Festival de Locarno: Entrevista a Raúl Perrone («Favula»)

Festival de Locarno: Entrevista a Raúl Perrone («Favula»)

por - Críticas
14 Ago, 2014 01:30 | comentarios

La cita es un bar en el centro de Ituzaingó donde todos lo conocen. Saluda a los mozos por sus nombres (o apodos) y charla acerca de sus vidas. Es su segundo hogar. El otro, a unas cuadras de distancia, ahí cerca de la calle Brandsen, es su garage convertido en coqueta sala de cine. […]

Favula-perroneLa cita es un bar en el centro de Ituzaingó donde todos lo conocen. Saluda a los mozos por sus nombres (o apodos) y charla acerca de sus vidas. Es su segundo hogar. El otro, a unas cuadras de distancia, ahí cerca de la calle Brandsen, es su garage convertido en coqueta sala de cine. Ahí proyecta, pero también cranea y, últimamente cada vez más, edita y reedita sus nuevas películas. Es el bunker de Raúl Perrone, de donde no sale para ir ni a Locarno ni a ninguna parte. ¿Querés ver una película suya? «¡Venite, chango!», te dice. ¿Querés conversar con él? Olvidate del email y tomate el bondi, la combi o el taxi.

El secreto es la peregrinación. Los que estamos más o menos cerca del universo Perrone, lo hemos hecho muchas veces. Y ahora, en esta nueva etapa de películas ambiciosas, sorprendentes, vanguardistas y movilizadoras, ir al bunker de Ituzaingó se parece cada vez más a un viaje a lo desconocido. Como si David Lynch te invitara a pasar detrás de la cortinita roja pero a la vez te ofrezca un agua o un vaso de tinto.

Sentate, te dice «El Perro» y prepara lo mecanismos. Se apagan las luces y el conurbano desaparece y pasamos a una nueva dimensión. De P3ND3J05 a esta parte, eso es lo que está pasando. Antes, tal vez, no había tanto choque entre el adentro y el afuera. Hoy, es un viaje a lo desconocido. Eso es FAVULA y eso serán otras películas por venir: transmisiones desde otra galaxia. Ovnis fílmicos de ciencia ficción retro en el que el cine experimental mudo de los años ’20 se mezcla con las memorias cinéfilas de los ’70 y el sampleo de imágenes de un improbable sigo XXIII.


favula locarnoEl shock suele ser cada vez más fuerte. Y, cada vez, uno no sabe muy bien qué decir. Perrone no teme, en su confianza de años, en sus compartidos códigos del Conurbano, en preguntarte qué te pareció lo que acabás de ver. Lo más parecido que podés ensayar como respuesta es abrir la boca con gesto de asombro y ofrecerle salir a dar una vuelta a tomar algo y conversar. Así que en eso estamos, conversando sobre FAVULA, la película que acaba de impactar en Locarno y en lo que pasó en estos años para que su cine se sacuda como se sacudió, quitándose de encima ciertos modos tan queridos y reiterados para entrar en una zona cada vez más fantasmal e inexplorada.

La mayoría de sus decenas de películas retratan Ituzaingó, pero FAVULA transcurre en una tierra de nadie, en un no-lugar, en un bosque de pesadilla. «¿Por qué el cambio?», le preguntó. «No es tan nuevo –responde–, ya había hecho cosas en estudios en 1992/93, con una serie llamada NO SEAS CRUEL. Esto es como volver a hacer eso, pero con mucha más experiencia. Me habría gustado hacerla en un estudio de verdad, armando un bosque en una fábrica abandonada, pero no tuve guita y tuve que hacerla en una maqueta. Muy artesanal todo.

P3ND3J05 era un giro en este sentido, pero acá llegás mucho más lejos… ¿Se debe a un agotamiento de pintar Ituzaingó, a buscar nuevas formas de contar?

No, nunca voy a terminar de mostrar Ituzaingó. Parte de mi película nueva pasa acá, te puedo filmar este bar 20 veces y siempre de manera distinta. Lo que quiero es transitar otros caminos. Como hago tantas películas, busco nuevas formas porque creo que  al cine hay que darlo vuelta. Creo que es muy malo casi todo lo que se está haciendo. No creo en cómo se habla y por eso busco esta manera distinta de hablar, pese a que esa siempre fue una característica muy fuerte de mis películas. Pensé en que no iban a entenderlo, pero lo entendieron. Es como un idioma que escuchás por primera vez en FAVULA. Y la nueva es más así y la siguiente todavía más (N. de la R. Perrone se refiere a que en estas películas se habla en idiomas inventados o manipulados digitalmente hasta volverse incomprensibles)

Lo raro es que P3ND3J05 parecia una «summa» de tu obra y ahora, viendo las nuevas, se siente que en realidad era más bien una transición…

P3ND3J05 fue un giro grosso, especialmente abandonar la palabra. Ahora me interesa la voz como un habla…

Pero también la estructura narrativa…

favula3Nunca le di tanta bola a eso. Siempre había un cuentito, solo que ahora hay que buscarlo un poco más para encontrarlo. El cuentito está pero no en la manera tradicional. Hace tiempo que me dejó de interesar que se entiendan mis películas. Yo a veces veo pelis en mi casa y capaz que no las escucho, las miro pero no me interesa lo que dicen. Me pego un viaje. Una piba mexicana me dijo una vez que ella sentía que viajaba en patineta con los pibes de P3ND3J05. Es el mejor elogio. «Tuve un éxtasis en esa patineta», me dijo.

