Ciclos: Semana de Cine Francés 2015

Ciclos: Semana de Cine Francés 2015

por - Críticas
06 Abr, 2015 04:10 | Sin comentarios

Comienza una nueva edición del ciclo llamado Les Avant-Premieres, que tendrá lugar entre el 9 y el 15 de abril en el Cinemark Palermo. Esta será una de las muestras más fuertes de las realizadas hasta el momento, con títulos de muchos realizadores consagrados que aún permanecen inéditos en la Argentina, más allá de alguna […]

logo-les-avantComienza una nueva edición del ciclo llamado Les Avant-Premieres, que tendrá lugar entre el 9 y el 15 de abril en el Cinemark Palermo. Esta será una de las muestras más fuertes de las realizadas hasta el momento, con títulos de muchos realizadores consagrados que aún permanecen inéditos en la Argentina, más allá de alguna proyección festivalera. Nombres como los hermanos Dardenne, Roman Polanski, Mathieu Amalric, Bertrand Bonello, Michel Gondry y Mia Hansen Love, entre otros, son solo algunos de los realizadores consagrados que se verá en esta edición.

Lo que sigue es una lista de críticas de las películas que vi y, abajo, agrego algunas recomendaciones más de películas que no llegué a ver pero que han recibido críticas muy positivas en todo el mundo. Aquí está el sitio oficial del ciclo, con los días y horarios de las proyecciones.

 

DOS DIAS, UNA NOCHE, de los hermanos Dardenne. 


twodays_onenight_1-620x412Soy de los que creen que los hermanos Dardenne no pueden hacer nunca una película del todo mala. Lo he escrito ya varias veces: hay una lógica en la manera en la que ven al mundo, a sus personajes y una forma realista –seca e implacable– en la que filman, que casi no les permite caer en groserías estéticas ni narrativas ni cometer errores demasiado obvios. Con ese estilo pseudo documental y de “clase trabajadora” que tienen, nada puede dejar de ser honesto ni creíble ni humano. Dentro de estos parámetros, de todos modos, tengo la impresión que TWO DAYS, ONE NIGHT es una película floja, menor, de lo más intrascendente y, para mí, poco creíble y más manipulador que han hecho los directores belgas en toda su notable carrera. Y no por el hecho de que una actriz famosa como Marion Cotillard sea la protagonista –no me molesta tanto como a otros que en los últimos tiempos hayan empezado a usar estrellas de cine–, sino que la siento, extrañamente en ellos, programática, guionada, muy básico su eje temático y muy mínimo su desarrollo temático… (Crítica completa desde Cannes 2014, aquí)

 

LA VENUS DE LAS PIELES, de Roman Polanski. 

polanski2Roman Polanski ha dedicado los últimos años de su carrera a proyectos que, en mi opinión, no están a la altura de su fama ni de su talento. Están los más logrados y los menos logrados (a mí me gusta particularmenteTHE GHOST WRITER en esta etapa), pero ninguno realmente podría sumarse al canon de las grandes películas del mítico realizador polaco de BARRIO CHINO. Y en VENUS IN FUR, Polanski repite lo que había hecho en UN DIOS SALVAJE: adaptar una obra de teatro reciente y llevarla a la pantalla sin demasiados agregados que uno podría definir como “cinematográficos”. Esto es: son las piezas dentro de cuatro paredes (poco más , poco menos) y en formatos que no parecen muy distintos a los de las originales. Como si a esta altura de su carrera sólo quisiera embarcarse en proyectos que no le impliquen demasiadas complicaciones o mucho presupuesto. VENUS IN FUR transcurre en un teatro en el que un autor, adaptador y director interpretado por Mathieu Amalric está haciendo un casting del personaje de Vanda para llevar a escena una versión de VENUS IN FURS, la novela del siglo XIX de Sacher-Masoch, a la que se considera como una de las que fundaron lo que hoy conocemos -por su culpa- como masoquismo. A lo largo de los casi 100 minutos que dura el filme veremos cómo la relación entre estos personajes va modificándose y cómo los juegos de poder de ese ensayo irán imitando a los de la novela en cuestión. Esa es, claramente, la idea de la obra. Y la película la sostiene e ilustra… (Crítica completa de Cannes 2013, aquí)

 

EL CUARTO AZUL, de Mathieu Amalric

blue roomUna novela policial de Georges Simenon es desestructurada y reestructurada por Amalric en una elegante e inteligentemente compuesta película centrada en un affaire amoroso que concluyó con una muerte. En realidad, la película se apoya narrativamente en las declaraciones policiales y el posterior juicio, por lo que iremos conociendo la historia a la manera de flashbacks. Julien (Amalric) y Esther (Stephanie Cleau) son amantes, cuyos intensos encuentros sexuales abren la película, dando a entender claramente la pasión puesta allí en juego. Pero sabemos que el asunto terminó mal y que alguien murió. No sabemos quién ni cómo. Amalric mostrará esa relación, pero aún más se centrará en la vida familiar de Julien con su esposa Delphine (Lea Drucker), con la que parece tener una existencia ideal que pronto prueba no ser tan así. Un relato breve (75 minutos) de una novela breve, de gran atmósfera, puede marear un poco con sus idas y vueltas de trama (tiende a enredarse por momentos más de lo necesario), pero lo que permanece en el espectador es la sensación de estar siendo testigo de un affaire amoroso que se vuelve cada vez más intenso y, por eso, cada vez más complicado. La extraordinaria música y las actuaciones no hacen más que confirmar o sostener algo que ya es más que evidente: que Amalric es hoy un director talentosísimo y original, que no se queda en fórmulas probadas e intenta siempre apostar a nuevas formas de entender el relato cinematográfico. Merecía estar en la competencia oficial.

 

SAINT LAURENT, de Bertrand Bonello

saint laurentEl estilo elegante, seductor y algo perturbador de Bonello encuentra a un personaje ideal en Yves Saint Laurent, el famoso ícono de la moda cuyo estilo entre sofisticado, decadente y profesional conecta muy bien con el realizador. La película no es estríctamente biográfica –existe otro filme reciente que lo es más– sino un repaso impresionista a varios momentos de la vida de YSL, especialmente centrándose en los años 1967 a 1974. El filme muestra a Yves (Gaspard Uliel) en su trabajo, en la relación con sus modelos, con su socio/pareja, en sus noches de fiesta y su dependencia de los ansiolíticos. Y, además, en su relación con otras figuras famosas de entonces (un amplio espectro que va de Catherine Deneuve a Andy Warhol, digamos), que lo fascinaban y a los que él mismo deslumbraba con su estilo. Bonello tira todos sus “trucos estilísticos” de entrada creando un fascinando caleidoscopio de la vida del modisto y logrando intrigar respecto a una figura difícil y enigmática como él fue. Es cierto que, con sus 150 minutos de duración, la película no logra sostener igual interés en su segunda mitad ya que, en cierto modo, el propio estilo de viñetas de Bonello tiende a la reiteración formal. Pero más allá de una algo más reiterativa segunda mitad, la película siempre sorprende por las elecciones formales del realizador y por la curiosa vida de este hombre que atravesó la cultura pop francesa y mundial de las últimas décadas.

 

UN CASTILLO EN ITALIA, de Valeria Bruni Tedeschi

a_castle_in_italyLa comedia dramática de la actriz/directora intenta funcionar con ese tono entre jovial y aparentemente despreocupado que tienen (o tenían) ciertas películas de la Nouvelle Vague para tratar los temas más serios posibles. Bruni-Tedeschi tiene que lidiar con un hermano enfermo de sida, un romance complicado, un embarazo inesperado y la crisis económica familiar que les obliga a vender el castillo del título en una película que -pese a los temas duros que trata- es simpática y amable, aunque un poquito dispersa. Basada en las propias experiencias de vida de la realizadora/protagonista y dividida en las cuatro estaciones de un año, UN CASTILLO…puede ser la terapia familiar de una familia multimillonaria italiana, pero logra de cualquier modo trascender esa especificidad y transformar esas emociones en algo más o menos universal.

 

EDEN, de Mia Hansen-Love

edenEn las películas de Mia Hansen-Love se habla bajito y se dramatiza poco. Su “sistema” parece ser el de husmear la realidad y presentarla con pocos filtros obvios. Uno podría llamar al suyo “realismo asordinado” y es por eso que resulta un poco rara la elección temática de EDEN, su más reciente película. Es que el filme se centra en la movida de la música disco electrónica (house, garage y sus combinaciones) que tuvo lugar en Francia en la segunda mitad de los ’90 y nos dejó varios éxitos bailables, algunos artistas de fama relativamente fugaz o de culto (Cassius, Etienne de Crecy, Justice) y un par de muy diferentes superstars como Daft Punk y David Guetta. Y no es una movida que, en principio, pareciera caracterizarse ni por el volumen bajo ni por el realismo a ultranza. Más bien, todo lo contrario. Hay, decíamos, muchos artistas de la música electrónica francesa famosos, pero hay uno que casi nadie conoció: el hermano de la directora, Sven. En su historia como parte de la movida “house-garage” francesa se centra la película, si bien Mía se ha tomado bastantes libertades dramáticas. Y es por elegir ese personaje y esa mirada de alguien que está adentro que la directora logra mantenerse fiel a su estilo: la música puede ser muy bailable y enérgica, pero para los que viven de ella es en cierto sentido un trabajo como cualquier otro. El protagonista se llama Paul y tiene un dúo llamado Cheers con el que toca, pasa música en raves y tiene un programa de radio. En su mejor momento –y junto a otros integrantes de esta movida que al principio integraban los Daft Punk– llegan a hacer giras por Estados Unidos un poco empujados por el fenómeno de los hombres en casco, cuya aparición “al natural” genera los momentos más divertidos de la película. Pero el éxito no dura mucho: el garage pasa de moda, Paul no se adapta del todo bien a los cambios, pasan los años y lo que fue una pasión juvenil comienza a convertirse en otra cosa… (Crítica completa, de Roma 2014, aquí)

