Cannes 2015: «Dheepan», de Jacques Audiard

Cannes 2015: «Dheepan», de Jacques Audiard

por - Críticas
23 May, 2015 07:14 | Sin comentarios

DHEEPAN, la nueva película del director francés de UN PROFETA, se presenta como un drama inmigratorio clásico, más allá de algunas peculiaridades. Se centra en un hombre, una mujer y una niña que emigran de Sri Lanka a Francia en medio del conflicto bélico en ese país haciéndose pasar por una familia cuando en realidad […]

dheepan-cannes-film-festival-4DHEEPAN, la nueva película del director francés de UN PROFETA, se presenta como un drama inmigratorio clásico, más allá de algunas peculiaridades. Se centra en un hombre, una mujer y una niña que emigran de Sri Lanka a Francia en medio del conflicto bélico en ese país haciéndose pasar por una familia cuando en realidad no se conocen. A la vez, el hombre (interpretado por Antonythasan Jesuthasan, protagonista verdadero de la historia real en la que la película se basa) es un soldado de los famosos Tigres de Tamil, más opresores que oprimidos en ese conflicto.

Pero la historia abandona esa zona del pasado por bastante tiempo para centrarse en los esfuerzos de esta «familia» para acomodarse a la vida en una suerte de violento monoblock de los suburbios, controlado por las pandillas y en la que la policía no parece meterse. Sin hablar francés y tratando de no hacerse notar demasiado, los recién llegados consiguen trabajo –él, limpiando algunos de los edificios; ella, atendiendo a gente con problemas y enfermos– y la niña va a la escuela. La violencia en el banlieu sin embargo se intensificará por problemas entre distintos bandos y al ex soldado no le quedará otra que retomar hábitos que quería olvidar.

DHEEPAN_StillEn esa última parte el filme pierde mucha de la fuerza que tenía hasta el momento, dejando de lado la historia de la niña, las sutilezas de la adaptación a la nueva vida («no entiendo de qué se ríen», dice él) y la relación cambiante de esa pareja falsa que en algún momento parece que va a volverse verdadera. Las escenas de acción del final pueden ser impactantes en sí mismas pero provienen de otra película, de una suerte de «Terminator de Sri Lanka» en el que la lógica y el realismo empiezan a perder sentido. Y ni hablar de una «coda» que cierra la película, que solo puede justificarse como un sueño o una ironía.


Hasta ahí, sin embargo, y si bien se han visto muchas películas sobre la dificultosa integración de los inmigrantes en Francia, Audiard captura algunas situaciones con gran sutileza, como la relación con el abogado que les consigue la categoría de refugiados, los diálogos entre el capo pandillero y la mujer del protagonista, que trabaja atendiendo al padre del mafioso, y así. Mezclando momentos duros y livianos, parece que la película va a evitar tornar a esos monoblocks en un infierno descontrolado. Pero es imposible: el caos estalla y no solo la historia sufre sino que se vuelve al lugar común de la inevitable violencia de las clases bajas y los marginados que terminan matándose entre sí mientras las autoridades miran, como siempre, para otro lado.

 

 

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