vida allí no resulta muy parecida a la que soñaban. Pero –y aquí está el asunto que hace que BUENOS VECINOS sea una muy interesante película– Mac y Kelly andan por los treintaypico y no solo no se sienten del todo lejanos al estilo de vida de sus barderos vecinos universitarios sino que, considerando las dificultades (y, en el caso de ella, agotamiento y hasta hastío) de estar todo el día pendientes de la niña, tal vez tener a esta banda descontrolada de vecinos sea lo mejor que les pasó en mucho tiempo.

Esa es la bizarra energía que da vida a esta película de Nicholas Stoller, el director de las muy buenas FORGETTING SARAH MARSHALL y THE FIVE YEAR ENGAGEMENT. Sí, es otra película de alumnos de la Factoría Apatow acerca de un montón de hombres que no se atreven a crecer y a madurar, pero en la mecánica de las relaciones que hay entre los personajes del filme, esa propia lógica de arrested development entra en conflicto consigo misma. Crecer, luchar contra el aburguesamiento, superar etapas en la vida: cuestiones con las que la película de Stoller lidia más allá que en primera instancia trabaje sobre bromas que incluyen pedos incómodos, pijas gigantes y sillones que explotan.

neighbors1Las películas de la camada Apatow se caracterizan por trabajar sobre este tipo de temáticas, pero aquí la originalidad está puesta en la dualidad de los protagonistas. Seth Rogen ya no es un universitario jodón, pero parte de él quisiera seguir siéndolo. Y Rose Byrne ya está lejos también de sus días de andadas juveniles, pero es claro que cuando tiene que cuidar a la niña todo el día parte de ella quisiera estar de fiesta. Pero en la práctica, es una guerra declarada. Tras unos intentos de «hacerse amigos», la constante joda nocturna hace que la pareja termine por denunciarlos a la policía. Y es la torpeza de la misma policía la que termina dejándolos en evidencia por lo cual la parejita amable se convierte en los enemigos públicos de la fraternidad, liderada por un vicioso y sacado líder que encarna con mucha energía y miles de horas de gimnasio Zac Efron.


Broma va, abuso viene, todo se convierte en un ida y vuelta de agresiones en las cuales se ponen en juego esas diferentes lógicas generacionales. Stoller hace lo posible por dejar en claro que Mac y Kelly se diferencian también de los «adultos convencionales», pero es o no les impide hacer similares reclamos, solo que con culpa. También se ocupa en aclarar que no es sólo Mac quien quiere algo de diversión y Kelly la que lo reta, sino que ambos están involucrados en esa zona de conflicto. Es, en definitiva, casi una comedia de rematrimonio con la lucha contra la fraternidad como el impulsor de la mecha. Lo que surge a partir de ese combate es una serie de situaciones cómicas, algunas más divertidas que otras (la primera media hora, en especial, es muy muy graciosa, luego decae un poco la intensidad o el porcentaje de aciertos), pero que en todos los casos dejan entrever los conflictos personales de sus tres protagonistas y los que los rodean, amigos o enemigos.

neighbors3Hay muchos cameos (se destaca el de Lisa Kudrow como la peculiar decana de la Universidad) y un montón de bromas (auto) referenciales, pero como en otras películas de Stoller (incluyendo sus guiones para LOS MUPPETS y LAS LOCURAS DE DICK Y JANE) lo central está siempre en la pareja protagónica y en la química que mantienen entre ambos integrantes, siempre compinches y, como tales, embarcados en la misma aventura. Más allá de sus diferencias y sus conflictos, las comedias de Stoller rescatan algo central al funcionamiento de las parejas: la capacidad de divertirse juntos. Y eso es algo que celebra esta muy buena comedia.