 

PARTY GIRL, de Marie Amachoukeli, Claire Burger y Samuel Theis 

party girlLa apertura de Un Certain Regard es una película sólida y simple centrada en una veterana stripper de la que se enamora un ex cliente, quien le propone dejar el trabajo (en el que ya cada vez tiene menos peso y atractivo frente a las más jóvenes) e irse a vivir con ella. El filme intenta mostrar los conflictos de la mujer respecto a dejar ese mundo en el que hace mucho vive y en el que se siente como en su casa y el placer pero también la incomodidad de comenzar una vida más convencional, reencontrándose con sus hijos que fue dejando de lado o abandonando en el camino. Y, claro, enfrentándose por primera vez con algo parecido al amor. En un estilo realista comparable al de los Dardenne para pintar a personajes de clases bajas (obreros de pequeños pueblos, strippers de bares de mala muerte y así), PARTY GIRL nunca alcanza el nivel que promete en las primeras escenas de descripción de personajes, pero sí logra poner en primer plano los conflictos de este personaje tan humano como lleno de errores, incapaz de dejar el alcohol (se pone bastante violenta y agresiva, además, cuando bebe), deleitándose con el reencuentro familiar pero también agotándose y extrañando la “vida salvaje” y, más que nada, con las emociones conflictivas que le provoca “esa cosa llamada amor” puesta, tal vez demasiado cándidamente, en la figura de un hombre grandote y buenazo que parece ser su salvación. Un filme menor, si se quiere, pero con un personaje central querible y un muy rico acercamiento al ya consabido universo de las “working girls”.

 

LES COMBATTANTS, de Thomas Cailley

les_combattants_cannes-2014_4La multipremiada y multinominada opera prima de Cailley narra la curiosa relación entre dos jóvenes. Arnaud trabaja con su hermano, en el verano, remodelando jardines, empresa que heredaron de su padre, recientemente fallecido. En una de las casas en las que trabaja se topa con Madeleine, una chica belle pero brusca, convencida que el mundo acabará pronto por mil posibles causas naturales y que se dedica a entrenarse para sobrevivir a ese inevitable desastre, incluyendo ingresar al Ejército. La relación entre ella y el más relajado Arnaud es tensa, pero atraído por ella él empieza a seguirla en su proceso, lo cual incluye integrarse a un entrenamiento militar. El filme es una historia de amor pero seca, sin sentimentalismos de ningún tipo. También es una historia de supervivencia, o aventuras, pero no hay casi real peligro hasta el final de la historia. Y también es una comedia, pero igualmente esquiva, de esas que se imponen por lo absurdo de ciertas situaciones y no porque se propongan abiertamente hacer reír. La química entre los protagonistas funciona a la perfección, aún dentro de la previsible lógica de su evolución, que va desde el disgusto automático (bah, a Madeleine le disgusta casi todo lo que no sea el esfuerzo físico) hasta la mutua comprensión de que tal vez haya más similitudes que diferencias en esa relación. No se trata de la gran película que algunos podrían esperar en función de sus premios y su reputación, pero sí una amable y muy bien narrada opera prima con una relación central bastante particular y en el que la emoción surge de los gestos más simples y las miradas más sutiles.

 

OTRAS RECOMENDACIONES.

gondryNo he visto las siguientes películas, pero a juzgar por su recepción internacional, sus recomendaciones y la trayectoria de sus directores podría recomendar los siguientes filmes:

L’HOMME QU’ON AIMAIT TROP, de André Téchiné.

UNE NOUVELLE AMIE, de Françoise Ozon.

LES BEAUX JOURS, de Marion Vernoux.

LA ESPUMA DE LOS DÍAS, de Michel Gondry.

3 CORAZONES, de Benoit Jacquot.