Festivales: DocBuenosAires (recomendaciones)

Festivales: DocBuenosAires (recomendaciones)

por - Críticas
14 Oct, 2014 05:57 | Sin comentarios

Comienza el jueves una nueva edición del ya clásico DocBuenosAires, el más tradicional y mejor festival de documentales de la ciudad. Aquí abajo van una serie de recomendaciones de algunas películas que pude ver y por aquí tienen los links tanto al catálogo como al programa de proyecciones, además del de las actividades especiales. Las proyecciones […]

LOGOespañolComienza el jueves una nueva edición del ya clásico DocBuenosAires, el más tradicional y mejor festival de documentales de la ciudad. Aquí abajo van una serie de recomendaciones de algunas películas que pude ver y por aquí tienen los links tanto al catálogo como al programa de proyecciones, además del de las actividades especiales. Las proyecciones para la 14° edición tendrán lugar en cuatro sedes: Alianza Francesa de Buenos Aires (Av. Córdoba 946), Fundación Proa (Av. Don Pedro de Mendoza 1929), Cine Arte Multiplex Belgrano (Av. Cabildo 2829) y Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635). El valor de la entrada es variable según la sala.

De las películas que no he tenido tiempo de escribir reseñas pero vi, recomiendo especialmente la mexicana CAFE, de Hatuey Viveros; la boliviana EL CORRAL Y EL VIENTO, de Miguel Hilari; CARMITA, de la dupla mexicano/dominicana Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán, la colombiana MONTE ADENTRO, de Nicolás Macario Alonso; el corto argentino LA REINA, de Manuel Abramovich y, pese a no haberla visto, basado en las recomendaciones fervorosas de mis colegas recomendaría ver AGUA PLATEADA, AUTORRETRATO DE SIRIA, de Ossama Mohammed, Wiam Simav Bedirxan. Aquí abajo, otras cuatro reseñas, dos fundamentales: MAIDAN COSTA DA MORTE, de las mejores películas del último año y medio.

MAIDAN, de Sergei Loznitsa (Ucrania)


Maidan2

No es nada sencillo construir filmes duraderos basados en circunstancias políticas actuales y en movimiento. No sólo porque no se suele tener la suficiente distancia crítica con los acontecimientos en sí, sino que ni siquiera los propios acontecimientos han llegado a algún tipo de conclusión que sostenga un análisis. Eso es lo que pasa con Ucrania ahora y eso es lo que hace doblemente excepcional a MAIDAN, el filme de Sergei Loznitsa que sigue los procesos políticos que se vienen sucediendo en ese país desde el año pasado.

Otras películas como la reciente THE SQUARE, sobre las revueltas en Egipto, optan por un registro algo más periodístico que funciona siempre y cuando las circunstancias políticas no se modifiquen entre el fin del montaje y el estreno. Esa lógica no puede sostenerse demasiado cinematográficamente. Pero la de Losnitza es perfecta porque es registro puro. Mediante planos fijos y a una distancia entre considerable y prudencial de los acontecimientos, su cámara filma las manifestaciones callejeras que tuvieron lugar en el centro de Kiev desde noviembre de 2013 a febrero de 2014. El registro va desde detalles mínimos (gente entrando y saliendo de un edificio, comida que se va juntando, personas que caminan o cantan el himno) hasta momentos un poco más centrales, como discursos en vivo o lecturas/actuaciones musicales desde el escenario central.

maidan3Lo que va logrando, de a poco, y a través de esos largos planos y fijos, es ir mostrando cómo esa “primavera” callejera que hizo salir a la gente a la calle a protestar contra el gobierno casi a la manera de un festival universitario (familas, jóvenes, viejos, música, comida, sensación de fiesta) se fue oscureciendo y oscureciendo de a poco hasta terminar, literalmente, en batallas campales, con violencia al por mayor y varios muertos. Es, sabemos, una línea narrativa lógica y hasta previsible para los que hemos convivido con manifestaciones políticas de este tipo, pero la claridad formal con la que lo analiza Loznitsa es asombrosa.

Si bien es claro que la película toma partido por los manifestantes –el enemigo está en las sombras–, Loznitsa es lo suficientemente riguroso y toma la distancia adecuada para ir mostrando como el caos va dominándolo todo, transformando los mismos festivos escenarios en algo que parece extraido de un noticiero de la Segunda Guerra Mundial: balas, humo, caos, barricadas. Los planos son lejanos y panorámicos. El grupo parece ser un todo que se manifiesta, avanza y retrocede en conjunto, con el centro de la ciudad volviéndose cada vez más gris con el paso de los acontecimientos y las constantes represiones.

maidan1Es también excepcional el trabajo de edición de sonido que tiene MAIDAN ya que no se escuchan demasiados diálogos más allá de los anuncios o discursos, y sin embargo el sonido ambiente transmite de manera bestial la sensación de desesperación que, sobre el final, se vuelve ya más claramente dramática y emotiva. Cierto grado de patriotismo y religiosidad puede llegar a resultar algo excesivo –especialmente para los que no nos llevamos demasiado bien con ninguna de las dos cosas–, pero son consistentes con “el relato” de lo que fue sucediendo allí.

Pase lo que pase en Ucrania, la película de Loznitsa quedará como un testimonio impresionante de un momento clave de la historia europea de estos tiempos.

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COSTA DA MORTE, de Lois Patiño (España)

Costa-da-MOrte-de-Lois-PatinoEnormes y pequeñas a la vez, las experiencias cinematográficas de Lois Patiño combinan, si se quiere, maximalismo y minimalismo. La observación de una naturaleza magnificente y todopoderosa junto a la presencia humana que -aunque pequeña, distante y perdida en el lienzo gigantesco del universo- le da su razón de ser, convierte el Tiempo en tiempo, la Historia en historias, las eras geológicas en momentos vividos, recordados o contados.

COSTA DA MORTE impacta visualmente: se centra en una región considerada, en la época de los romanos, como el fin del mundo (Finisterre), lugar de barcos encallados, piratas y míticas aventuras. Patiño capta el lugar con la cámara ubicada la mayor parte del tiempo en un lugar casi de deidad, como si algún peculiar Dios de la zona observara todo desde las alturas y a la distancia. Lo que se ve impresiona: el mar, el cielo, la persistente niebla, la naturaleza como campo de batalla entre fuerzas que se oponen entre sí y, a la vez, como lugar de profunda belleza natural.

Pero si eso fuera todo lo que COSTA DA MORTE tiene para contarnos estaríamos ante algo que no supera por mucho el elegante y “artístico” folleto turístico o bonito libro de mesa de lujosas fotografías. Como en sus cortos, los mundos de Patiño son mutantes y curiosos, se alteran de maneras sutiles pero profundas, dejando entrever en esos cambios el peso y el paso del tiempo. Es que esos paisajes están narrados desde la presencia humana, casi permanente, que altera la manera en la que vemos el lugar y hasta el formato narrativo del filme.

costa3La figura humana es casi siempre pequeña, lejana a la cámara, perdida en el paisaje, pero su vibración es la respiración del filme, lo que lo hace latir. Esos pequeños movimientos, diálogos (que se suponen en off, pero siempre están ligados a figuras que se ven en cuadro), se convierten en las historias (leyendas, mitos) que la película tiene para contar y en los pequeños momentos casi de suspenso que la atraviesan.

Con algo del cine de Lisandro Alonso pero en una vena menos narrativa, la película de Patiño ofrece por momentos casi mini-relatos que humanizan el paisaje, además de escenas de sutil desarrollo dramático. Una grúa tratando de agarrar unas maderas rebeldes, unos hombres evitando ser desparramados por las olas, unos pescadores contando historias de tiempos de la Guerra Civil, la Segunda Guerra (la leyenda del “barco con leche condensada”) o bien comunicándose en un bosque por walkie-talkie (“¿me escuchas?”, “no te escucho si no aprietas el botón”) van armando la historia de un pueblo en relación al espacio que ocupa, o de un lugar en relación a la gente que lo habita. “Eso es lo que cuentan los viejos, pero los geólogos cuentan otra cosa”, dicen por ahí.

costa2No hay folclorismo alguno ni tampoco un intento forzoso de humanizar la narración a partir de la empatía fácil o la historia de vida curiosa o emotiva. No, COSTA DA MORTE funde a sus habitantes con el lugar que habitan, los convierte en el pulso que late dentro de esa enormidad, la que lo vuelve vivo, complejo, contradictorio. Y por más que las voces se escuchen claramente, en primer plano (el sonido no viaja igual que la imagen), da la sensación de que es parte de “las voces del lugar”.

COSTA DA MORTE es, también, una película sobre el trabajo, sobre la forma en la que el hombre y la naturaleza interactúan cotidianamente. Imagino que estará lejos de la intención del director hacer un tracto ecologista sobre el cuidado del medio ambiente, pero de todos modos la película imprime en el espectador una sensación de paraíso perdido, de lenta extinción de una forma de vida. Tal vez no del fin del mundo, sino del fin de un mundo.

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saosil-SAO SILVESTRE, de Lina Chamie (Brasil)
Una transcripción audiovisual de la clásica carrera de San Silvestre que se corre todos los 31 de diciembre en San Pablo, Brasil. En el filme, Chamie trata de buscar un registro de la experiencia de estar corriendo y, en paralelo, describir y descubrir la ciudad que los corredores atraviesan, tanto en los entrenamientos como en la carrera en sí. La película no es lo suficientemente consistente estilísticamente a lo largo de su relato, pero más allá de ciertas diferencia de potencia entre distintas escenas –las hay muy buena y otras, intrascendentes–, lo que se logra transmitir es la sensación, la vivencia de la carrera en tiempo presente… aunque sin transpirar!
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mdp elvalsEL VALS DE LOS INUTILES, de Edison Cajas (Chile)
Con el marco de las marchas estudiantiles peleando por una educación pública en el país vecino, el filme se centra en un adolescente que estudia en una escuela tomada y, paralelamente, en un ex detenido durante el gobierno de Pinochet que se dedica al tenis. Con mucho material documental de las marchas, manifestaciones, entrevistas, audio de televisión e imágenes varias de los meses que duraron las manifestaciones, el filme intenta ser una pintura abarcativa de ese fuerte momento de la historia chilena, combinado con la presencia siempre espectral y nunca del todo analizada de las secuelas de la dictadura. En cierto modo, se trata de una película muy local y centrada en una discusión específica, pero sus temas son universales y es fácil identificarse con los conflictos que se narran allí, en su costado social pero también, íntimo.