Está la idea de VJ que hablamos alguna vez, que lo autoral hoy está más en la edición, más en crear mundos que tomar del mundo…

Sí, en este momento me siento como un DJ o como un tipo que hace jazz. Es como una gran improvisación, a fuerza de repetición. Cada vez más trabajo la idea del loop y esa es una forma de narrar, lo mismo que la luminancia que tiene la película, que no es un efecto sino algo hecho a mano. No quería que se sintiera frío ni técnico, sino algo artesanal.

FAVULA por momentos parece una película perdida surrealista de la década del ’20 que alguien encontró con los rollos pegados, mezclados y cambiados y la puso así. Y quedó increíble…

Creo que tiene que ver con el asunto del montaje, que es una cosa que no había incorporado antes de esta manera porque filmaba casi todo en plano secuencia. Ahora trabajo con falsos montajes y eso cambia todo. El cine tiene que cambiar también. Yo hoy veo una película con un pibe caminando por la calle y ya no lo miro. Ya está todo inventado ahí, démosle otra vuelta de tuerca mas,.

Hay algo de experiencia de tiempos pasados, como estar viendo una película experimental muda con música en vivo…

Para mí el año 1926 fue el de las mejores pelis de la historia del cine: Dreyer, Murnau, Jean Vigo, todos esos tipos. Es vangardia pura, loco. ¿Cómo carajo hacían eso? Esto que viste hoy (se refiere a su siguiente película) sin diálogos lo entendés igual. Me gusta jugar con esos diálogos inventados tipo poesía porque me gustaba la idea que hablaran cosas que no tienen nada que ver a cómo hablarían esos tipos ni lo que dirían. Es real pero no es real. Me gusta jugar con eso y funciona. Todos hablan de reinvención, yo no sé si es eso. Es mi búsqueda porque me aburro. Me gusta investigar. No miro pelis: recuerdo y tengo muy buena memoria. El futuro está en el pasado.

Sí, pero es como una memoria traicionera, inventada, como soñada en realidad. No sabés si es algo que recordás o si creés que lo recordás…

Eso es lo que pienso, que tenemos un vago recuerdo de lo que nos cuentan, de lo que vimos. Creemos unas cosas e inventamos otras. Yo recuerdo pero no sé si pertenece o no a un recuerdo real, es más bien una forma que tal vez me inventé. Y es eso pero también ligado al futuro.

Como inventarte recuerdos a partir de fotos viejas que tenés de tu infancia. No sabés si lo que las rodea fue así o lo inventaste vos o te lo mezclás con cosas que te contaron…

perroneExacto, ahí está lo copado. Le pasa a muchos periodistas que terminan de ver la peli y me dicen: «no me esfuerzo por entenderla, me dejo llevar». Está bueno que se empiece a mirar cine de otra manera. Basta de decir, «no, esta historia no me cerró». Está bueno igual que existan esas películas, no vamos a hacer todo lo mismo. Pero también entendemos a Mozart. No sabemos de música pero nos dejamos llevar…

En una entrevista reciente me decían algo que me pareció muy apropiado. Hoy la posta de «contar cuentos» la tomó la televisión, por ejemplo todas estas series tan buenas que se están haciendo. Y eso liberó al cine de no tener la obligación de asumir ese rol. Puede hacerlo. O no.

Y, claro, sino todos van a hacer lo mismo. El cine cuenta siempre lo mismo. Cuando yo era pibe todos querían ser los Beatles. A mis 14 años alguien traía un disco de los Beatles y era una fiesta. Ahora los bajás, je! Pero no entendías el inglés y te encantaban. Se puede ver una película así también: no entendés pero te gusta lo que ves. Es sensorial, pasa por otro lado.

¿Por qué ese bosque, ese universo de FAVULA? ¿De dónde nace eso?

De mi imaginación, no sé. Pensaba o soñé en esos bosques, en una selva así. Me agarró una obsesión de querer meter unos tipos ahí adentro y crear una fábula en ese mundo artificial. La película cuenta un cuento heavy de apropiaciones de chicos, pero lo cuenta con una bruja, un ex milico y estos pibes que están ahí. No meto la parte político, hago la poética. Otros hacen esa cosa. El que la entiende, la entiende, pero si te colegaste en otra cosa, todo bien. El cine tiene que ser eso, que te vayas con la sensación que quieras. Algo te va a pasar. Indiferente no te va a ser.

Es tu primera película que decidís estrenarla directo afuera y no en el BAFICI o localmente. ¿A qué se debe?

Fue una jugada. Estuve en todos los BAFICI menos en tres. Y este, por decisión propia, decidí no mandarla. P3ND3J05 fue una experiencia genial, pero extenuante, estresante. La película ya fue a 40 festivales y sigue. Hablé con mi productor (Pablo Ratto) y pensamos de ver de arrancar por otro lado, pensando que P3ND3J05 tenía que haber dejado una secuela. Y así fue. Se la hicimos llegar a la gente de Locarno y quedó. Pero volveré al BAFICI. Es mi casa, tengo ahí mi público que agota mis funciones y lo amo profundamente, por más que me provoca mucho stress. Pero esta vez no quería eso, quería otra cosa. Pero no es algo que pienso para poder viajar. Ya sabés que yo no viajo a ningún lado. Es todo lo por las películas.