Festival de Mar del Plata: Otras secciones 2ª Parte (21 críticas)

Festival de Mar del Plata: Otras secciones 2ª Parte (21 críticas)

por - Críticas
20 Nov, 2014 08:12 | Sin comentarios

ESTADOS ALTERADOS MANGE TES MORTS, de Jean-Charles Hue (Francia) Un grupo étnico/religioso que vive en el norte de Francia es el centro de esta película que opta por un registro semidocumental para contar las aventuras de un grupo de jóvenes de esta comunidad a la que se puede comparar con los “white trash” americanos. Rubios, […]

mange-tes-mortsESTADOS ALTERADOS

MANGE TES MORTS, de Jean-Charles Hue (Francia) Un grupo étnico/religioso que vive en el norte de Francia es el centro de esta película que opta por un registro semidocumental para contar las aventuras de un grupo de jóvenes de esta comunidad a la que se puede comparar con los “white trash” americanos. Rubios, obsesionados por los autos, las pesas y la violencia, esta especie de gitanos de look germánico tienen una característica particular: son devotos cristianos. El filme se centra en un adolescente que, cual personaje de Scorsese, debe optar entre una vida más calma y religiosa, o la vida más de robos, acción y locura de algunos de sus hermanos mayores. El problema es que uno de sus hermanos (medio hermano en realidad) ha recién salido de la cárcel y se lo lleva junto a otros dos a cometer un delito esa noche en un auto manejado por ellos a muy alta velocidad y con una buena dosis de alcohol que se va acumulando por el camino. El filme describe la previa de esa noche y todos los eventos con la cámara acompañando la intensidad del grupo al que siempre rodea la amenaza de violencia, tanto interna como externa. Hue me hizo recordar un poco al argentino José Celestino Campusano en la manera en que describe este mundo de hombres violentos, casi una secta medio desconocida para los de afuera, convive con ellos y logra transformarlos en muy ricos personajes cinematográficos. El estilo es distinto (menos de género y más de observación aquí) pero la intención es la misma: crear un universo cinematográfico para ellos (a quien viene siguiendo a lo largo de varias películas) y habitarlo. (Cannes 2014)

 

mercuriales2MERCURIALES, de Virgil Vernier (Francia) Otro cineasta inclasificable es el realizador francés de ORLEANS, un mediometraje sorprendente que se dio en BAFICI hace unos años y que ahora presentó en Viennale su largometraje que, como THE DUKE OF BURGUNDY también se centra en la relación entre dos mujeres, si bien en este caso son solo amigas. No es la única coincidencia entre ambos filmes: los dos parecen transcurrir en un tiempo indeterminado y tener una relación bastante esquiva con eso que llamamos “realidad”. Los “Mercuriales” del título son dos edificios tipo Torres Gemelas que están ubicados en unos barrios de las afueras de París. Allí, tras una intro que nos presenta a la gente que trabaja en la seguridad del lugar como si la película transcurriera en medio de un conflicto social o bélico, la historia parece detenerse en la relación entre dos mujeres muy bellas que trabajan en el lugar, aparentemente como recepcionistas. Pero a Vernier le importa poco explicarnos muy bien todo eso: el filme las seguirá en su relación, en sus conversaciones cotidianas, en el tiempo que le dedican a cuidar a la niña de una ex compañera de trabajo y en la relación de ésta con un nuevo y “prometedor” novio. (Crítica completa, Cannes 2014, aquí)


 

Jordi-Morató-Sobre-la-marxaSOBRE LA MARXA, de Jordi Morató (España) Una historia curiosa y fascinante es la del protagonista de este documental, un hombre que construyó con sus propias manos se «construyó» una selva (de hecho, el título alternativo de la película es EL INVENTOR DE LA SELVA) para destruirla y volverla a reconstruir varias veces. Utilizando mucho material filmado por el propio Josep Pujiula –también conocido como “El Garrell”– que documentaba sus trabajos y filmaba absurdas versiones de Tarzán allí dentro, Morató cuenta la historia de este extravagante sujeto amante de la naturaleza capaz de construir casas, laberintos, lagos y puentes en una zona boscosa muy cerca de una autopista. El problema, inesperado para él, fue que cuando la gente se enteró de la existencia de este bello y particular lugar empezó a visitarlo, algunos con ánimos de reencuentro con la naturaleza pero algunos otros en plan destructivo. La «batalla» de El Garrell contra este desprecio por su creación –y por la propia naturaleza– es la que lo hace destruir su creación que demandó años de trabajo para luego volverla a reconstruir y así. Un personaje curioso y fascinante en una película que está al borde de parecer un mockumentary (falso documental) por lo absurdo de la historia que cuenta, especialmente en las escenas del hombre filmando su propio Tarzán con la ayuda de un niño y un paciente camarógrafo, «películas» en las que narrativamente se van colando los problemas que va teniendo en el mundo real.. Un «loco lindo», dirían algunos. Tal vez sea solo eso, pero la película que lo narra está hecha con ingenio, creatividad y no solo se sostiene en su extraño carisma sino que construye una suerte de celebración de ese espíritu creativo que no se cae nunca, pese a todos los males que lo acechan.

 

EA-EL-PASEO-1EL PASEO, de Flavia de la Fuente. A lo largo de 60 minutos, en el San Clemente que habita junto a su pareja de siempre (el crítico y periodista Quintín, aquí productor del filme), De la Fuente se dedica a retratar las casas y escenarios de ese lugar de la Costa Atlántica argentina, un tanto quedado en el tiempo. A través de esa serie de retratos de fachadas parecen presentarse, paralelamente, dos ideas: una, puramente estética, ligada a la contemplación de la extraña belleza/fealdad del lugar: casas tomadas, sin pintar, medio grises y descoloridas, con formas poco atractivas, pero que conforman un paisaje formal que termina siendo curiosamente bello en su consistencia tonal. De a poco la ciudad va cobrando vida y esa parece ser la narrativa del filme, la de un pequeño pueblo que se despierta y se moviliza, de a poco, modificando esa contemplación y tornándola, pausadamente, más vital. Ese filme contemplativo, estilo James Benning, es muy logrado y consistente, al punto que en muchos casos uno desearía que los planos fueran más y más largos para poder «penetrar» visualmente esas imágenes. La otra línea, si se quiere subtextual, que uno puede leer bajo las fachadas y las apariencias, es una más cercana a la crítica social y económica, en donde se pinta un pueblo que supo tener sus épocas de esplendor hace varias décadas pero al que la situación económica parece haber ido pauperizando de a poco. Sin subrayados, ni comentarios ni apenas diálogos, EL PASEO también es en sus secos planos fijos, una observación de un país que parece ir perdiendo de a poco esas capas de pintura que lo sostenían e ir mostrando el inestable y gris cemento que hoy lo constituye.

 

VENTANA DOCUMENTAL: CINE POLITICO

syria self portraitSILVERED WATER, SYRIA SELF-PORTRAIT, de Ossama Mohammed y Wiam Simav Bedirxan (Francia/Siria) Esta despiadada crónica de los conflictos en Siria se cuenta aquí a través de videos capturados por personas presentes en episodios duros y difíciles vividos los últimos años en ese país. Son «1.001 sirios» que aportaron sus imágenes y que con ellas logran contar en tiempo presente una historia de horror realista, filmada con celulares y con una mínima calidad técnica pero que resuena mucho más que historias formalmente más organizadas. De hecho, los intentos de organizar –con una serie de voces en off poéticas– una suerte de narrativa y épica de la historia de Siria sean tal vez las partes menos interesantes y hasta innecesarias de un filme que logra sostenerse casi solo por la inmediatez de sus imágenes. No por la organización en sí (que es bienvenida y que genera cierta claridad en medio de la confusión que provoca la brutalidad al por mayor), sino por darle una suerte de pomposidad que el filme no necesita y que casi le juega en contra. Las imágenes, es cierto, pueden ser virulentas y no fácilmente soportables por cualquier estómago, pero en ningún momento se busca la explotación emocional sino el registro de la brutal represión de los grupos armados del presidente Bashar al-Assad. Y en ese sentido no solo es una película poderosa sino muy efectiva.

 

the-forestTHE FOREST, de Sinisa Dragin (Rumania/Serbia) Una anécdota simpática genera un documental discreto con un tono cómico que suena mejor contado que en la película. La historia es fascinante: cuenta la visita a Rumania del Mariscal Tito, lider de la ex Yugoslavia, en 1947. Admirado y respetado allí por su resistencia a los nazis, los rumanos se desviven por atenderlo bien y le regalan un cuadro en el que se ve un bosque (de ahí, el título del filme), pero les queda la impresión de que a Tito no le gustó demasiado el regalo. Muchos años después se investiga qué fue de la vida del cuadro y la revelación es tan curiosa como insólita, al punto de que si uno se la toma en serio podría pensar que ese pequeño incidente político/diplomático tuvo repercusiones impensadas en la historia mundial. El problema es que, al tener poco material de la época y no muchas imágenes propias de interés, el filme utiliza algunos recursos de ficción (se «inventan» llamados telefónicos que funcionan como organizadores narrativos) y un tono paródico un tanto excesivo que es innecesario tomando en cuenta lo absurda que resulta la situación en sí, sin «condimentos» ni agregados. De todos modos y más allá de eso, es un documental político divertido, algo que –convengamos– no es demasiado usual.

 

propagandaPROPAGANDA, de Fundación MAFI (Chile) La campaña presidencial que llevó a Michelle Bachelet de regreso al poder en Chile está narrada en este filme de una manera inteligente, ingeniosa y muy efectiva: son planos fijos, en su mayoría, de actos políticos, eventos mediáticos y el «detrás de escena» de los distintos candidatos a la presidencia y de la gente en muchos lugares que van visitando. Lo particularmente interesante del filme es que se evitan los momentos obvios y previsibles (digamos, los que transmitiría la televisión) ya que el grupo de realizadores –MAFI es la sigla de Mapa Fílmico de un País, un colectivo de 16 cineastas que coordinó el cineasta Christopher Murray– prefirió mostrar esos costados e instantes que habitualmente pasan de largo: la preparación de un acto, el «detrás de la escena» de una aparición televisiva, la soledad de un candidato sin casi público que lo escuché. Esa es la lectura más fuerte y evidente del filme: la idea de una campaña política casi virtual, que funciona y vibra casi exclusivamente en los medios (y afiches, slogans, spots televisivos con cancioncitas pop), mientras la gente no parece nunca ni interesarse ni participar demasiado en el asunto.

 

ITALIA ALTERADA: 7 1/2

creazioneLA CREAZIONE DI SIGNIFICATO, de Simone Rapisarda Casanova Premiada en la competencia Cineastas del Presente del Festival de Locarno, la segunda película del realizador italiano radicado en Canadá sigue a Pacifico Pieruccioni, un campesino de unos 60 años a través de sus cotidianas experiencias en una región montañosa de los Alpes Apuanos –en la Toscana, cercana a la Liguria, norte de Italia– en la que vive. En medio de la crisis económica, Pacífico debe vender sus terrenos, situación que abre y cierra la película. Pero en el medio lo que vemos es su forma de vida cotidiana, sus cruces con alpinistas y con muchas de las personas que se llegan hasta la zona para conocer las historias de la resistencia contra los nazis en la Segunda Guerra: el monte en el que vive estaba en medio de lo que llamaban la «Línea Gótica» de defensa del ejército alemán. Lo mejor, sin duda, del filme son las conversaciones que el hombre mantiene: con otra señora que vive cerca de allí, con un especialista en armas usadas en la guerra (Pacífico vive encontrando balas en su terreno) y especialmente la última, que cierra la película, una escena de más de quince minutos con el futuro dueño de su tierra que, irónicamente, no es otra cosa que un alemán radicado en Italia y fascinado por ese país. Otros dos momentos se destacan entre las escenas un tanto reiterativas de paisajes bucólicos, animales e insectos: una, larga, en la que escucha un programa de radio en el que habla un enojadísimo oyente berlusconiano y una bellísima canción que interpreta a coro un grupo de vecinos en una sobremesa. Esa sola escena vale toda la película.

 

ROSARNO-ROSARNO, de Gretta De Lazzaris. Este documental se centra en la vida en la pequeña comunidad de Rosarno, en Calabria, durante el 2004. Allí, varios años después (2010) iba a haber una revuelta de inmigrantes por las miserables condiciones de trabajo, cercanas a la esclavitud, en la que vivían. De Lazzaris muestra que eso venía ya desde mucho antes, aunque no se trata de un filme de denuncia política en un sentido convencional sino más bien uno que observa las vidas de los inmigrantes, de algunos italianos que trabajan con ellos, sus jefes y otras personas que intentan ayudarlos (repartiendo colchones, el trabajo en iglesias y de organizaciones como Cáritas) en una especie de visión bastante amplia de ese mundo. Esa mirada tiene a favor que no juzga de manera previsible, encontrando también las contradicciones de los inmigrantes (la directora muestra peleas entre ellos y el terrible estado en el que queda un edificio que estuvo ocupado), pero le juega en contra por momentos no tener una organización narrativa demasiado legible. Hay una historia personal de un hombre y su «hijo adoptivo» que cuida ovejas, pero la historia no solo queda trunca sino que se cierra con un animal que es degollado en primer plano en una escena tan cruel como innecesaria y desagradable, más aún porque la directora se toma el trabajo de cortar y acercar la cámara al cuello del animal para que lo veamos desangrarse. Seguiré sin entender la necesidad de enrostrar a los espectadores escenas como esa que arruinan, para mí, buena parte de los logros que la película tenía hasta entonces. Ya para la muy buena secuencia final –un viaje en micro, en principio, con destino incierto– uno se encuentra fuera de la película, pensando en la elección de dicho primer plano del cuello del animal. Una pena, arruina lo que podría ser un muy buen filme.

 

striplifeSTRIPLIFE, de Nicola Grignani, Alberto Mussolini, Luca Scaffidi, Valeria Testagrossa, Andrea Zambelli. El documental codirigido por un equipo de realizadores italianos se centra en las vidas cotidianas de un grupo de habitantes de Gaza, previo al último conflicto con Israel, pero en el que la constante amenaza y el peligro son omnipresentes. El filme propone una mirada observacional de sus experiencias cotidianas: un montón de mantarayas aparecen sin explicación en la playa, un grupo de chicos hace parkour en medio de la ciudad, un rapero graba su primer disco, una periodista tiene sus complicaciones para poder presentar su segmento al aire en inglés sin equivocarse en cada toma… El filme tiene en claro que esa gente vive en un estado de constante peligro y tensión pero más allá de eso no empuja una mirada, deja que esta se vaya adivinando en las circunstancias: una demostración callejera, un fotógrafo en su cotidiano trabajo, los agujeros de balas en las paredes, un cementerio y así. El filme es lo que el título promete: la vida en «la franja». A partir de reconocerse en esa gente, en ese otro (y no, simplemente, en los conflictos entre líderes políticos) es que el filme encuentra esa humanidad que nos permite la identificación. Y ese es su mayor logro. 

 

ITALIA ALTERADA PRESENTA:

stopthepoundingheartROBERTO MINERVINI Y LA TRILOGIA DE TEXAS. La llamada “Texas Trilogy” es una verdadera curiosidad dentro del cine contemporáneo y todo un hallazgo del Festival de Mar del Plata programarla. Si bien al menos dos de las tres películas de la Trilogía pasaron por festivales grandes como Venecia y Cannes, tengo la impresión que se han visto poco y que no se lo ha reconocido lo suficiente a este director italiano radicado en los Estados Unidos (Texas, obviamente) y que filma allá sus películas. Antes de ir sobre cada una de ellas por separado, un breve comentario sobre las tres en conjunto. Minervini filma en un estilo de extremo realismo que bordea el documental. Se puede decir que estas tres películas van aumentando su sensación de documental progresivamente. La primera, THE PASSAGE, es la más obviamente estructurada y guionada. LOW TIDE, menos. Y STOP THE POUNDING HEART menos aún, al punto que se presentó en muchos festivales de documentales. Minervini cuenta historias de las clases bajas –marginales, de uno u otro modo– de ese enorme y complicado estado norteamericano (Tres críticas completas, aquí)

 

PANORAMA ARGENTINO

La-Salada-Juan-Martin-Hsu-04LA SALADA, de Juan Martín Hsu. Película coral que narra varias historias paralelas ligadas al mercado de La Salada, la opera prima de Hsu es un tierno y cálido retrato de una serie de personajes perdidos, confundidos y hasta algo asustados tratando de acomodarse dentro de una realidad que no le es del todo clara. Se trata de inmigrantes con mayor o menor tiempo en el país: un joven taiwanés que copia películas truchas y que busca obsesivamente encontrar el amor, un inmigrante boliviano recién llegado que trata de adaptarse a su nueva vida y, principalmente, un padre y una hija coreanos que entran en conflicto cuando da la impresión de que la hija duda acerca de llevar a cabo los planes familiares. Esto es: casarse con otro joven coreano. Estas historias se desarrollan con cierta parsimonia y un tono de discreta comedia humanista, que gana puntos por la comprensión y el cariño que tiene por los respectivos sufrimientos e ilusiones de los personajes pero que no termina de resultar del todo atrapante en lo narrativo. Se trata de un filme sincero que está plagado de personajes atractivos y nobles, pero que por momentos parece aquejado por las mismas dudas e inseguridades que sus criaturas. (BAFICI 2014)

 

los-lemingsLOS LEMMINGS CONTRAATACAN, de Edmundo Bejarano. Un documental de factura bastante casera –por no decir casi amateur– que sigue al escritor Fabián Casas a lo largo de su paso por una serie de encuentros en el marco de la Feria del Libro de Frankfurt. Lo que el documental pierde en prolijidad técnica (por momentos no se escucha bien y las imágenes son bastante caóticas) lo gana en frescura e intimidad, ya que de a poco se van revelando más y más facetas del escritor y de su experiencia allí junto al también escritor y editor Washington Cucurto, y algunas otras personalidades de la literatura argentina que pasan adelante de la cámara. El retrato de la experiencia de Casas en Frankfurt se hace más interesante en las entrevistas que el escritor da y en la lectura de algunos de sus relatos y poemas que él hace ante el público. En otros momentos, la película sigue al escritor subiendo al escenario a cantar con bandas como El Mató a un Policía Motorizado y 107 Faunos, pero sin duda el mejor momento llega al final, cuando Viggo Mortensen (amigo de Casas, con quien comparte además la pasión por San Lorenzo) lee sus textos y luego en una serie de escenas/cenas que ambos comparten y en las que surgen interesantes conversaciones que combinan fútbol y la técnica poética del «correlato objetivo» de T.S. Eliot de maneras insospechadas. Siempre uno siente que está husmeando una suerte de reunión de amigos (de hecho, se dejan entrever algunos secretos que no se terminan de contar sobre la participación del realizador, un amigo de Casas, en la Feria del Libro donde en alguna entrevista se habría hecho pasar por el escritor) y ese tono jovial y medio bromista se respira todo el tiempo más allá del caos narrativo y audiovisual que es la película, que evidentemente es más un registro que otra cosa. Disfrutable y simpático, especialmente si uno es fan o al menos tiene interés en la obra del ahora también guionista de JAUJA.

 

REIMONREIMON, de Rodrigo Moreno. La película del director de EL CUSTODIO arranca con una suerte de declaración política, exponiendo sus costos, de dónde salió el dinero con el que se hizo y en qué se gastó y en cuánto tiempo. El filme de Moreno es un estudio sobre el trabajo y se propone describir en detalle las demandas que éste genera, a partir de seguir la actividad cotidiana de Ramona (“Reimon” es su apodo), una mucama que vive en el Gran Buenos Aires y viaja todos los días largos tramos a la ciudad para trabajar en un par de casas. En una de ellas encontramos a un grupo de lo que parecen ser estudiantes (Esteban Bigliardi y Cecilia Raniero, en lo que podría ser la secuela de los personajes de UN MUNDO MISTERIOSO) que leen EL CAPITAL, de Karl Marx, como preparando un examen universitario. Esa evidente dialéctica de relaciones entre personajes, clases sociales y lectura del texto sirve al realizador para hacer una disección de esa trama económico/política que los reúne, algo que se hace más complejo cuando las dos vías narrativas se cruzan. La película intenta trabajar también las contradicciones que genera, muchas veces, la idea de un cineasta “burgués” filmando gente de otras clases sociales y la evidente “explotación” que eso conlleva, por lo que la cámara siempre se muestra respetuosa y algo distante de su personaje, reservando algún grado de sutil ironía para los otros personajes que, en su aparente amabilidad y “buena onda” reproducen de todos modos el sistema que parecen criticar. Moreno vuelve a un tema que le fascina desde los tiempos de EL CUSTODIO (el llamado “personal de servicio”), poniendo en evidencia –en un relato/recorrido directo, líneal y observacional– los conflictos éticos implícitos en ese mismo sistema de producción. (BAFICI 2014)

 

Loza-baficiSI JE SUIS PERDU, C’EST PAS GRAVE, de Santiago Loza. Realizada a partir de un “workshop” con actores sin experiencia en cine en una ciudad francesa, esta curiosa película de Loza mezcla escenas propias de un casting con otras en las que los actores –solos o en duplas– viven distintos episodios, encuentros y desencuentros, atravesando la ciudad a lo largo de lo que parece ser un día. Una voz en off aclara de entrada que lo que se va a ver son más recorridos sin destino fijo que otra cosa y la sensación que se tiene viendo las escenas es que resultan por lo general bastantes logrados ejercicios con actores que logran encontrar las complejas y ambiguas pulsiones de sus personajes. Muy destacables son las escenas “musicales” –tanto cantadas como bailadas, especialmente una con un tema de Sandro– que permiten tanto el lucimiento de la muy buena fotografía de Eduardo Crespo, como un notable trabajo de observación de los rostros y cuerpos de los protagonistas. La falta de “destino” de esos personajes hace, sí, que el recorrido se vuelva un poco extenso, dando la sensación que el “experimento” logra exponerse, desarrollarse y resolverse mucho antes del final del filme. Pero como en todos los trabajos de Loza, se destaca la humanidad, comprensión y ternura con las que el director se acerca a sus criaturas, haciendo que finalmente –más allá de cualquier otra cosa sobre lo que supuestamente traten– todas sus películas sean películas de amor. (BAFICI 2014)

 

