Festival de Gramado: «A despedida» y «Sinfonia da Necropole»

Festival de Gramado: «A despedida» y «Sinfonia da Necropole»

por - Críticas
06 Sep, 2014 10:27 | Sin comentarios

El Festival de Gramado, un histórico dentro del panorama de los festivales brasileños, ha ido modificándose en los últimos años, buscando una nueva identidad. Siempre dedicado al cine local, primero fue agregando títulos latinoamericanos a su programación. Ahora incluye mesas redondas, debates y la clara intención de insertarse en un circuito festivalero más amplio dentro […]

Sinfonia-da-NecrópoleEl Festival de Gramado, un histórico dentro del panorama de los festivales brasileños, ha ido modificándose en los últimos años, buscando una nueva identidad. Siempre dedicado al cine local, primero fue agregando títulos latinoamericanos a su programación. Ahora incluye mesas redondas, debates y la clara intención de insertarse en un circuito festivalero más amplio dentro del continente, a la par que otros festivales del país vecino van generando más y más repercusión local.

De todos modos, sigue siendo una «bestia» rara. Grande en estructura pero pequeño en cantidad de películas programadas –una competencia brasileña de ocho títulos, una latinoamericana de cinco, algunos homenajes y eventos, una sola sala–, el festival cuenta a favor el hecho de transcurrir en una de las ciudades más inusuales y bonitas de Brasil, una que parece extraída de Suiza, de alguna zona de Bavaria y que podría parecerse a una mezcla curiosa de nuestras Villa La Angostura y Villa General Belgrano. Un paraíso elegante, aunque acaso un poco insípido en relación a lo que uno espera encontrar en un Brasil más real, Gramado es una ciudad fascinante y extraña: lugar vacacional del sur (está cerca de Porto Alegre), de altísimo poder adquisitivo, es un atractivo bloque de contradicciones.

bafici el criticoLo mismo, decía, pasa con el festival, que intenta actualizar su propuesta cinematográfica pero no pierde nunca de vista un objetivo que ya es histórico: ser la plataforma de lanzamiento de títulos grandes y comerciales, con su alfombra roja plagada de estrellas de la televisión local y un concepto algo avejentado de lo que es un festival de cine. Uno lo ve intentando recorrer un buen camino –algo similar a lo que ha hecho el clásico festival colombiano de Cartagena durante los últimos años–, pero todavía le falta para llegar allí.


De la «ecléctica» programación que me tocó seguir como Jurado de la Crítica (en la Competencia Latinoamericana premiamos EL CRITICO, de Hernán Guerschuny, comentada previamente en el blog, aquí) quería destacar dos filmes brasileños que, me parece, no solo fueron los mejores de esa selección sino que aportaron miradas y estilos diferentes respecto a la mayoría de la producción del cine independiente de ese país.

adespedidaA DESPEDIDA, la película de Marcelo Galvao, sigue el esforzado recorrido que hace un anciano de más de 90 años y de salud muy frágil para salir de su casa y emprender una larga y lenta marcha por las calles con la intención de visitar, acaso por última vez, a una antigua amante. El hombre se moviliza lentamente –cada hecho cotidiano, desde vestirse a bañarse o a levantarse de la cama– le cuestan tremendo esfuerzo, pero tanto él, como las distintas personas que se cruza en su camino, parecen llevar la situación de la manera más amable posible. En ese sentido, parte de la grandeza del filme está en no trazar un compendio de sufrimientos para el personaje. Sí, su edad lo ha dejado maltrecho, pero su dignidad y la de los que lo rodean es inmensa.

El hombre, al que se lo conoce como El Almirante (interpretado por Nelson Xavier, veterano y talentoso actor unos 20 años más joven que el personaje), se mueve un poco como el personaje de UNA HISTORIA SENCILLA, de David Lynch. Y si bien su viaje tiene objetivos un poco más, si se quiere, carnales, su recorrido emocional es similar: cerrar episodios en su vida, despedirse de las personas que fueron importantes para él. Con un tempo cansino similar al del moverse del personaje, pero con las emociones que surgen de los diversos encuentros (en especial el que tiene con la más joven mujer, encarnada por Juliana Reis, que ocupa buena parte del relato) y el humor que deja entrever en cada encuentro el personaje, el filme de Galvao –sin sorprender ni salirse de probadas normas narrativas– consigue el difícil arte de emocionar al espectador con recursos genuinos.

sinfonia-da-necropoleSINFONIA DA NECROPOLE, la ganadora del premio que dio nuestro jurado, va por un camino muy opuesto si bien también ofrece una combinación entre seriedad y humor para tratar temas que son personales y sociales a la vez. Como síntesis narrativa se puede decir que el nuevo filme de Juliana Rojas (la codirectora de TRABAJAR CANSA, otra intrigante y sorprendente película brasileña que participó en Cannes en 2011) es una comedia musical que transcurre en un cementerio. Pero eso –que sí sirve para dar una idea del tono surreal y zumbón de buena parte del filme– no alcanzaría a describir su complejidad.

La película se centra en un nuevo empleado que no se lleva del todo bien con el trabajito, ya que se marea y descompone en la mayoría de las situaciones. El director del cementerio lo enviará entonces a ayudar a un mujer que tiene la tarea de conseguir más lugar para los nuevos «arribos». El problema es que como no hay más lugar lo que hay que hacer el remover los restos de una zona del cementerio vieja que ya nadie visita y las tumbas parecen abandonadas. Allá se construirán nuevos nichos, la versión «propiedad horizontal» del post-mortem. Allí el asunto se vuelve, si se quiere, más cercano a la crítica político-social, pero no olvidemos de un dato clave que cité al principio: el filme es un musical.

sinfonia2Esto quiere decir que, tanto los protagonistas, como otros enterradores como, finalmente, los mismos muertos expresan muchas veces sus sensaciones mediante canciones, pequeñas y simpáticas gemas musicales (con mínimos pero encantadores números de baile construidos a su alrededor) en las que esos conflictos son puestos en juego de manera tal que el subtexto claramente político del filme –de lo social a lo inmobiliario, de lo racial a lo personal– juega de manera muy ingeniosa con la trama y los dos protagonistas, enfrentados en su forma de entender el problema, pero a la vez conectados entre sí.

El humor por momentos puede ser de bajo vuelo y no todos los apuntes y canciones funcionan de igual manera, pero de todos modos la película se ve con encanto y se disfruta más allá de su aparente lúgubre tema. SINFONIA DA NECROPOLE es una de esas películas que dejan en claro que los problemas sociopolíticos que enfrenta tanto Brasil como toda América Latina pueden ser tratados, cinematográficamente, de formas todavía bastante originales. Entre Tim Burton, Miguel Gomes y Dennis Potter (los actores, no cantantes, interpretan los temas), entre la luz y la oscuridad, entre la comedia y la crítica social, la película de Rojas fue la más original del festival.

Aquí, unas escenas del filme (la música empieza al minuto) lo prueban: