Berlinale 2015: «Aferim!», «Love and Mercy» y «Mr. Holmes»

Berlinale 2015: «Aferim!», «Love and Mercy» y «Mr. Holmes»

por - Críticas
15 Feb, 2015 07:39 | Sin comentarios

AFERIM, de Radu Jude (Rumania) Para los que estamos acostumbrados a que las películas rumanas que se presentan en festivales estén casi siempre ligadas a una suerte de realismo contemporáneo, toparse con una especie de western en blanco y negro proveniente de ese país es toda una rareza. Y el tono de la película –más estridente, […]

aferim33AFERIM, de Radu Jude (Rumania) Para los que estamos acostumbrados a que las películas rumanas que se presentan en festivales estén casi siempre ligadas a una suerte de realismo contemporáneo, toparse con una especie de western en blanco y negro proveniente de ese país es toda una rareza. Y el tono de la película –más estridente, digamos, que el habitual bajo perfil y silencios densos de muchos filmes rumanos–, tampoco coincide con esas expectativas. Pero AFERIM!, la tercera película de Radu Jude, logra sacar al espectador de esa zona cómoda y hacerlo experimentar mundos casi desconocidos.

El filme está estructurado como una historia de persecución en la que dos hombres –padre e hijo– deben perseguir a un esclavo fugitivo en 1835, en la región de Wallachia, controlada por Rusia. Es que el esclavo gitano se ha escapado, acusado de seducir a la esposa de un terrateniente, quien contrata a Costandin y su joven hijo Ionita para encontrarlo, de la manera que sea. Buena parte del filme estará dedicado a seguir a esta dupla recorriendo los territorios y dialogando sin ningún tipo de corrección política alguna, digamos…

aferim-berlin-film-festival-reviewLa historia tomará una serie de giros inesperados cuando encuentren al fugitivo que está oculto en una casa y luego duden si seguir cumpliendo su tarea de llevarlo a destino o no. El formato narrativo nada tiene que envidiarle al de un western clásico en su versión «road movie» más allá de las obvias diferencias culturales y/o de vestuario. Realizado con la perspectiva temporal que da la época, el filme bien puede ser visto como una forma de analizar el racismo, el antisemitismo y otros datos que remiten a la situación contemporánea en ese país.


Como en mucho cine rumano actual, el trabajo de puesta en escena es notable, con una excelente fotografía en blanco y negro. Acaso lo único potencialmente irritante del filme sea ese tono un tanto excesivo (gritón, digamos) de buena parte de los diálogos, que probablemente sean lógicos para la época pero se vuelven un poco ampulosos para el espectador actual. Pero más allá de ese detalle menor, resultó una de las mejores películas de la competencia, merecida ganadora (ex aequo) del premio a mejor director del festival.

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love-and-mercy-toronto-film-festival-2LOVE AND MERCY, de Bill Pohlad. Hay dos películas en una en esta biografía de Brian Wilson, el líder de los Beach Boys y uno de los grandes genios de la música pop de los últimos 50 años. Y no sólo porque una transcurre en los años ’60, en la época en la que Wilson lidiaba con la creación de sus dos grandes obras maestras musicales (Pet Sounds y Smile), y la otra en los años ’80, en los que un Wilson muy maltrecho y medicado estaba «dominado» por un psiquiatra hasta que conoció a una mujer que lo ayudaría a salir de esa situación. Sino porque hasta parecen dirigidas por dos personas distintas. La parte histórica es muy buena, con momentos extraordinarios. Y la de los ’80 parece una mala película de televisión. Y LOVE AND MERCY va y viene, todo el tiempo, entre una y otra etapa.

Centrémonos en los ’60. Si bien cualquier fan de Wilson y la banda conoce los detalles de lo que se cuenta, la presentación de las controvertidas grabaciones de los discos, la relación entre los miembros de la banda, la temida figura del padre de los hermanos Wilson y otros hitos de ese momento están tratados con gran pericia, destacándose especialmente Paul Dano como Brian. No solo está muy parecido sino que canta él mismo y lo hace de manera llamativamente similar a la del creador de «God Only Knows».

loveandmercyEn cambio, en los ’80, es una historia de amor y medicaciones, del conflicto que se inicia entre Melinda, una vendedora de autos que conoce a Brian, y el Dr. Landy, el psiquiatra que tuvo muchos años, literalmente, bajo su control al músico. Filmada sin gracia y con poquísimos ejes de interés, se agrava por el hecho de que en esa época Wilson está encarnado por John Cusack, que podrá ser un muy buen actor pero no se parece en nada al músico. Elizabeth Banks y Paul Giamatti agregan su carisma pero lo que más se destaca ahí son sus peinados y vestuarios.

Es una pena que los creadores del filme –que tuvieron acceso a toda la música de Brian, transformando al filme en una suerte de biografía oficial– hayan cedido a la imaginable presión del compositor y de su mujer a tener que contar la historia de su recuperación actual y no hayan podido concentrarse en ese periodo de tres o cuatro años (1965-1967) en los que Brian transformó una banda de pop amable y liviano en uno de los grupos más originales, fascinantes y extraños de la historia del rock. Solo ver las muy bien logradas y loquísimas sesiones de grabación de esos discos es ser, en cierto sentido, testigo de la historia grande de la música contemporánea.

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mrholmes1MR. HOLMES, de Bill Condon. El irregular realizador de las últimas dos partes de CREPUSCULO, DREAMGIRLS y la reciente EL QUINTO PODER regresa a una idea similar a la de su película más reconocida, DIOSES Y MONSTRUOS, en la que contaba la historia de James Whale, el director de FRANKENSTEIN, en la piel de Ian McKellen. Aquí el célebre Gandalf de la saga EL SEÑOR DE LOS ANILLOS vuelve a interpretar a un personaje «histórico» en similar época. En realidad, Sherlock Holmes no fue un personaje real sino una creación de Sir Arthur Conan Doyle, pero Condon lo trata como si hubiese existido. Y lo muestra en la última etapa de su vida, ya retirado, estableciendo una relación de amistad (o abuelo-nieto) con un niño que posee muchos de sus «poderes» de deducción.

La historia arranca con Holmes, de 93 años, regresando a su casa de campo en Sussex tras volver de un reciente viaje a Japón. Allí traba relación con el pequeño Milo, hijo de la mujer que lo cuida (Laura Linney). Ambos se dedican con mucho cuidado a la apicultura, mientras Holmes revisa algunos de los casos que lo dejaron perturbado en el pasado, como el de un hombre que fue a verlo a partir de la depresión de su mujer, mientras que sus vivencias en Japón también aparecen, como en sueños, en un Holmes cada vez menos seguro de sus propias capacidades mentales y tendiente a una melancolía inusitada en él.

mrholmesYendo del pasado al presente del filme –en el que su memoria ya no es la misma– la historia intenta un acercamiento cálido y hasta romántico para una figura que últimamente está siendo mostrada (en la TV) como una suerte de genio autista del detalle. El Holmes de McKellen sigue teniendo esa rara habilidad aunque disminuida, pero lo más importante del filme pasa por otro lado: por entender qué lo llevó a dejar la profesión, a su actual depresión y, de ser posible, por volver a recuperar esa magia una vez más.

La película es old fashioned: se toma sus tiempos narrativos, avanza plácidamente como si hubiera sido filmada en la época que relata y es casi un antídoto al look cool que las nuevas versiones tienen. Esto no la transforma por sí sola en una gran película (no todas las partes del intrincadamente armado relato funcionan de la misma manera), pero por lo menos la convierte en una suerte de recordatorio de lo que para muchos era el célebre investigador.