PANORAMA LATINOAMERICANO

las busquedasLAS BUSQUEDAS, de José Luis Valle (México) Del director de la muy buena WORKERS llega otro filme que hizo casi inmediatamente después –en pocos días y con muy poco presupuesto– en el que narra el obsesivo intento de venganza de un hombre al que le roban su billetera en un viaje en subte (metro) en la que había una foto importante en su vida: la única que tenía de su pequeña hija fallecida. Ulises, el protagonista, toma como su tarea en la vida encontrar a ese hombre y vengarse de él, un tema que uno podría linkear con muchas otras películas mexicanas cargadas de tensión y violencia. Por suerte, Valle –realizador salvadoreño radicado en México– es un director inteligente que logra evitar el viaje narrativo más obvio del protagonista y la película en realidad se compone más de los desvíos de ese recorrido. El principal es uno que termina relacionando a Ulises con Elvira, otra mujer con un pasado trágico (su marido se suicida al principio del filme), al que él conoce por su trabajo. Si bien los encuentros y desencuentros que se producen entre ellos se sienten un poco «armados» para llegar a algún tipo de redención humanista, eso no quita del todo el interés ni en los personajes ni en la historia. Pero lo que realmente se destaca es la puesta en escena: en un blanco y negro potente, con planos largos y apostando por un tono seco, alejado de cualquier sentimentalismo.

 

CorderoEL CORDERO, de Juan Francisco Olea (Chile) Película curiosa sobre un hombre muy religioso y tranquilo que comete un homicidio involuntario y se da cuenta que no le produce ninguna culpa por lo que empieza a experimentar cada vez más con otras posibles situaciones violentas en una escalada que lo llevan, obviamente, hacia lugares más que problemáticos. La película cuenta esa evolución en paralelo a la relación de Daniel con su familia, su iglesia y la gente que lo conoce. La película transcurre en la década del ’90 y funciona como una crítica a cierto conservadurismo católico en Chile a través de un hombre traumado por la contradicción entre su educación religiosa y su placer por la violencia. No se trata de un filme particularmente notable en su construcción pero sí uno que propone una serie de intrigantes situaciones y un personaje que, de a poco, se va transformando en un monstruo ante nuestros ojos.

 

GonzalezGONZALEZ, de Christian Díaz Pardo (México) En un punto, el filme del mexicano Pardo se parece al de Olea, ya que ambos trabajan en una zona en la que la violencia y la religión se mezclan. Aquí, sin embargo, la combinación es distinta: el protagonista es un hombre solitario, amargo y lleno de deudas que consigue trabajo en un call center de una Iglesia Evangelista enorme, manejada por un pastor cuyo mayor milagro parece ser que, con su lamentable portugúes, nadie se de cuenta que no es brasileño… González, el protagonista, atorado por las deudas y sin poder cobrar el dinero de su nuevo empleo ya que el banco se queda con su salario, toma una decisión bastante salvaje en el que involucra también a una compañera de trabajo con la que se ha obsesionado. Sobre el final, el seco relato sobre el desagradable González se convierte en un thriller un tanto predecible cuando le toca enfrentarse al carismático y muy chanta pastor «brasileño» que maneja ese pequeño imperio en el que se ha convertido la religión televisada.

 

viejosamigosVIEJOS AMIGOS, de Fernando Villarán (Perú) Es inevitable, pero toda sección suele tener esas películas que uno no se explica muy bien qué hacen en un festival de cine. No necesariamente por lo floja (que lo es) sino porque su búsqueda corre por otro lado. Se trata de una comedia popular sobre un trío de viejos amigos, ancianos ellos, que se reencuentran a partir del funeral de otro de ellos, deciden robarse las cenizas del muerto para esparcirlas en la cancha del club de sus amores, pero luego las cosas se complican y los «buenos muchachos» terminan topándose con una serie de personajes y aventuras inesperadas que terminan reivindicando conceptos como el barrio, la amistad y la comprensión entre las distintas generaciones. Es una comedia menor y ligera que tal vez funcione con cierto público que el festival también tiene pero que no reviste demasiados méritos como para ser programada en un festival de cine que no sea local.